Dolarización/convertibilidad inmediata a 15 pesos por dólar

Somos muchos los que sugerimos que evitar una nueva crisis en Argentina implica cambiar el rumbo. Pero no he visto aún propuestas concretas acerca de que cambio concreto se requiere. Aquí va mi propuesta, la que esperó sea criticada por los lectores para iniciar un debate necesario.

http://opinion.infobae.com/adrian-ravier/2013/11/26/dolarizacionconvertibilidad-inmediata-a-15-pesos-por-dolar/

Cuando Brasil devaluó en 1999, recuerdo que los periodistas entrevistaron a Carlos Saúl Menem -el entonces presidente de la Argentina-, y le consultaron por el abandono de la convertibilidad y la magnitud de la devaluación que llevaría adelante el gobierno argentino. Menem respondió que no habría devaluación. Que el paso que venía era la dolarización. Siempre tuve la sensación de que ésa era la salida que el país necesitaba para evitar volver a las políticas inflacionistas de los años 1980. Pero Menem no avanzó en esta política, y por el contrario, continuó incrementando el gasto público (aumentó 100% en dólares en una década), con su consecuente déficit fiscal. La acumulación de deudas le permitió mantener su estructura de poder y colocó los vencimientos pocos días después de su salida del cargo, dejando el campo minado a su sucesor.

Fernando De la Rúa prometió mantener la convertibilidad, pero no supo, no pudo o no quiso hacer el necesario ajuste para equilibrar las cuentas. La pérdida de reservas fue aumentando día a día. Ricardo López Murphy llegó al Ministerio de Economía en marzo de 2001 con la renuncia en el bolsillo, si no lo dejaban avanzar en el ajuste que el país necesitaba, y pocos días después abandonó el cargo, ante las manifestaciones sociales contrarias a esas intenciones. De la Rúa no soportó la presión que el plan de ajuste necesitaba. El retorno de Domingo Cavallosólo empeoró las cosas. Explicó que el problema no era el déficit, sino la competitividad, y dio señales claras de un gradual abandono de la convertibilidad, lo que aceleró la fuga de capitales y dejó al Banco Central de la República Argentina sin reservas, obligando a los gobiernos siguientes a abandonar la convertibilidad y pesificar. La dolarización pudo ser la alternativa, pero debió aplicársela antes de quedarse sin reservas.

Ya escribí hace unos pocos días acerca de la coyuntura actual, con serios problemas en el frente fiscal, monetario y cambiario. Sintetizando algunas magnitudes clave, el presupuesto 2014 prevé un gasto público total cercano al billón (1.000.000.000.000) de pesos, cuya ejecución promete exceder aún ese valor. La presión tributaria récordde nuestra historia -y una de las más altas del mundo- no alcanza para financiar dicho gasto, diferencia que será financiada con mayor emisión de dinero y el restringido acceso a deuda pública, que se elevó de US$ 144.000 millones en 2001 a US$ 237.500 millones, una vez que sean regularizados los saldos pendientes. En el frente cambiario, la fuga de capitales ya perforó el nivel de reservas del Banco Central de los US$ 33.000 millones, lo que promete seguir presionando el alza de precios.

El problema que enfrenta hoy el gobierno es cómo evitar que continúe esta pérdida de reservas, dado que esto atenta contra el modelo económico. Sugería en aquel artículo un cambio de rumbo o de modelo, pero eso no pasará si atendemos al discurso oficial. Las reformas económicas que se comentan, sea una profundización, ampliación o desdoblamiento del cepo cambiario, o bien medidas concretas contra aquellos que quieran salir del país en el verano que se avecina, son sólo un maquillaje que de ningún modo podrán resolver esta difícil situación.

¿Qué hacer entonces? En primer lugar, reconocer nuestros fallos. La Argentina es incapaz de gestionar su propio dinero, aspecto que queda claro al estudiar nuestra historia o revisando la situación inflacionaria actual. El cepo cambiario además ha fracasado, si atendemos que en un año y medio desde su implementación generó una fuga de capitales de 19.000 millones de dólares, apenas por debajo de los 20.000 millones de dólares que se fugaron entre enero de 2001 y mitad de 2002.

En segundo lugar, actuar en consecuencia, esto es, quitar el cepo cambiario. Preocupa una acelerada fuga de capitales que liquide las reservas, lo que sólo puede ser resuelto con medidas que transmitan credibilidad. En este contexto, no puedo pensar más que en dos alternativas. La dolarización o una nueva convertibilidad. En el primer caso, la medida podría implementarse en cuestión de días y con bajo costo relativo. Un cálculo de la base monetaria ampliada dividido por las reservas declaradas y auditadas por el Banco Central de la República Argentina nos deja con un dólar por cada 15 pesos. En este caso, el Banco Central de la República Argentina debe cerrar sus puertas e invitar a todas las personas a que se acerquen a los bancos a cambiar sus pesos a esta paridad. Los contratos de aquí en más deberán ser denominados en dólares, y se podría liberar al mercado, esto es a la gente, a que elija monedas alternativas como el euro, el yuan, o cualquier otra divisa para realizar sus contratos. Incluso se podría alentar una banca off shore, para atraer nuevos bancos internacionales, reducir el riesgo país y asegurar la atracción de inversiones. Además, los impuestos comenzarán a pagarse en dólares, que sería la moneda de curso legal, y los salarios públicos, incluyendo docentes y jubilados, también comenzarán a pagarse en esa moneda.

En el segundo caso, se podría implementar una nueva convertibilidad a $ 15 por dólar, bajo condiciones similares a la Ley 23.928 pero me temo que se pueda repetir la experiencia de 2001. El costo de salir de la convertibilidad siempre es menor que el de abandonar la dolarización. En cualquier caso, ambas propuestas tendrán una consecuencia lógica e inmediata en la estabilidad monetaria. Una medida u otra obligará al gobierno a buscar fuentes alternativas de financiamiento del gasto que la monetización del déficit fiscal. Quizás la deuda pública sea útil en la transición al equilibrio fiscal, pero habría que implementar un plan económico para alcanzar el equilibrio fiscal en menos de tres años. Un presupuesto base cero debería estar también en la agenda del gobierno, lo mismo que el abandono de los subsidios y un sinceramiento de la economía, en especial en lo que refiere a las tarifas de los servicios públicos y en los precios de bienes y servicios hoy regulados. La viabilidad del plan requiere que estas medidas sean inmediatas, puesto que una continua fuga de capitales y caída de reservas sólo conducirán a consecuencias muy graves en lo económico y especialmente en lo social.

14 pensamientos en “Dolarización/convertibilidad inmediata a 15 pesos por dólar

  1. “…la fuga de capitales y dejó al Banco Central de la República Argentina sin reservas, obligando a los gobiernos siguientes a abandonar la convertibilidad y pesificar. LA DOLARIZACIÓN PUDO SER LA ALTERNATIVA, PERO DEBIÓ APLICÁRSELA ANTES DE QUEDARSE SIN RESERVAS”.

    Muy buen post, pero no entiendo esta parte. Si en la convertibilidad cada peso en circulación estaba respaldado por un dólar en el BCRA, ¿no era posible la dolarización en diciembre de 2001?

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    • Javier,

      Según tengo entendido, ese respaldo de 1-1 ya no existía hace tiempo por haber usado las reservas para el pago de la deuda externa. De ahí que hubo que devaluar y pesificar.

      Tal vez los administradores de la página puedan dar más detalles.

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  2. Excelente, siendo un poco malminorista es mejor dolarizar y que la moneda este bajo el control de los “irresponsables de la FED” ye la situación actual donde la moneda esta bajo control de Ejecutivo Argantino y su títere llamado BCRA.

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  3. No creo que la dolarización sea la solución, sino trabajar sobre la importancia de la responsabilidad fiscal de los gobiernos, lo cual implica desmitificar todo eso llamado justicia social que implica un estado cooptado por intereses sectoriales que se arrogan derechos que no son tales e implican un aumento sostenido y desproporcionado de los gastos del estado. Si se trabaja sobre los beneficios de la disciplina fiscal, la disciplina monetaria viene asociada ya que el dinero es una institución del mercado. Me parece más relevante indicar como el mercado resuelve y ha resuelto muchos problemas que implican un pedidido de justicia social por parte de la población, como el caso de las jubilaciones o la educación. Tratar de dominar los gastos del gobierno por el lado monetario como lo propone el monetarismo, puede llevar a problemas serios si no se respetan las bases del mercado como ser el de un gobierno limitado y con disciplina fiscal. El caso de la converitibilidad argentina es el caso más claro de esto.
    Así como uds los hacen todo el tiempo, me parece más importante trabajar sobre los fundamentos de un mercado libre, que proponer reglas monetarias que puede llevar a perjudicar o desvirtuar ideas más fundamentales. Una propuesta teniendo esto presente, más que dolarizar, sería permitir que las personas libremente elijan la moneda con que pactarán sus transacciones y liberar el mercado cambiario. De allí sabremos si el dolar se impone sobre el peso como es de esperar, pero con la tranquilidad de no haber sido impuesto coactivamante, sino estaríamos siendo incoherentes con los principios de libertad de elegir si se impone una dolarización previa.

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      • Y que asegura que se impondrá en la dolarización? Lo que pasó con el gasto público en la convertibilidad debería ser tomado de ejemplo para no comenter el mismo error de pensar que desde el punto de vista monetario solamente, se puede dominar las aspiraciones expansionistas del estado, en especial el nuestro.

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  4. “Los contratos de aquí en más deberán ser denominados en dólares, y se podría liberar al mercado, esto es a la gente, a que elija monedas alternativas como el euro, el yuan, o cualquier otra divisa para realizar sus contratos. Incluso se podría alentar una banca off shore, para atraer nuevos bancos internacionales, reducir el riesgo país y asegurar la atracción de inversiones.”

    En primer lugar, dolarización no necesariamente quiere decir usar el dólar, podría ser otra la moneda “oficial.” En segundo lugar, nada impide que se de libertad a los privados de usar la moneda que deseen.

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    • Correcto Nicolas, pero si vos tenes reservas en dolares, esto implica primero imponer el dolar en lugar del peso y luego liberalizar. Yo indico que sería más recomendable primero liberalizar y el dolar o cualquier otra moneda sería tomada por la gente en lugar de un peso que ha perdido su valor. Primero se debería dejar a la gente que se exprese en el mercado, aunque ya realmente lo haga. Sincerar esa situación sin que parezca una imposición. Quizás es un punto más bien de tipo político que económico ya que en uno u otro caso las consecuencias económicas serían las mismas, pero el fundamento con que sea implementado cambia en su punto de partida..

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  5. Técnicamente la dolarización podría ser una buena medida, pero no hay consenso político para aplicarla. Por lo tanto, es una discusión ociosa. No se va a poner en práctica aunque sea una buena idea.

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  6. Pingback: Dolarización/convertibilidad inmediata a 15 pesos por dólar | ESEADE

  7. Primero hay que derrotar a la Sra. K y al peronismo en las urnas, es decir el problema central es político. Luego se podrá diseñar la estrategia de estabilización con reformas estructurales (economía de mercado, reducción del tamaño del estado, reforma tributaria, apertura externa entre otros). La dolarización es una alternativa seria, dada la experiencia que tiene Argentina de inflación, que pasa por tener gobiernos populistas, además se tiene una deuda externa muy alta, con reservas internacionales en caída, en Ecuador dio resultado, pero los shocks externos futuros harán que los ajustes sean en el sector real, y con ello en cualquier momento se regrese al populismo. Creo que mejor sería la libertad de uso de monedas, con libre movimiento de capitales, que el Peso Argentino, compita con las demás monedas, de paso se aprovecha la ventaja la posibilidad que el tipo de cambio sea absolvedor de shocks. La pesificación en Argentina se logrará una vez que la gente tenga confianza en su moneda, y sobre todo entre en la senda del crecimiento, con ello elevará la demanda de dinero en pesos. En Perú la elasticidad ingreso de la demanda de dinero está arriba de dos, en cualquier estudio así lo demuestra, la desdolarización se ha hecho sostenida.

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  8. Puede ser una medida acertada. Por lo menos, ya no se manejaría más politicamente al Banco Central emitiendo discriminadamente. Se terminaría también con la especulación, mercados paralelos,fuga de capitales, “colchón”, etc. Cada uno desde su actividad deberá ser lo más competitivo posible para subsistir y todos deberán trabajar o invertir.El gobierno nacional y los provinciales deberían estar obligados a tener presupuestos equilibrados o con superavit. De qué nos ha servido la soberanía monetaria si a nuestra moneda no la quieren en ninguna parte del mundo.

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