Lección 2: La Escuela Austriaca y el Public Choice sobre Desarrollo Económico y Pobreza

Hace unos días inicié una serie de comentarios en este blog acerca de mi experiencia en el seminario “Advanced Austrian Economics”, organizado por FEE.

Aquí va la segunda lección: “La ayuda internacional (en todas sus formas) que algunos países periféricos reciben de los países centrales para reducir la pobreza ha fracasado. La Escuela Austriaca y el Public Choice pueden explicar los motivos de este fracaso.”

El desarrollo económico es uno de los campos que necesitan ser profundizados en los próximos años, y que de hecho recibe la mayor atención de parte de los jóvenes austriacos. En el seminario tanto Chris Coyne como Peter Leeson han trabajado el tema, pero en esta ocasión quisiera concentrarme en las aportaciones de Claudia Williamson, invitada especial al seminario.

En la primera parte de la presentación, la Dra. Williamson recorrió la historia de la ayuda internacional. Habló de Bretton Woods (1944), del Plan Marshall (1950), del intento de algunos países por alcanzar la industrialización a través de mejoras en la infraestructura (1960), de la ayuda otorgada a países pobres para solucionar la pobreza, identificando la teoría del círculo vicioso de la pobreza, y el Big Push Model, como teorías centrales (1970), las reformas institucionales conocidas hoy bajo el nombre del “consenso de Washington” (1990) y el conocido “Fixing Failed States” (MDGs) que combina ayuda internacional con intervención militar para alcanzar la paz, el desarrollo y la democracia (2000).

En la segunda parte, se presentó un video que se puede resumir con el siguiente lema o reclamo: “We can and must do something” [Podemos y debemos hacer algo].El video era excelente, puesto que reunía declaraciones de economistas como Jeffrey Sachs o Amartya Sen justificando desde el punto de vista económico y moral la ayuda internacional, pero además había músicos como Bono o la actrtiz Angelina Jolie, reclamando que el mundo se solidarice con la situación de mucha gente que vive en la más extrema pobreza. Este no es el video, pero puede ayudar a mostrar el punto:

Mientras veía el video pensaba, qué insensible sería uno si no reaccionara de pie y con aplausos a semejante discurso.

La Dra. Williamson describió la extrema pobreza que uno puede encontrar en Etiopía, Ghana, Kenya, Malawi, Mali, Nigeria, Rwanda, Senegal, Tanzania y Uganda. Señaló que la ayuda internacional ha provisto de hospitales, medicamentos, agua pura, libros y muchas otras cosas para paliar la pobreza, y sin embargo, la ayuda no está funcionando, es marginal, y no existen estudios que demuestren que toda esta ayuda multi-millonaria está realmente ayudando a los pobres.

Williamson también presentó un informe del  Banco Mundial cuya conclusión era la siguiente:

“Despite the billions of dollars spent on development assistance each year, there is still very little known about the actual impact of projects on the poor.” “[A pesar de los miles de millones de dólares gastados en ayuda al desarrollo cada año, aun sabemos muy poco acerca del impacto real de los proyectos sobre la pobreza]

¿Qué explicación pueden ofrecer los economistas a este conclusión? Esta es la pregunta que la Dra. Williamson respondió en la tercera parte de su exposición. Citó a dos autores centrales en la materia: Peter Bauer [aquí uno de sus artículos, en inglés] y William Easterly [aquí los dos artículos en español que recomiendo a mis alumnos, Hayek versus los expertos en desarrollo y por qué no funciona la ayuda externa]. [En 2007, tanto J. Sachs y W. Easterly fueron entrevistados por el diario El Mundo de España, y mostraron abiertamente sus diferencias sobre el tema del desarrollo]

Los lectores familiarizados con la literatura de la Escuela Austriaca y el Public Choice se imaginarán la respuesta, pero avancemos.

El primer problema con la ayuda internacional es el problema del conocimiento (al que han contribuido tanto Ludwig von Mises como Friedrich Hayek). Hoy la lucha contra la pobreza se identifica como un problema de ingeniería social con una solución técnica. Ej. Falta agua en Uganda o medicamentos en Nigeria, entonces tenemos que tomar esto de algún lugar y llevarlos en forma urgente a dichos lugares.

El segundo problema con la ayuda internacional es de incentivos. La Dra. Williamson, resumió el problema señalando que “el dinero de la ayuda internacional no se gasta sólo.”

Empecemos por este último. La presentación incluyó un cuadro, en dos columnas, que simplificaban los problemas desde el lado de los países que aportan la ayuda internacional, y luego, desde el lado de quienes la reciben. Sintéticamente, quienes aportan el dinero tienen intereses específicos (muchas veces alejados de la opinión pública o de los pobres a quienes se intenta ayudar). Además en medio de esto hay una enorme burocracia que se consume una porción de estos recursos. Por último, es difícil de monitorear el origen y destino de los fondos de ayuda. La conclusión es que en muchos casos, la ayuda no llega al destino esperado.

Pero el argumento central, proviene de los receptores del dinero. En general, quienes reciben la ayuda son los poderes concentrados que existen en cada país, los que justamente evitan el desarrollo de estas economías con enormes regulaciones, subsidios y prohibiciones a la inversión extranjera. De hecho, Williamson mostró que la mitad de la ayuda contra la pobreza la reciben hoy gobiernos autoritarios o dictatoriales (contrarios a la democracia).

Visto de este modo, la ayuda internacional profundiza el problema al ofrecer dinero precisamente a los burócratas que evitan una posible salida de la pobreza.

Williamson explica que la ayuda oculta las malas políticas públicas que se toman, además de crear dependencia y el conocido riesgo moral. Distorsiona la actividad productiva, incentiva los intereses especiales y particulares y cambia las reglas de juego.

Volviendo ahora sobre el primero de los problemas, el del conocimiento, Williamson cita a Easterly con la diferencia entre “Planners versus Searchers“. Lo que necesitan estos países no son soluciones planificadas desde afuera, sino personas que puedan construir y buscar soluciones a sus propios problemas desde dentro del sistema. Estos “buscadores” a través de su creatividad y aprovechando su conocimiento de tiempo y lugar, son los únicos que pueden resolver el problema de la pobreza. La ayuda internacional, de carácter socialista, ha evitado hasta ahora que estas soluciones “microeconómicas” puedan avanzar. En palabras de W. Easterly:

Hayek no escribió mucho acerca de desarrollo, pero su defensa de los mercados y la crítica a la planificación central fueron muy relevantes para estos debates. En un artículo clásico de 1945, Hayek indicó que ningún planificador central desde arriba podía de alguna manera tener suficiente información para asignar los recursos y provocar el funcionamiento de las fábricas. Un sistema descentralizado, con flujo de información de abajo hacia arriba, permitía que cada individuo utilice su conocimiento de cientos de diminutos factores locales y problemas imprevistos de tal forma que haga que su proyecto funcione y que sus acciones sean coordinadas con otros a través de los precios del mercado—que señalan a todos cuáles productos son abundantes y cuáles escasos. […]

El último intento que nosotros los expertos en desarrollo necesitamos para encontrar empleo es que aceptemos que la libertad individual es el mejor sistema, y también decir que se necesitan expertos en desarrollo para diseñar las reglas que permiten la libertad individual. Es cierto que la libertad necesita de las reglas gubernamentales que protejan la propiedad privada, hagan respetar los contratos, prevengan el fraude y el robo, y muchas otras normas de buen comportamiento que hacen posible el trato entre individuos. Pero eso no significa que los expertos necesitan diseñar las reglas gubernamentales desde arriba hacia abajo. El último y posiblemente el más importante descubrimiento de Hayek fue que las reglas gubernamentales en un libre mercado no son diseñadas, evolucionan de abajo hacia arriba. Como lo dijo Hayek: “El valor de la libertad consiste principalmente en la oportunidad para el crecimiento de aquello que no ha sido diseñado, y el funcionamiento beneficioso de una sociedad libre depende en gran parte de la existencia de instituciones creadas libremente”.

Como conclusión, la Dra. Williamson dijo que las ayuda puede ser útil, pero no provocará un milagro. Como ejemplo, señaló que la ayuda puede dar “escuelas”, pero no necesariamente “educación”. La ayuda puede resolver un problema puntual de una parte específica de la sociedad, pero no resolverá el problema del conocimiento que Hayek planteara en 1945 y que constituye el principal problema en cualquier economía.

Lo que Africa y los países más pobres necesitan es liberar sus mercados, reduciendo la burocracia y permitiendo que la inversión extranjera a través de su capital, su tecnología y su know how integre a estas comunidades en la sociedad global.

Para cerrar, y dado que puedo haber distorsionado la presentación en mi resumen, dejo un artículo de Claudia Williamson sobre este importantísimo tema.

22 pensamientos en “Lección 2: La Escuela Austriaca y el Public Choice sobre Desarrollo Económico y Pobreza

  1. Muy buen artículo, Adrián, te felicito!!! No encuentro mucho por agregar, todos sabemos que esto efectivamente es así. Pero está bueno que en los círculos austriacos se empiecen a tocar este tipo de cuestiones

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    • Gracias Alejandro! Pero no creo que sea un tema que todos sepamos. No lo veo tan intuitivo. Al menos, hasta que asistí al seminario y se me expuso a estas ideas o más bien, aplicaciones de las ideas que sí compartimos. Es un tema muy delicado que hasta ahora no habíamos tratado en el blog.

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  2. El problema y puedo equivocarme es mas religioso que economico la mayoria de esta gente es de religion musulmana y tienen un promedio de hijos espantoso,deberia hacerse alguna planificacion familiar algo sencillo para que entendieran.Esas monjas y curas que veo en documentales en esos paises por un lado ayudan y como no pueden ir en contra de sus principios por otro lado agravan las cosas. .

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  3. Osvaldo, tu comentario me recuerda a Malthus, cuando predijo que el crecimiento de la población era muy rápido (geométrico), mientras que el aumento de la producción de alimentos era muy lento (aritmético), y que entonces habría hambrunas, solicitando controles de natalidad. A mi me parece algo simplificado relacionar la pobreza extrema con un problema de natalidad. Así como el capitalismo logró mostrarle a Malthus y sus seguidores que la producción de alimentos podía crecer mucho más rápido que la población, me parece que hoy precisamente se requiere más capitalismo en estos países. Tal como concluí en el post, me parece que la solución a la pobreza está en el desafío de integrar a estas comunidades en la sociedad global. No digo que sea sencillo, pero si todo el esfuerzo de los “expertos en desarrollo” está en la ayuda internacional, está claro que nos equivocamos. También quiero aclarar que no estoy en contra, para nada, de la caridad o la ayuda voluntaria que se pueda conseguir para mitigar mínimamente la pobreza, pero la solución de largo plazo está en lo que Easterly denomina “Seakers”, quienes sólo pueden surgir si se reducen drásticamente las intervenciones y la burocracia impuesta por sus gobiernos.

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  4. Tuve la oportunidad de escuchar a Claudia Williamson este verano en un seminario del IHS en una conferencia titulada “The Failure of Aid” (seguramente ha sido la misma). Como referencia al tema, nos presentó la opinión de John Stossel (probablemente este era el video al que usted se refería: http://www.youtube.com/watch?v=5VgfE0QYhF0). Aunque no estoy totalmente informada del tema, es algo con lo que reflexiono constantemente -considerando que Guatemala es un país con mucha pobreza (y que además recibe ayuda internacional de varias fundaciones distintas)-.

    Pienso que el principal problema, que además es muy complejo, tiene mucho que ver con los incentivos. Personalmente he visto casos en el país en los que la ayuda internacional distorsiona completamente la producción y las actividades económicas, generando dependencia. Mucha gente prefiere sentarse y esperar que llegue la ayuda en vez de ser pro-activos y buscar soluciones para sus propias desventajas. Creo que fue Dambisa Moyo quien dijo la la ayuda internacional ya no es parte de una potencial solución, sino más bien es parte del problema (y más que eso, es EL problema).

    Por otro lado, conozco algunos proyectos de Micro-financiamiento en Guatemala que han dado resultados positivos, incentivando la creatividad, productividad, el intercambio libre y la competencia… Sin embargo, estoy consciente de que esta iniciativa tampoco hace milagros (aunque me gustaría conocer más a fondo sus resultados).

    Creo que con lo que me quedé al final de esta conferencia, es que no existe una “cura” para la pobreza, como se escucha tan seguido… La verdadera solución está en dejar que las personas busquen las soluciones a sus problemas, sin intentar intervenir en proyectos paternalistas que difuminen los incentivos y refrenen la capacidad de las personas para salir adelante. Deben reforzarse los derechos de propiedad y desplazar la responsabilidad de las organizaciones internacionales hacia las mismas personas que viven en situación de pobreza.

    Stefany Bolaños

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  5. Muchas gracias Stefany! Ese es el video que nos mostró Claudia.

    Comparto tu opinión. No hace falta ir a Africa para ver estos extremos de pobreza. Los tenemos también en Latinoamérica.

    Lo único que agregaría a tu comentario es que sí se puede encontrar una solución a la pobreza. No es una solución inmediata, pero el camino hacia el fin de la pobreza podemos empezarlo hoy mismo. Es necesario que los gobiernos de esos países que mencioné en el post dejen de hacer lo que están haciendo y liberen las fuerzas creativas del mercado.

    Los políticos de esos países reciben la ayuda internacional y la dirigen a ciertos sectores en forma de privilegios. Esta ayuda a fortalecer el poder vigente y la pobreza se perpetúa. En ausencia de esta ayuda, los políticos encontrarían más dificultades para perpetuarse en el poder, y entonces el pueblo podría liberarse de las cadenas de la pobreza. En unos días subiré otro post con el caso de Somalía, país que pasó de un gobierno totalitario a la absoluta anarquía, y aun sin estado, ha logrado mejorar prácticamente todos los índices relacionados con la pobreza. Esto no significa que la anarquía sea el estado ideal, sino que algunos gobiernos pueden ser incluso peores que la anarquía.

    Por último, China e India son un ejemplo en las últimas dos décadas, en los que millones de personas se van sumando a la clase media y se insertan en la sociedad global. La reducción de la pobreza en estos dos países no tiene precedentes. Si China pudo inundar los mercados con productos baratos y de calidad, ¿por qué no los pueblos de estos otros países?

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  6. Podes dejar todo libre y esperar que la misma gente encuentre las soluciones pero si dejan de dar ayuda a los que se mueren de hambre se acabaria el “problema” muy rapido ya que se van a morir de hambre antes de que encuentren la “solucion” a sus propios problemas.

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    • Ese es el punto Pablo. Hoy ocurre eso, precisamente. Billones de dólares se destinan a la ayuda a la pobreza, pero el dinero no llega a destino, además que se enriquece a los responsables de perpetuar esa miseria.
      Por otro lado, no estamos diciendo que se deje de dar ayuda, aunque ésta debería ser voluntaria y quizás en especie, con medicamentos, alimentos, y nunca dinero.

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  7. Relacionado: “La gente en Cuba se tira al mar en medio de tiburones para ir a caer a los mercados que “no se preocupan” por la pobreza” [http://www.economiaparatodos.com.ar/ver_nota.php?nota=3828]

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  8. El problema de que se destine dinero para combatir la pobreza es que ese dinero no es capital invertido en proyectos productivos. Un buen programa para combatir la pobreza es el que describió Alberdi en las Bases, donde planteaba la necesidad de crear un marco institucional apto para atraer capitales que percibieran perspectivas de obtener rentabilidad. Argentina era un país muy pobre y se enriqueció mucho en relativamente poco tiempo gracias a ese programa alberdiano contra la pobreza…

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  9. La solución no es la ayuda financiera, sino el correcto marco institucional. Dado el correcto marco institucional, la ayuda financiera (que no se pierda en corruptela) ayuda a salir de la pobreza más rápidamente. Es como haber empezado a ahorrar con anterioridad. Pero no se puede esperar que la ayuda financiera solucione los problemas institucionales.

    ¿No sería interesante que la ayuda de organismos internacionales se otorgue contra mejoras en indicadores de libertad económica, transparencia, percepción de corrupción, etc..?!

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  10. Respondiendo a la pregunta de Nicolás del último comentario, me parece que no es una buena idea. Los organismos internacionales siempre ofrecen ayuda atada a ciertas reformas, pero la ayuda justamente evita que las reformas se concreten. Argentina lo ha sufrido en la década de 1990. Henry Hazlitt lo explicaba claramente en su libro “La conquista de la pobreza”:

    “Si no existiese la ayuda exterior, los gobiernos que hoy la reciben encontrarían aconsejable tratar de atraer la inversión privada extranjera. Para hacerlo, tendría que abandonar la política socialista e inflacionista, el control de cambios y las prohibiciones de sacar dinero del país; renunciar a la continua presión sobre los negocios privados, a la legislación laboral restrictiva y a los impuestos discriminatorios, y dar seguridades contra la nacionalización, la expropiación y la confiscación.”

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      • Desde ya que es mejor una ayuda condicionada que otra no condicionada. Pero me parece que aun así se siguen pervirtiendo los incentivos. El gobierno sólo hará las reformas cuando se vea obligado a hacerlo. El condicionamiento de la ayuda siempre tiene sus vueltas, y aun después de tomar una buena política, la ayuda llegará para enriquecer al gobierno y perpetuarlo en el poder.
        En Argentina lo sufrimos. El FMI pedía que el gobierno reduzca el gasto a cambio de financiar el déficit. Argentina mostraba que hacía esfuerzos enormes en reducir el déficit, pero nuna era suficiente. El FMI de todos modos ayudaba. Al fin de cuentas, el déficit acumulado sólo fue posible por la misma ayuda del FMI.

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      • Ok… pero “reducir el deficit” no es el tipo de condicionamiento al que me refiero. No es lo mismo “reducir el deficit” y mejorar “indicadores macro” que hacer mejoras institucionales y después comenzar a recibir ayuda más firmemente. Posiblmente el mundo sea un lugar mejor sin estos organismos, pero si van a estar, prefiero que condicionen a mejoras institucionales y no a contabilidad económica.

        ¿Preferimos que el FMI y otros presten contra indicadores macro o contra mejoras en la libertad económica, reducción en la sensación corrupción, mayor transparencia, etc.? Un desembolso menor inicial puede ser la antesala a una línea de crédito mayor una vez que las reformas institucionales comienzan a realizarse. Si estas no se realizan, ya no hay más desembolsos “pequeños” iniciales.

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      • “Posiblemente el mundo sea un lugar mejor sin estos organismos, pero si van a estar, prefiero que condicionen a mejoras institucionales y no a contabilidad económica.”

        Ok, “si van a estar”… coincido!

        Este debate imagino incluso debe existir dentro de los organismos multilaterales de crédito. Pero insisto en que hacen más daño de lo que pretenden ayudar. Mas que solucionar la corrupción, la promueven. Mas que corregir las instituciones, las pervierten.

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  11. Lo que dice Hazlitt en el pasaje citado por Adrián es lo que hizo Argentina bajo la influencia de Alberdi y dio un excelente resultado

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  13. El trabajo que hay que leer es el de Lord Peter Thomas Bauer. “Crítica a la Teoría del Desarrollo”. Un día harán unos 15 años atrás, hablando con Krause, él me lo recomendó. Muy buena sugerencia….

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