¿Debe Colombia copiar al sistema monetario y bancario de Panamá?

El 13 de junio pasado, subimos un post en el que nos preguntábamos: ¿Debe Argentina copiar el sistema monetario y bancario de Panamá? La discusión nos condujo hacia la convertibilidad de Argentina durante la década de 1990, la dolarización de Ecuador y El Salvador entre 2000 y 2001, el Euro y hasta una posible dolarización en Colombia para los próximos años.

En mi post, al mencionar la posible dolarización en Colombia, incluí un link a un trabajo de Carlos Eduardo León y Alejandro Reveiz titulado “La dolarización financiera: Experiencia internacional y perspectivas para Colombia“, en el que se concluye que:

Basado en la experiencia internacional, y en especial por las características de la economía colombiana, este documento concluye que la dolarización financiera conllevaría costos elevados, en especial si se comparan con unos beneficios limitados y apenas potenciales.

Uno de los coautores de este artículo me escribió recientemente un correo electrónico, apuntando que el post no era claro acerca de la posición mantenida en el artículo, lo cual es cierto. Mi intención al linkear el mismo fue simplemente mostrar que la discusión ya se está generando en el ámbito del Banco Central de la República de Colombia, y conociendo los tratados de libre comercio con Estados Unidos y otros países -los que entraron en vigor recientemente-, me parece que la viabilidad de esta propuesta de reforma bancaria es mayor. Carlos Eduardo León me autorizó a compartir su correo electrónico en el blog, lo cual puede abrir una nueva discusión con los lectores en torno a los pros y contras de dolarizar la economía colombiana.

Respetado Adrián.

Recientemente leí su blog sobre si Argentina debe copiar el sistema monetario y bancario de Panamá.

Me pareció muy interesante la discusión y el blog en general.

Me llamó la atención que se menciona que Colombia podría llegar a dolarizar en los próximo años. El texto del blog dice:

“Despúes de todo, El Salvador y Ecuador ya han dolarizado en 2000 y 2001, justamente cuando Argentina se planteó el debate como alternativa a la devaluación, y otros países como Colombia podrían hacerlo en los próximos años.”

Resultó que el link al que lleva la palabra Colombia es un documento de trabajo del cual soy co-autor.

Por la manera en que está redactado el texto antes citado y la manera en que se vincula mi documento, pareciera que nuestro documento concluye que en Colombia la dolarización es conveniente o que es un debate que vemos justificado próximamente.

Por el contrario, nosotros los autores, basados en la evidencia teórica y la experiencia de Colombia con el manejo por parte del Banco de la República de la política monetaria y cambiaria, encontramos que la dolarización no es apropiada para nuestro país. Según nuestro análisis, serían más cuantiosos los costos que los beneficios de la dolarización en Colombia. Y, de hecho, esa es la opinión de la mayoría de expertos y de la literatura sobre el tema para Colombia, aunque existen algunos que abogan por la dolarización cada vez que la apreciación o depreciación del peso colombiano afecta los intereses de un sector productivo en particular.

Por lo anterior, dado que no encontré cómo realizar mi comentario directamente al blog, muy cordialmente le pido el favor (si es posible) de adjuntar al blog una breve referencia sobre esta precisión que acabo de hacer.

Aparte de lo anterior, en mi conocimiento de las crisis de Argentina y otras economías latinoamericanas, encuentro poco apropiado el modelo panameño para países de gran tamaño (como Argentina, Chile, Colombia, Venezuela, etc.), en especial cuando su comercio es más de bienes que de servicios, y cuando tiene algún grado de diversificación en los mercados a los que se dirige; en el caso panameño (y tal vez el salvadoreño) encontramos un mercado pequeño, concentrado en servicios (transporte, bancarios, turismo, que son cotizados y pagados en dólares), lo cual justifica –a mi modo de ver- en cierta medida su elección de sistema monetario y bancario.

Reconozco que en Argentina, por el largo historial de malos manejos macroeconómicos, la dolarización se convierte cada cuantos años en “la menos nociva” de las alternativas. No obstante, la dolarización (o adopción de otra moneda), perfecta o imperfecta, con curso forzoso o sin él, traería problemas para que la industria argentina compita con economías que, como la de Brasil o la de Chile, mantienen regímenes cambiarios flexibles; la mejor evidencia de lo anterior en Argentina es el periodo posterior a la caja de conversión, cuando el diferencial de inflaciones de Argentina (inflación no causada por desorden monetario) con sus socios comerciales socavaron la competitividad de su industria, lo cual hizo insostenible la caja de conversión frente a los ajustes cambiarios de Brasil como resultado de las crisis de México, Sudeste Asiático y Rusia. Inclusive, sin desconocer la grandes diferencias entre Grecia y Argentina, los problemas de la primera muestran que prescindir de la política monetaria no termina con los problemas fiscales, de endeudamiento y productivos de las economías.

Ya para terminar, quiero agradecer mucho el haber citado nuestro documento. Así mismo, agradezco haber prestado atención a mi opinión, la cual, en el caso de Argentina se limita a mi gusto e interés por las crisis de la década de los noventa, reconociendo que Ustedes seguramente tienen más información y experiencia sobre su país.

Cordial saludo,

Carlos León

14 pensamientos en “¿Debe Colombia copiar al sistema monetario y bancario de Panamá?

  1. Mi breve respuesta:

    Como respuesta breve, incluí su comentario sólo para mostrar que el tema se considera o se discute en Colombia, pero no quise dar a entender que uds. defendían la dolarización. Lamento no haber sido claro. Recientemente estuve en dos oportunidades en Colombia, invitado por la Universidad Nacional, la Universidad Libre y la Universidad Santo Tomás, y he visto que han ingresado al Nafta y discutiendo un camino de desarrollo similar al de Chile, con una economía abierta, preocupados por alcanzar el equilibrio fiscal y la estabilidad monetaria. Espero algún día Argentina se contagie!

    Por lo demás, me parece que lo que fracasó en Argentina no fue la convertibilidad, sino el acompañar esta regla con déficits fiscales recurrentes, además de algo de mala suerte al vivir durante esa década varios shocks internacionales en Asia, Rusia, Brasil y EEUU. Tras la devaluación, Argentina tuvo una década perdida, pues en estos años sólo hemos recuperado la economía, tras la crisis de la devaluación de 2001-2002. El dólar débil de los últimos años, acompañado de un flujo enorme de capitales, hubieran permitido a Argentina salir de aquel estancamiento y la riqueza de nuestro país y el desarrollo de la agro-industria hoy sería otra cosa.

    Respecto a las políticas de desarrollo, creo que las devaluaciones competitivas que Brasil y Argentina han practicado durante décadas, sólo nos han empobrecido a ambos. De lo que se trata con la dolarización, es de evitar seguir ese camino. El caso de Chile es diferente, pues es una economía muy chica, aunque mejor administrada.

    La dolarización además resulta en un extraodinario límite al poder, pues el gobierno debe limitar su gasto a lo que recauda, y no se puede imponer el impuesto inflacionario, que tanto daño genera en las clases menos favorecidas.

    No creo que la dolarización sea una buena idea para todos los países, pues algunos Banco Centrales latinoamericanos han sabido administrar relativamente bien el dinero. Pero me parece que aun con la crisis de EEUU, sí es una buena idea para Argentina. Convivir hoy con una inflación de entre 20 y 30 %, lo demuestra.

    Por último, la caja de conversión de Argentina se utiliza a diario como demostración de los problemas de dolarizar o adoptar el euro, pero no es lo mismo. Al margen, hay muchos ejemplos exitosos de caja de conversión que debieran tratarse también, pues de otro modo estamos seleccionando la literatura en función de lo que queremos demostrar. Steve Hanke es un autor interesante a tratar sobre estos temas. Hong Kong es un país que tiene una caja de conversión hace décadas y parece funcionar.

    Me gusta

  2. Estimado Adrián.
    Mil gracias por su respuesta.
    Obviamente puede adicionar el correo pasado y este a la discusión. Es interesante el debate… y no se cerrará en el futuro cercano…
    Estoy de acuerdo en un alto grado con los argumentos para Argentina. También soy consiente de que a Argentina se le alinearon malos factores (choques externos, déficit fiscal, excesivo endeudamiento externo privado y público) y que la convertibilidad fue una buena idea en su momento. Pero… como recuerdo mencionó Krugman a mediados de los noventas, “la carretera no debe exigir que los conductores sean perfectos”, con lo que quiero decir que toda economía siempre enfrentará choques internos y externos, podrá ser presa de gobiernos populistas, de decisiones macroeconómicas erradas… y para enfrentar todo estos baches en el camino la caja de conversión o la dolarización no siempre ofrecen el mejor conjunto de herramientas.
    Otro asunto que siempre me ha inquietado es si la dolarización efectivamente evita que los gobiernos se endeuden por encima de sus verdaderas capacidades de pago. Yo lo dudo, porque no necesitan emitir moneda, sino que pueden emitir títulos valores en el mercado local y extranjero, conseguir créditos… En ese caso es que pongo el ejemplo de Grecia: pese a que no puede utilizar el impuesto inflacionario, si puedo endeudarse… o sea, en vez de imprimir moneda, imprimo deuda… puede que no haya inflación, pero el desmanejo fiscal no está muerto por la simple dolarización.
    En ese sentido, ¿el equilibrio fiscal es condición para que la dolarización (o la caja de conversión, o un régimen de tipo de cambio fijo) funcionen? ¿O es la dolarización la manera de garantizar tal equilibrio fiscal? En otras palabras, si Argentina “solucionara” el problema de déficit fiscal y de endeudamiento público (digamos que la magia existe), habría necesidad de dolarizar?
    Sobre las cajas de conversión, las conozco bien… y conozco el trabajo de Hanke, aunque no me convence del todo. Hong Kong tampoco es el mejor de los ejemplos sobre dolarización… es una economía de servicios, con un nivel de reservas que excede significativamente la paridad de la caja de conversión (creo que hace unos años era algo así como 7.8 HK por USD), y que es un gran centro financiero en Asia. Argentina, Colombia, Chile, Brasil o México no se parecen en nada a Hong Kong… pero Panamá sí… tal vez por eso en Hong Kong y Panamá, pese a ser sistemas muy diferentes, comparten regímenes cambiarios al otro extremo de la libre flotación. Los otros países o territorios que recuerdo tienen caja de conversión (Antigua y Barbuda, Brunei, Djibouti, Grenada, Santa Lucía, St. Kitts y Nevis, St. Vicente y Granadinas) son economías muy pequeñas, volcadas a servicios, especialmente turísticos, con un altísimo grado de integración con la economía de la que adoptan la moneda; poco que ver con Argentina, Colombia y etc.
    Pero claro, todos los puntos de vista son siempre debatibles, con fortalezas y debilidades. Lo importante es reconocer ambas… y el blog es bueno por eso. Y si desea hacer copy-paste de este correo al blog, también tiene toda mi venia.
    Cuando visite Bogotá podemos tomarnos un café y discutir este y otros temas.
    Saludos, Carlos

    Me gusta

  3. Me parece interesantísimo lo que plantea Carlos en su respuesta. La diferencia entre nuestras posiciones la encontramos en esta pregunta: ¿Es la dolarización una regla adecuada para obligar a los gobiernos a alcanzar cierta responsabilidad fiscal? Carlos piensa que no, y en ese caso más vale tener herramientas de política monetaria para financiarlo. Quienes proponen la dolarización afirman que sí. Jorge Avila por ejemplo, ha enfatizado que la dolarización o los tratados de libre comercio con potencias extranjeras nos permiten “importar instituciones” [http://www.jorgeavilaopina.com/?p=21]. Pero ambas propuestas tienen su costo. Dice Jorge Avila en la conclusión al post linkeado:

    “El propósito de importar instituciones es reducir en forma permanente el riesgo-argentino, estimular la acumulación de capital y aumentar el ingreso per cápita a un nivel cercano al ingreso medio de los países avanzados, y transformar a este país en una potencia política, económica y sobre todo cultural en América del Sur. El camino alternativo a la importación de instituciones es la creación de instituciones de cuño propio, a la manera anglosajona, o la copia de instituciones de países avanzados, a la manera argentina del siglo XIX. Pero la creación de instituciones puede ser un camino azaroso y la copia de instituciones puede ser un camino reversible, por un par de motivos. El primero son las restricciones informales que North (1990) identificó en países atrasados y que obstaculizan la adopción de aquellas instituciones que promueven el crecimiento en países líderes (pautas culturales y actitudes sociales que inhiben la acumulación de capital). El segundo es la gran cantidad de años que demanda la creación de instituciones propias o bien el arraigo de instituciones copiadas. Por ejemplo, la creación de una moneda propia insumiría una generación y es probable que el día que la tengamos el mundo se haya globalizado y funcione con tres o cuatro monedas. ¿Cuál es el beneficio de tener una moneda propia? ¿Mover a gusto el tipo real de cambio? Es bien sabido que esta variable no puede alterarse permanentemente por una devaluación. ¿Cuál es el costo de tener una moneda propia? El riesgo de no tener una unidad de cuenta estable durante una o varias generaciones. ¿Cuál ha sido la principal causa de la declinación nacional desde 1930? Justamente, la falta de una unidad de cuenta estable. De igual manera se puede argumentar respecto de una apertura comercial unilateral o de un mercado común con un país cerrado, inestable y relativamente pequeño como Brasil, o sobre la recreación de una banca tradicional cuya estabilidad depende de la asistencia de un prestamista de última instancia que no existe. Ambos caminos corren el riesgo no menor de una reversión. En cambio, la importación de instituciones neutraliza el efecto negativo de las restricciones informales de North por medio de la creación de un potente incentivo a cumplir las reglas del gran club, y sus efectos económicos son casi inmediatos aun cuando la importación sea progresiva. ¿A cuánto ascendería el costo para España de abandonar el euro o de gravar las importaciones del resto de la UE, en suma, de salirse de la UE? A un nivel tan alto que el abandono de la UE es impensable y de probabilidad cero a todo efecto práctico.”

    Me gusta

  4. Perdón que desvíe esta muy interesante conversación hacia cuestiones de metodología. Me refiero a este párrafo:
    “la dolarización financiera conllevaría costos elevados, en especial si se comparan con unos beneficios limitados y apenas potenciales”.
    ¿Cómo se miden los costos y beneficios para llegar a esta conclusión?
    Aunque puede ser que me adelante a la discusión, presento mi conclusión: no hay forma de hacerlo, teniendo en cuenta que las valoraciones son subjetivas y se revelan en la acción.
    Por lo tanto, lo único que podría argumentar un economista, sin introducir juicios de valor, es que todo movimiento que signifique un mayor grado de libertad para los individuos permitirá que éstos “revelen” sus preferencias de mejor forma.
    Si se remueven las barreras y ellos eligen el dólar, o el euro, o la libra, ¿qué más podemos decir? Simplemente que es una mejora en el sentido de Pareto, algunos han mejorado su situación, desde su subjetiva percepción, y los otros no la han empeorado.
    Saludos
    MK

    Me gusta

    • Hola Martín.
      Respecto a si lo que hay como conclusión en nuestro documento y en mis comentarios a Adrián es subjetivo… claro que lo es. Ninguno de nosotros es capaz de demostrar cuantitativamente si a Argentina le hubiera ido mejor si hubiese dolarizado en los noventa o no, igual que no puedo demostrar cuantitativamente que a Colombia le sería peor haber dolarizado. Poder hacer esto implicaría que tenemos un laboratorio para estudiar mil estados de la naturaleza en los qué hubiese sido de Argentina dolarizada y otros mil sin dolarizar para sacar nuestras conclusiones objetivas; y aun así, no tendríamos certeza absoluta. Este terreno metodológico es de tipo frecuentista, y es útil para muchas cosas, pero para economía y finanzas tiene limitaciones.
      Lo que nosotros abordamos, a diferencia de una aproximación frecuentista, es una que podríamos encajar en “bayesiana”, donde tenemos ya una observación, la cual podemos considerar nuestro punto de partida objetivo (un prior), sobre el cual podemos llevar a cabo nuestro análisis.
      Entonces, desde nuestro punto de vista objetivo de la realidad colombiana, donde gozamos de inflaciones bajas (moderadas en los 80s) y estables, instituciones monetarias creíbles, pocos episodios de macrodevaluaciones, la dolarización no parece responder a nuestros problemas. Al igual que no necesito saber que la gravedad es 9.8Mts/seg^2 para saber que moriré si caigo desde el piso 31 de mi oficina (esto es subjetivo), no necesito dolarizar para saber que la dolarización no encaja para el caso colombiano, como exponemos en el documento que amablemente citó Adrián; y aun así puedo equivocarme y vivir luego de la caida, pero no necesito (ni quiero) probarlo.
      Igual pasa con Ustedes en Argentina. Su prior, la historia económica de Argentina, sirve como punto de vista objetivo para que subjetivamente afirmen que el modelo panameño (o cual quier otro) sea mejor que el actual. Igual, ninguno puede mostrar las pruebas de significancia de sus argumentos, y si lo hiciere (por un modelo de equilibrio, una regresión, etc.), aun cabría una gran incertidumbre proveniente de lo que sabemos que no está en el modelo, y -mas importante aun- aquello que no sabemos que no está en el modelo.
      Ahora bien… leyendo sobre los grados de libertad de los individuos (argumento de Martín), me pregunto que será mayor: la suma de los grados de libertad de los individuos, o el grado de libertad de un banco central para utilizar responsablemente sus herramientas monetarias y cambiarias para enfrentar una depresión o una recesión, o para rescatar un sistema bancario en crisis (como en Estados Unidos o Europa en la actualidad). Igual que antes, ninguno puede tener un resultado numérico… pero la intuición nos indicaría que en el caso de Colombia el grado de libertad del banco central (responsable, creíble) es mayor que en el de Argentina, y muy seguramente mayor que el de la suma de los grados de libertad de los colombianos; y viceversa, el BCRA y el gobierno argentino, por su historial (prior), es claro que “malgastaría” los grados de libertad que otorga imprimir su propia moneda, por lo que pareciera que la suma de los grados de libertad de los individuos es mayor.
      Esto me recuerda que al negociar los acuerdos de Bretton Woods, Estados Unidos rechazó la propuesta de Keynes de una moneda mundial, administrada por los ganadores de la segunda guerra mundial. En este caso, los grados de libertad de la Fed prevalecieron sobre los de los individuos, que hubieran podido escoger otras monedas o esa moneda propuesta por Keynes (el bancor). Igual hizo Inglaterra al rechazar al euro, y tal como documenta Krugman, Soros debería tener una estatua en Trafalgar Square por “ayudar” a que el Banco de Inglaterra decidiera salir del EMS (sistema previo a euro).
      En suma, Martín, concuerdo con que no podemos sustenatar numéricamente los argumentos de ningún “bando”… pero no por eso la intuición y el juicio dejan de ser valiosos y útiles. Por eso dicen que un modelo sin intuición no sirve para nada, pero la intuición sin modelo sirve de mucho….

      Me gusta

  5. Me parece Martín que el autor menciona que la Argentina quedaría en desventaja ante la posibilidad de que Brasil y Chile aún manejen su política monetaria mientras que la Argentina no podría. Además no está suponiendo que se remuevan los obstáculos para elegir otras monedas sino que el comercio quedaría atado al dólar, y eventuales devaluaciones dejarían a la Argentina a merced de las importaciones del proteccionista MERCOSUR.

    Me gusta

  6. No he leído el artículo de Carlos, ni estoy íntimamente familiarizado con la estructura de la economía Colombiana, pero este intercambio me dispara algunos comentarios.

    1-. Parece ser que no hay 2 monedas (local y dolar), sino 3: local. dolar y la de un vecino relevante (o vecinos). Si entiendo bien, a esto se refiere Carlos cuando habla de problemas de competitividad en sectores que no sean, por ejemplo, de servicios. En principio no veo porque un sector deba perder o ganar competitividad por estar en una economía dolarizada o no dolarizada, salvo que se utilice la política de tipo de cambio para dar competitividad “artificial” a ciertos sectores. La competitividad la veo más como una cuestión de productividad que de tipo de cambio.

    2-. Si un país que recibe montos importantes de exportaciones decide, por ejemplo, devaluar o depreciar su moneda, entonces obviamente le afecta al país origen su comercio externo. Pero salvo que esto sea para corregir un desequilibrio en el mercado cambiario, creo que el problema no se debe a estar o no dolarizado sino al desmanejo de la política monetaria de un país vecino. El rol de los bancos centrales no es, o no debiera ser, generar “tipos de cambio competitivos.”

    Me gusta

    • Hola Nicolás.
      El argumento de la conveniencia de poder manejar la política monetaria y cambiaria reside en que si no hay tasa de cambio o tasa de interés discrecional, todos los ajustes se deben hacer por precios locales, ya sean salarios, precios de insumos, etc.; estos ajustes son difíciles, y exigen mercados laborales muy flexibles (no como los latinoamericanos) y pueden llevar fácilmente a recesiones y deflaciones.
      El problema es que si nuestros vecinos tienen inflaciones inferiores a la nuestra y no hay política monetaria o cambiaria discrecional, querámoslo o no, los productos pierden competitividad. Si adicionalmente nuestros socios debilitan su moneda, nos guste o no, sea teóricamente elegante o no, perdemos más competitividad.
      Yo, que trabajo en un banco central, y aún en mis clases en varias Universidades, defiendo que el banco central no debe defender la competitividad de la economía, por lo que una tasa de cambio objetivo no me parece adecuada, ni sana; casi siempre termina en ataques especulativos, mercados paralelos, etc.
      Pero si debo reconocer que si mis socios tienen menores costos y de vez en cuando debilitan su moneda, mis productos difícilmente competirán con los de ellos. Si mi economía está dolarizada, y mis socios no, y sus monedas se deprecian, no puedo competir igual que antes, así mis industrias se esfuercen por ser competitivas. Por eso, Panamá y Hong Kong, que viven de la exportación de servicios (turismo, seguros, transporte, financieros), no tienen mayor problema con el régimen cambiario de sus socios; Colombia si tendría problemas para competir con Venezuela, Brasil, China, etc. Por lo que conozco (crisis del tequila, rusa y del sudeste asiático), Argentina tendría problemas para competir con Brasil.
      Un caso interesante es el de China. De manera heterodoxa mantiene un yuan renminbi depreciado, su moneda es inconvertible (control de cambios), y así ha conseguido (junto a mano de obra barata y algunos recursos abundantes) atraer IED, tecnificarse y ser el mayor exportador del mundo. John S. Mill (teoría de la industria naciente), Krugman, Stiglitz y Sachs han documentado que la historia económica está llena de ejemplos en ese sentido (Estados Unidos, sudeste asiático), donde la tasa de cambio y la discrecionalidad monetaria pueden apoyar el despegue económico, sin convertirse en fuentes “artificiales” de competitividad.

      Me gusta

    • Hola Carlos,

      En primer lugar te agradezco también la visita, y especialmente los comentarios que compartes aquí en Punto de Vista Econonomico. Espero que encuentres el blog amigable e interesantes en sus intercambios.

      Creo, por lo que dices, que en parte estamos viendo el mismo problema, que es la tercera moneda en juego. Es decir, un país X puede o no dolarizarse, pero eso no por ello deja de verse afectado por la política monetaria de otros socios comerciales. Venezuela, Brasil, etc. El problema de la dolarizacion no es solo entre el país X y Estados Unidos, sino también con los socios comerciales Z, Y, etc… y sus respectivas políticas monetarias y cambiarias.

      Entiendo lo que dices sobre la discrecionalidad monetaria y el despegue de ciertos países. Por un lado veo un potencial escenario donde la discrecionalidad monetaria puede ser necesaria para reaccionar a la política monetaria de otros países. Pero por otro lado, mantengo un manto de duda sobre si un crecimiento basado en ‘promoción de exportaciones’ o ‘tipos de cambio competitivos’ (moneda depreciada) es en sí un crecimiento sostenible.

      ¿Es un crecimiento basado en exportaciones que dependen de un tipo de cambio depreciado una buena política a largo plazo? ¿O este crecimiento se construye sobre una estructura que no es rentable en términos reales? Quizás esta no sea la cuestión que tenías en mente, pero es el problema en el que estaba pensando al escribir mi comentario.

      Me gusta

  7. Carlos, en el último párrafo de tu último comentario encuentro precisamente uno de los puntos más conflictivos de la literatura sobre desarrollo económico. Pareciera ser que Japón, los tigres asiáticos o China alcanzaron cierto desarrollo por mantener un control de cambios, con tipo de cambio alto, devaluado, y sin embargo, la causalidad podría ser otra.
    A medida que un país se va desarrollando, los salarios reales suben y el tipo de cambio se va apreciando, perdiendo competitividad. Si devaluamos para mantener esa competitividad, lo que hacemos en realidad es reducir artificialmente los salarios reales, empobreciendo a la población y creando ciertas distorsiones que no se pueden sostener en el tiempo.
    Lo que ocurre con China, por ejemplo, es que la brecha entre el nivel de salarios reales versus el resto del mundo es tan grande, que aun con la apreciación del tipo de cambio, siguen siendo competitivos.
    China, entonces, tiene salarios reales en dólares muy competitivos, independientemente de su política cambiaria. Uno podría afirmar que es la integración a la OMC, la política de apertura, los bajos salarios reales relativos y cierta seguridad jurídica la que atrajo capitales, y es ésta la causa de su desarrollo. En otras palabras es difícil demostrar la causalidad de los controles de cambio con el desarrollo, aunque muchos autores lo dan por hecho.
    El caso argentino actual también lo demuestra. Acabo de subir un nuevo post al blog sobre este punto.

    Me gusta

  8. Hola Adrián y Nicolás. Estoy de acuerdo con que la causalidad es difícil de probar. Y también estoy de acuerdo con que usar el valor de la moneda para crear competitividad a la fuerza no es sostenible en el mediano y largo plazo. Pero, lo que creo que si se puede ver en la realidad es que ha sido más fácil lograr el despegue económico con una tasa de cambio “favorable”, que brinde ciertas condiciones para que la economía recorra la curva de aprendizaje, atraiga capital (humano y físico), y así consiga pasar de economías basadas en la explotación de recursos naturales, a basadas en transformación de estos (argumentos muy en linea de Sachs y Stiglitz). Creo que es difícil negar la importancia de la “mano visible” de los gobiernos de China, Japón y el sudeste asiático en su rápido despegue, sin olvidar el de varios países europeos; y en esos casos la “mano visible” no descuidó la tasa de cambio.

    Volviendo a nuestro “problema original”, la dolarización, casualmente hoy el Banco Central Europeo publicó un intersante documento llamado “Review of the international role of the euro”, el cual, en varios apartes concluye que la dolarización o eurización no oficial hizo más vulnerables a las economías; dentro de las razones que expone este documento, están varias que mencioné anteriormente: limitada capacidad para que el banco central haga las veces de prestamista de última instancia, políticas contra-cíclicas limitadas. Este fragmento resume mejor los hallazgos del documento:

    “This empirical investigationshows that unofficial euroisation/dollarisation contributed significantly to the severity of the global crisis in emerging economies. Its adverse impact was transmitted mainly through heightened currency mismatches, reduced monetary policy autonomy and a limited ability to act as a lender of last resort, which imposed greater constraints in the midst of the crisis. Overall, these findings confirm that the use of foreign currencies in emerging economies can contribute to the build-up of financial stability risks and should be monitored closely by the authorities.”

    En ese sentido es que los grados de libertad de los individuos para elegir en qué moneda ahorrar o invertir parecen menos importantes (y menos convenientes!!) que los grados de libertad para que un banco central y un gobierno responsables y creíbles tomen medidas en contra de choques internos o externos.

    El documento se encuentra en:

    Haz clic para acceder a euro-international-role201207en.pdf

    Me gusta

  9. Carlos, nadie niega que “hubo” una mano visible acompañando esos modelos, pero muchos pensamos que el desarrollo fue a pesar de esa mano visible, y no a causa de ella.

    Gracias por compartir esta investigación del BCE. A priori, me cuesta entender por qué argumentan que las economías que adoptaron el euro o el dólar como moneda son más vulnerables. De hecho, en los PIIGS hoy se observa cierta vulnerabilidad, pero han tenido un crecimiento de sus economías extraordinario desde el abandono del “nacionalismo monetario”. Pero necesito leer el trabajo para comprender mejor el punto.

    Para cerrar mi comentario sólo quiero hacer una aclaración respecto al sistema monetario de Panamá, pues no se ha mencionado en todo este intercambio. Panamá no es una economía dolarizada por decisión del gobierno, como sí lo es Ecuador o El Salvador. La constitución de Panamá dice que no se puede imponer curso forzoso de ninguna moneda, lo cual da libertad para que los panameños elijan en qué moneda quieren fijar sus contratos. Esta libertad hace una gran diferencia, pues se acerca a uno de los puntos de lo que en realidad proponemos, que no es la dolarización, sino la “libertad de elegir” la moneda.

    Me gusta

  10. Carlos, gracias por tus reflexiones.

    Sobre el tipo de cambio competitivo como herramienta para ayudar a un despegue económico, la duda que me genera es ¿qué tiene de especial el sector exportador? ¿Por qué no evitar tipos de cambios competitivos artificiales, y que se desarrollen aquellas áreas que son de hecho más productivas y no requieren ayuda por parte de la política monetaria? Si bien no es necesario llegar a este extremo, pero para que ayude a ilustrar mi “quibble”, ¿puede un tipo de cambio depreciado generar una, por así decirlo, “burbuja” no sostenible en el sector exportador, y que lo que en términos macro es crecimiento se construye sobre distorsiones micro?

    Este es un problema que me parece interesante, de allí lo interesante de este intercambio.

    Por lo que entiendo, el documento menciona el problema que veníamos discutiendo. Dolarización sí o dolarización, depende, entre otras variables, del comportamiento monetario de otros socios comerciales (shocks externos). Parece ser un caso de “trade-offs” donde hay que comparar que se gana y que se pierde en cada caso; y lo que se gana y se pierde puede ser valuado desde distintos puntos de vista.

    Imagino que algunos pueden ver la rigidez del sistema europeo para ser prestamista de última instancia como un problema y otros como una de las fortalezas del sistema. Los problemas que atraviesa actualmente Europa tienen un alto componente fiscal, es decir, abultados deficits fiscales erosionan los activos del sistema financiero, etc… ¿Es ésta la situación para la que deseamos un prestamista de última instancia, o la idea de este actor es para problemas distintos (i.e. evitar que caigan bancos iliquidos pero solventes, pero no salvar a entidades insolventes)?

    Me gusta

Los comentarios están cerrados.