Ya se puede encontrar on line el volumen 7, número 2 de 2011 de la revista New Perspective on Political Economy, journal bilingüe y multidisciplinario que se edita semestralmente desde 2005. En este ejemplar se encuentra una nueva contribución de Nicolás Cachanosky, quien propone discutir el argumento de Jesús Huerta de Soto al sostener que Ludwig von Mises defendió la banca libre con un coeficiente de cada del 100 por cien. La conclusión del autor es que un estudio cuidadoso de la obra de Mises, debiera conducirnos a aceptar que éste defendió el free banking con reservas fraccoinarias, y no con encaje total.
The interpretation that Mises preferred banking with a 100% reserve requirement finds strong support in Huerta de Soto’s Money, Bank Credit, and Economic Cycles. This article seeks to review his arguments concluding that it is in fact more feasible to interpret that Mises preferred free banking with fractional reserves to the 100% reserve requirement.
Que Mises haya sostenido una posición u otra con respecto a las reservas fraccionarias no es un argumento a favor ni de la eficiencia, ni de la justicia o la conveniencia de ese sistema. Quien sostenga eso cae un una falacia lógica de Argumentum ad verecundiam (argumento a la autoridad). Yo creo que la discusión la debemos de llevar a otro plano y debatir si la institución del depósito a la vista con reserva fraccionaria es justa y si hubiera surgido espontáneamente sin el poder coercitivo del estado, si es viable y evita las corridas bancarias, si contribuye a la expansión crediticia artificial que repercute en malas inversiones y el ciclo económico, si causa inflación, si se respeta el principio de propiedad privada, etc.
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Es cierto. Este es un artículo sobre historia del pensamiento, no sobre las reservas fraccionarias en sí. Bien puede ser que Mises defendiese una postura distinta a la óptima.
En cuanto al origen espontáneo de las reservas fraccionarias, George Selgin tiene un artículo sobre los orígenes históricos de esta práctica (Those Dishonest Goldsmiths). Entre otras cosas muestra que esta práctica no se originó engañando a los depositantes.
http://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=1589709
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Recuerdo haber leído citas muy precisas de Mises en el libro de Huerta de Soto donde éste defendía el 100 por cien. Se que debería leer el articulo, pero solo como adelanto: ¿qué respuesta tienes para ello?
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Bueno, las mismas (y otras) citas que usa HdS pero agrego el contexto histórico/teórico de las mismas.
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Yo he leído «con lupa» tanto La Acción Humana como La Teoría del dinero y el crédito recientemente para aclarar esta cuestión y la conclusión a la que llegué es, sencillamente, que Mises no hizo ningún estudio a fondo del tema como para atribuirle que haya tomado una posición en relación al tipo de reserva que considera que los bancos deben tener. Creo que pretender atribuirle a Mises una posición en un sentido o en otro es erróneo porque en sí mismo es un tema que no fue estudiado en profundidad por este autor, al menos en estos dos libros, que son sus principales aportes sobre el tema. Los estudios de Mises trataron sobre otras cuestiones, pero no se pronunció categóricamente sobre la cuestión del tipo de reservas, sin perjuicio de que hay, en diversos pasajes de ambas obras, alusiones ocasionales e incidentales en un sentido o en otro, pero sin la suficiente profundidad, entidad ni desarrollo como para que pueda atribuírsele una toma de posición definitiva e inequívoca.
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Históricamente, creo que tiene razón Nicolás.
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Algunas citas de «La Acción Humana», cap. XVII, título 12:
«Para pagar a los no clientes, los clientes han de proceder primero a canjear por dinero los sustitutos monetarios emitidos por su banco. La institución se ve constreñida a pagar sus billetes, con lo cual deberá entregar parte de los depósitos recibidos. Sus reservas (…) disminuyen. Se aproxima el momento en que el banco (…) Si quiere evitar la suspensión de pagos deberá volver rápidamente a una política que le permite incrementar sus reservas dinerarias. Deberá renunciar a toda operación expansionista.»
«Ningún banco que se dedique a emitir medios fiduciarios y a conceder crédito circulatorio puede cumplir los compromisos contraídos (…) si todos sus clientes pierden la confianza y exigen el pago de de los billetes que poseen y la devolución de sus depósitos. He aquí el peligro, el inconveniente típico del negocio de emitir medios fiduciarios y arbitrar crédito circulatorio. Ese riesgo no puede soslayarse mediante política alguna de reservas, ni imponiendo limitaciones legales a la banca.»
«Aun aplicando este plan de reservas del cien por cien sobre la base del patrón oro puro, no serían soslayados por completo los inconvenientes propios de toda interferencia gubernamental en materia bancaria (…)
Solo la banca libre puede soslayar los peligros inherentes a la expansión crediticia (…) Solo la libertad bancaria puede evitar, en la economía de mercado, las crisis y las depresiones»
«¿No es acaso posible que los bancos se confabulen para emitir sin tasa medios fiduciarios? Tal inquietud es absurda. Mientras la intervención estatal no impida a la gente retirar sus saldos, ningún banco puede permitirse arriesgar su buen nombre asociándolo con el de otras entidades de menor crédito»
A juzgar por esto, Mises era freebanker…
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Mises era decididamente partidario de la banca libre como alternativa al intervencionismo monetario del estado, sobre eso no puede haber dudas. Pero hay múltiples pasajes de sus obras que revelan recelo ante la banca libre. No hay elementos de juicio suficientes para afirmar que Mises era definitivamente partidario de un sistema de reserva fraccionaria o total. Lo que sí es claro es que rechazaba el control estatal de la moneda. Vean estas citas:
LA ACCIÓN HUMANA
Cap XVII – Apartado 11 – Ultimo párrafo
El conceder crédito circulatorio, sin embargo, no implica siempre expansión crediticia. Si los medios fiduciarios anteriormente emitidos han consumado todos sus efectos en el mercado, es decir, si los precios, los salarios y el interés han quedado ya ajustados a las existencias totales formadas por el dinero propiamente dicho mas los medios fiduciarios (las existencias dinerarias en sentido amplio), el seguir concediendo crédito circulatorio sin incrementar la cuantía de los existentes medios fiduciarios no supone expansión crediticia alguna. Hay expansión crediticia cuando se otorga crédito mediante la creación de supletorios medios fiduciarios; no la hay si los bancos se limitan a prestar de nuevo aquellos mismos medios fiduciarios que retornan a sus cajas al amortizarse los créditos anteriormente concedidos
COMENTARIO Este pasaje tiene un sentido ambiguo. En efecto, si, como Mises afirma, la concesión de créditos a través de medios fiduciarios cuyos efectos en el mercado ya han sido consumados no constituye expansión crediticia ¿qué otra cosa, si no expansión crediticia, fue la concesión de créditos a través de esos mismos medios fiduciarios cuando dichos créditos fueron otorgados por primera vez? Es obvio que si se conceden créditos a través de medios fiduciarios cuyos efectos en el mercado ya han sido consumados, no se está realizando una NUEVA expansión crediticia. Pero eso no quita que la expansión crediticia haya sido realizada anteriormente.
Capítulo XVII – Apartado 12
Mises señala la inevitabilidad de la expansión crediticia como fundamento del negocio bancario
La emisión de certificados monetarios, si no va acompañada del derecho a crear medios fiduciarios, es un negocio ruinoso. Hubo antiguamente bancos que se dedicaban exclusivamente a emitir certificados monetarios. Pero los clientes de dichas instituciones pagaban esos costes.
COMENTARIO Aquí parece aportar argumentos en favor del sistema de libertad bancaria.
Mises reconoce los riesgos del sistema de banca libre con reserva fraccionaria:
La escuela bancaria lamentablemente erró al abordar estas cuestiones. En particular, al suponer que las propias necesidades mercantiles imponen rígida tasa a la cantidad de billetes convertibles que la banca puede emitir. No advertía que la demanda de crédito sólo depende de hasta dónde el banco esté dispuesto a llegar; si la entidad se despreocupa de su propia liquidez, fuertemente puede ampliar la concesión de crédito
circulatorio rebajando el interés por debajo del nivel del mercado.
COMENTARIO: De la lectura literal de este pasaje se percibe claramente que Mises era conciente de los riesgos que plantea la libre disponibilidad de los depósitos por parte de los bancos.
Pero más adelante, al cuestionar la intervención de los gobiernos en la política monetaria, Mises defiende al sistema de banca libre:
Habrían entrado entonces en acción con plena eficacia los correctivos que limitan la expansión crediticia. La preocupación por su propia solvencia habría inducido a los bancos a proceder con máxima cautela en la creación de medios fiduciarios. Las instituciones que hubieran adoptado una distinta política habrían tenido que suspender pagos, y se habría fortalecido la desconfianza y recelo del público, escarmentado en su propia carne.
Jamás se contempló siquiera la posibilidad de implantar la libertad bancaria, precisamente porque ésta hubiera supuesto obstáculo demasiado eficaz contra la expansión crediticia.
Sólo la banca libre puede soslayar los peligros inherentes a la expansión crediticia. Desde luego, la libertad bancaria no impediría una expansión crediticia lenta y de corto alcance practicada por bancos extremadamente cautelosos que habrían de tener siempre informado al público acerca de su situación financiera. Pero, bajo un régimen de banca libre jamás la expansión crediticia, con todas sus inevitables consecuencias, habría adquirido esa condición de fenómeno regular —se siente la tentación de decir normal— que en nuestro sistema económico ha cobrado. Sólo la libertad bancaria puede evitar, en la economía de mercado, las crisis y las depresiones.
Sin embargo:
Nada perjudicó más la causa del liberalismo que la regular repetición de febriles booms seguidos de largos períodos de estancamiento y crisis. La gente llegó a convencerse de que tales fenómenos son consustanciales a la economía de mercado. Ignoraban que tan lamentados resultados eran, en cambio, la obligada secuela de la política orientada a rebajar el interés mediante la expansión crediticia.
En el apartado “Observaciones a la libertad bancaria”
¿Qué sucedería si toda la banca privada se asociara y formara un cartel? ¿No es acaso posible que los bancos se confabulen para emitir sin tasa medios fiduciarios? Tal inquietud es absurda. Mientras la intervención estatal no impida a la gente retirar sus saldos, ningún banco puede permitirse arriesgar su buen nombre asociándolo con el de otras entidades de menor crédito. Conviene recordar que el banco dedicado a crear medios fiduciarios se halla siempre en una postura más o menos precaria. El buen nombre es su prenda más valiosa. Cualquier duda acerca de la seguridad y solvencia de la institución puede llevarla a la suspensión de pagos. Para un banco de buena reputación sería una política suicida ligar su nombre al de otras instituciones menos acreditadas. Bajo un régimen de libertad bancaria la unión de todos los bancos en un cartel implicaría el fin de la banca, lo que, evidentemente, no beneficiaría a ninguna de las instituciones afectadas
COMENTARIO: De estos pasajes, y de la lectura general del texto, se deduce la preferencia de Mises por la banca libre como alternativa al intervencionismo monetario del estado. Es casi una cuestión de fé deducir categóricamente de esto que Mises era un decidido partidario de la llamada “banca libre” como sistema monetario y bancario ideal. De hecho, Mises no desarrolla una teoría consistente respecto del sistema bancario, e inclusive se perciben ambigüedades, vacilaciones y contradicciones en la lectura detallada y estricta de los textos misianos.
TEORÍA DEL DINERO Y EL CRÉDITO
Segunda parte – Capítulo II – Sección X
Mises advierte sobre los riesgos del sistema de banca libre y vislumbra el modo en el que las dificultades sobrevienen
Normalmente, el aumento de la demanda de dinero es lento, por lo que se hace difícil percibir los efectos que produce en la ratio de cambio entre dinero y mercancías. Sin embargo, se dan casos en que la demanda de dinero en sentido restringido aumenta de repente y en un grado extraordinariamente elevado, por lo que los precios de las mercancías bajan, también, de repente. Pasa eso, en tiempos de crisis, cuando alguna de las entidades emisoras de medios fiduciarios pierde la confianza pública y los medios fiduciarios cesan de ser aptos para la circulación. La Historia conoce muchos ejemplos de este género (uno de ellos lo han dado los Estados Unidos en el otoño de 1907) y es posible que se den casos parecidos en el futuro.
COMENTARIO Excelente apreciación de Mises respecto de cómo se desarrolla el proceso de gestación de una crisis económica. Aunque no desarrolla el tema en detalle, este pasaje muestra que Mises percibió un destello respecto de la naturaleza del problema.
Tercera parte – Capítulo VI – Sección XII
Mises se aproxima a la comprensión de las debilidades del sistema de banca libre, aunque cree que no se llegará a la crisis
… es imposible, para un solo banco, o para todos los bancos en un país dado o para todos los bancos en varias naciones, aumentar la emisión de medios fiduciarios si otros bancos no hacen lo mismo.
COMENTARIO El punto que Mises pasa por alto es que gradualmente, a modo de “efecto contagio” lo previsible es que todo el sistema financiero, impulsado por el afán de obtener mayores ganancias, sucumbirá a la tentación de expandir el crédito.
CONCLUSIÓN GENERAL: Mises era ambiguo en relación a la cuestión del nivel de encaje bancario, no desarrolló una teoría consistente sobre el tema…
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No voy a agregar más citas, creo que las más importante estan en el trabajo (que ya no recuerdo si lo escribí en el 2007 o en el 2008)… El journal es de libre acceso, por lo que el que este interesado en este tema puede leerlo sin problema.
Sólo 2 comentarios muy breves:
1) Como menciono en la introducción del artículo, este es un trabajo sobre historia del pensamiento y que toma el trabajo de HdS dada la minuciosa presentación que hace. No es un trabajo sobre la conveniencia o no de reservas fraccionarias desde un punto de vista teórico.
2) A modo resumen… cuando Mises habla de encajes 100% lo hace en referencia a reformas monetarias de modo tal que este requerimiento se haga sobre los *bancos emisores* (bancos centrales), no sobre el sistema bancario. Es decir, transformar al banco central en una caja de conversión (algo similar a la Convertibilidad en Argentina). Creo que este es el mayor punto de confusión y diferencias entre distintas interpretaciones de Mises.
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Pero que Mises no apoyara abiertamente el sistema de reserva total no significa que haya aportado argumentos concluyentes y un desarrollo teórico profundo en favor de la banca libre… No se puede decir que, como Mises no estaba de acuerdo con la reserva cien por cien, de eso se deduce que estaba a favor de la banca libre. En realidad, Mises no se pronunció abiertamente en favor de ninguno de los dos sistemas.
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De hecho, como documento en el paper, Mises se ha pronunciado explicitamente a favor de las reservas fraccionarias y banca libre tanto en TMC como en HA. Por ejemplo, llega a sostener que la actividad bancaria es inviable sin dinero fiduciario (reservas fraccionarias).
Pero dadas sus expresiones respecto al 100%, es necesario compatibilizar estas (aparentes) dos posiciones.
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Cualquier relación que se establezca entre banca libre con reserva fraccionaria, o sin reserva fraccionaria y los efectos económicos es producto de un pensador socialista, que es capaz de saber lo que le conviene a la sociedad y saber como calcularlo. El argumento para defender o no la reserva fraccionaria no está en los efectos económicos (aunque haya que estudiarlos, por supuesto), sino en el derecho que permite a un individuo a apropiarse del dinero, y el modo de conservarlo, y por supuesto a las instituciones encargadas de dar un servicio de guarda y custodia al dinero de los individuos. Por tanto, la reivindicación de devolver el dinero a los individuos (o ciudadanos), es una reivindicación de derechos individuales absolutamente básica. La consecuencia para este individuo es que pone en sus manos el verdadero patrón para llevar a cabo el cálculo económico. Con la reserva fraccionaria es imposible hacer el cálculo económico por parte de los agentes, es otra forma más de intervencionismo, un robo más.
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Veamos la historia. Creo que coincidimos en que el dinero surge espontáneamente en el mercado. La evolución del dinero y del sistema bancario, también puede decirse que surge de ese orden espontáneo. El free banking con reserva fraccionaria fue un resultado más de ese mismo orden. En Escocia el sistema bancario evolucionó hacia la banca libre con reserva fraccionaria, siendo el ejemplo más cercano a cómo el mercado y el laissez faire organizarían el sistema bancario. Después aparecieron los gobiernos y monopolizaron el dinero por sus necesidades fiscales. El patrón oro clásico e internacional tomó al oro como regla, pero al ser manejado por bancos centrales, abandonó aquel sistema de mercado. El abandono del patrón oro sólo empeoró las cosas. Dicho esto:
1) No entiendo cómo el free banking con reserva fraccionaria viene a ser un sistema impuesto, producto de la ingeniería social.
2) Tampoco entiendo cómo la reserva fraccionaria viene a ser una forma más de intervecionismo, pues justamente funcionó cuando el gobierno no participaba controlando al sistema.
3) Y por último, no entiendo por qué es un robo.
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Con excepción de que yo no lo llamaría robo sino un error de concepto, es cierto lo que dice JuanMa en el sentido de que la reserva fraccionaria tal como se la conoce y aplica actualmente o se lo ha hecho en el pasado, es un avasallamiento de los derechos de propiedad y un factor distorsivo del cálculo económico.
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Es un error comparar las reservas fraccionarias acompañadas de un sistema de free banking, con las reservas fraccionarias acompañadas de un sistema de banca central. Son dos sistemas totalmente opuestos. Mezclarlos sólo nos conduce a conclusiones equivocadas.
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Ok, hay una diferencia esencial, que es que en un sistema con banca central hay prestamista de última instancia, en tanto que en el free banking no lo hay. Eso es cierto y no hay ninguna duda de que Mises cuestionaba severamente el sistema de reservas fraccionarias con banca central porque incentiva la irresponsabilidad bancaria. Creo, además, que en eso estamos todos de acuerdo. Pero eso no significa que en el free banking clásico no haya distorsiones jurídicas y económicas. El sistema con banca central es peor que el free banking clásico, pero eso no significa que este sea un sistema sin falencias estructurales.En ese sentido, Mises era partidario de la banca libre, antes que de un sistema con prestamista de última instancia. Pero Mises percibía -aunque no profundizó el tema- esas limitaciones. Esta cita -que es incidental, no un desarrollo detallado- lo revela:
«Normalmente, el aumento de la demanda de dinero es lento, por lo que se hace difícil percibir los efectos que produce en la ratio de cambio entre dinero y mercancías. Sin embargo, se dan casos en que la demanda de dinero en sentido restringido aumenta de repente y en un grado extraordinariamente elevado, por lo que los precios de las mercancías bajan, también, de repente. Pasa eso, en tiempos de crisis, cuando alguna de las entidades emisoras de medios fiduciarios pierde la confianza pública y los medios fiduciarios cesan de ser aptos para la circulación. La Historia conoce muchos ejemplos de este género (uno de ellos lo han dado los Estados Unidos en el otoño de 1907) y es posible que se den casos parecidos en el futuro».
(TEORÍA DEL DINERO Y EL CRÉDITO
Segunda parte – Capítulo II – Sección X)
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Mises cuestionaba los medios fiduciarios del banco central, no de los bancos comerciales. De allí que exigiese un «1 a 1» en los bancos centrales contra el oro pero no reservas 100% a los bancos comerciales.
Nadie dice que el free banking, o cualquier sistema, es perfecto. Seguro tiene falencias, pero la ilegalidad o moralidad no es uno de ellos. En cuanto a la cita, Mises está hablando de un shock, por definición cualquier sistema es susceptible de tener problemas ante un shock. No obstante, el sistema americano que Mises usa estaba altamente regulado, de allí que Canada pudiese hacer frente a estos shocks (agrícolas) con mayor soltura que el americano.
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Son varios los que no se ponen de acuerdo. http://bastiat.mises.org/2012/07/selgins-strategy/
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Como abogado, mi impresión es que el tema de la legitimidad/moralidad de la reserva fraccionaria depende de los términos explícitos o implícitos del contrato entre el depositante y el banco:
(i) Si en las cláusulas del contrato se prevé expresamente la posibilidad de que el banco no mantenga todo el tiempo el 100% de lo depositado, no hay ninguna inmoralidad o ilegitimidad. Es un pacto voluntario.
(ii) Si en las cláusulas se prevé lo contrario (i. e., mantener el 100% todo el tiempo), su incumplimiento es ilícito, pues infringe normas contractuales voluntariamente pactadas.
(iii) ¿Cómo resolver el tema si las cláusulas no prevén nada explícitamente? Aquí creo que hay que interpretar el contrato y ver qué dice implícitamente. Por ejemplo, si el banco paga intereses al depositario, claramente hay una asunción implícita que va a prestar ese dinero. Si en cambio es el depositante el que paga por el servicio de caja, lo pactado implícitamente es que debe mantenerse el 100%.
¿Cómo ven los especialistas esto?
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Tiendo a coincidir contigo Santiago. HdS llega a decir que un contrato de deposito a la vista es «imposible». (No estoy seguro como se argumenta la legitimidad de contratos financieros como futuros o opciones del tipo Put).
Lo que dices sobre el punto (iii) es lo que Selgin ha estudiado para el caso Inglés encontrando que era de común acuerdo entre las partes que el contrato era de préstamo, no de custodia. Incluso así fallaban y entendían el acuerdo los jueces ingleses.
Pero lo interesante del punto (iii), es que no es tarea de los economistas diseñar contratos, sino de las partes involucradas. Si el punto (iii) es una opción aceptada por los defensores del 100%, entonces todo el debate se reduce a una cuestión de opinar cómo debe ser el contrato..!
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Fe de erratas: en el punto (iii), donde dice «depositario» debe leerse «depositante».
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Entiendo Santiago y comparto tu opinión! Pero tanto Rothbard como Huerta de Soto, dirían que independientemente de las partes que realizan el contrato, este debe ser declarado nulo porque hay terceros afectados. Si no recuerod mal, Rothbard incluso lo asemeja al caso en que una persona contrata a otra para matar a un tercero.
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Agradezco a Santiago su intervención. El dinero como bien presente (y siguiendo a Huerta de Soto) es la institución social por excelencia, y como institución recoge una serie de conductas pautadas. La dificultad es saber, entre las variaciones de tal institución, cuáles son las conductas que ayudan a conservar tal institución. El perjuicio a terceros, como dice Adrian, se deriva del punto i, y del punto iii en la parte que hay pago de intereses, porque supone una devaluación de moneda, entendiendo que lo que maneja el depositante y los otros depositantes del banco son los signos que reflejan el valor de la moneda efectivamente real y entendida también como mercancía (de nuevo el oro se erige como el modelo de moneda – derivado de la praxis). Ahora bien, entender esto adecuadamente depende también de la praxis misma, y no del Estado, ni de cualquiera que se arrogue el conocimiento definitivo. A saber, la fuente del derecho es la misma acción humana o praxis y esta no se identifica con las conductas pautadas que caracterizan a la institución, porque las primeras exigen razonamiento, frente a las segundas que permiten la acción más automáticamente.
La defensa de la reserva fraccionaria, es un robo en este sentido, ya que está quitando valor al dinero que alguien atesora, por tanto, el dinero deja de hacer una de sus funciones la de depósito de valor. Todo lo dicho implica que de lo que estamos hablando son de los depósitos a la vista. Aprovecho para agradecer que sea posible hablar de estos temas.
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Perdón, pero entendí muy poco del primer párrafo. Pero no veo ningún robo por quita de valor al dinero. Dos motivos, la única manera que tiene un banco de expandir la oferta de dinero es ante un aumento en la demanda de dinero, por lo que el nivel de precios (valor del dinero) tiende a mantenerse estable.
Así y todo, ya sea que el el dinero pierda valor o se argumente que el mismo debería haber aumentado en lugar de caído, la propiedad es sobre la cosa, no sobre el valor de la cosa. Una persona es dueña de las monedas de oro que lleva en su bolsillo, no de su poder adquisitivo, del mismo modo que esta persona es dueña de su vivienda y no de su valor. Si se construyen viviendas en su vecindario y el precio de su vivienda cae dado que aumenta la oferta de viviendas, nadie le ha robado nada a este propietario; lo mismo sucede con la propiedad sobre el dinero.
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Con respecto al problema del poder adquisitivo del dinero, tiene razón Nicolás, el argumento de Huerta de Soto es errado. Y con respecto a las cláusulas del contrato, lo tienen que definir las partes involucradas. En el libro Poder y Razón Razonable, hay un artículo donde Benegas Lynch incluye este pasaje, que aclara bastante el tema:
“…el encaje y toda disposición vinculada con la moneda surgen como consecuencia de las decisiones contractuales que las partes establezcan; esto incluye la posibilidad de que los clientes exijan al banco con el que operan el 100% de encaje. Pero si hay individuos (a cambio de menores comisiones por sus depósitos o a causa de cualquier otra consideración) que no establecen tal exigencia y acceden a que el banco opere con encaje fraccional, el dinero así creado es producción secundaria proveniente de causas endógenas”
Por último, en cuanto a la cita de Mises que publiqué más arriba y que Nicolás objeta porque dice que Mises se refería a una situación de shock, ocurre que los procesos recesivos de ajuste después de las expansiones desmedidas, siempre se presentan en forma repentina. Ese es justamente el problema que presenta el sistema de banca libre clásico, que no presenta datos acerca de que las cosas están yendo mal, hasta que empiezan a se muestran mal de golpe y entonces es tarde para contraer el crédito. Insisto en esto: Mises no deducía de estas consideraciones que la banca libre era un mal sistema, pero se daba cuenta de los riesgos inherentes que conlleva. En otros pasajes de su obra defiende el sistema de banca libre, el problema es que Mises no tenía una posición clara en relación a este tema. Entonces es posible interpretar a Mises como cada uno quiera
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Es que un sistema de banca libre no da lugar a una expansion de la magnitud necesaria para desatar ese tipo de crisis (sí lo creía, en cambio, Hayek).
Distinto es el caso de presencia de bancos centrales que sobre-emiten notas fiduciarias y tienen el beneficio de poder devaluar sin ir a la quiebra, o de bancos centrales que emiten dinero fiat y por lo tanto no tienen que convertir sus notas.
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Ampliando un poquito lo anterior. El argumento de Huerta de Soto sobre el poder adquisitivo del dinero es errado porque nadie tiene derecho a argumentar que el bien del que es propietario no puede perder valor como consecuencia de un aumento de la oferta, que sería el caso de que el volumen de dinero circulante aumente como consecuencia del incremento de los créditos bancarios. Que los bancos no puedan prestar para garantizar el valor del dinero de los propietarios de unidades monetarias primarias es exactamente lo mismo que restringir de manera arbitraria la oferta de cualquier bien en el mercado y, de esa manera, favorecer a quienes ya disponen de ese bien…
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Nicolás, a mí me parece que la afirmación de que en un sistema de banca libre no se producen sobreexpansiones de créditos es una cuestión de fé más que una verdad científica. Está en la naturaleza de las cosas que los banqueros, en el afán de incrementar la rentabilidad de corto plazo vayan expandiendo imperceptiblemente el crédito como lo señala Mises:
«Normalmente, el aumento de la demanda de dinero es lento, por lo que se hace difícil percibir los efectos que produce en la ratio de cambio entre dinero y mercancías»
En ningún lado dice que eso suceda únicamente en un sistema con prestamista de última instancia. Lo que sí dice es que con prestamista de última instancia las consecuencias son peores porque la crisis demora más en manifestarse, ya que el banco central al ayudar a los bancos comerciales hace llegar más lejos la etapa expansiva del ciclo…
Pero Say, por ejemplo, cuenta en su tratado como en el famoso sistema de banca libre de Escocia se producían crisis (y Say era contemporáneo). También el economista chileno Pedro Jeftanovic, que quería defender el sistema de banca libre, cuenta sobre la crisis provocada en Chile bajo la vigencia del sistema de banca libre, cuando los banqueros se tentaron y le prestaron al gobierno… Confieso que me falta leer más sobre el tema, pero mi razonamiento me lleva a tener la convicción de que la capacidad de equilibrio del sistema de banca libre clásico es un error conceptual.
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Pero justamente el aumento de crédito que señala Mises es menor al necesario para desencadenar un ciclo económico.
El afán de lucro del sistema bancario no es distinto al afán de lucro de otro mercados. El mismo mercado hace que tanto la expansión unilateral como la concertada se encuentre con límites impuestos por el mercado mismo. Estos controles espontáneos de mercados son los que fallan al tener un banco central con beneficios legales o que emite dinero fiat.
En cuanto al caso Escocés, las crisis fueron sobre bancos puntuales y no sistémicas. Por ejemplo sobre el Ayr Bank. Esto no es un problema, de hecho es un factor positivo que aquellos bancos que no saben o no pueden administrar correctamente la emisión de notas bancarias sean desplazados en el mercado. Por otro lado, que los banqueros se tienten (o sean forzados) a prestarles a un gobierno deficitario no es más problema que un sistema de bancos centrales que le prestan al gobierno vía compra de Letras del Tesoro.
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Yo no creo que el mercado pueda limitar la demanda de dinero como limita la demanda de otros bienes porque el dinero, por su propia característica de liquidez, tiene una demanda que tiende a infinito… Mises sí analiza esto reiteradamente (aunque no tengo las citas a mano, lo recuerdo nítidamente) cuando señala que el único límite a la expansión del crédito es el costo técnico de la emisión de billetes. Y esto efectivamente es así, porque siempre habrá negocios que no se llevan a cabo por falta de capitales pero que se podrían realizar si los bancos (central o privados; es indiferente) emiten billetes y bajan la tasa de interés. Entonces, siempre está en el interés de los banqueros emitir más moneda para aumentar la rentabilidad. Como ese proceso es lento (y eso es lo que Mises describe en ese pasaje) los efectos de corto plazo son macroeconómicamente imperceptibles y, en realidad, generan una sensación de bienestar como consecuencia de esos créditos que movilizan la economía. Esa es la etapa expansiva del ciclo económico. Hasta que empiezan a notarse las inconsistencias y, como también lo explica Mises en la parte siguiente de esa cita:
«… se dan casos en que la demanda de dinero en sentido restringido aumenta de repente y en un grado extraordinariamente elevado, por lo que los precios de las mercancías bajan, también, de repente. Pasa eso, en tiempos de crisis…»
Acá es cuando entramos en la fase de crisis y ajuste del ciclo económico. Frente a eso, Huerta de Soto, Rothbard y compañía proponen reserva cien por cien para eliminar el proceso expansivo de crédito manejado por los bancos. Y yo, que soy un pobre Carlitos a quien nadie conoce, voy a proponer una solución alternativa e intermedia a ambas…
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Alejandro, me parece que le hacés decir a Mises, cosas que no dijo. Fijate estas citas de La Acción Humana (la numeración de las páginas coincide con la edición de Unión Editorial):
“[C]ualquier banco que ampliara de esta suerte la concesión de créditos se encontraría muy pronto en difícil posición ante las demás entidades bancarias con motivo de sus operaciones compensatorias.” (Mises, La Acción Humana, 1949, p. 532)
“¿Qué sucedería si toda la banca privada se asociara y formara un cartel? ¿No es acaso posible que los bancos se confabulen para emitir sin tasa medios fiduciarios? Tal inquietud es absurda. Mientras la intervención estatal no impida a la gente retirar sus saldos, ningún banco puede permitirse arriesgar su buen nombre asociándolo con el de otras entidades de menor crédito. Conviene recordar que el banco dedicado a crear medios fiduciarios se halla siempre en una postura más o menos precaria. El buen nombre es su prenda más valiosa. Cualquier duda acerca de la seguridad y solvencia de la institución puede llevarla a la suspensión de pagos. Para un banco de buena reputación sería una política suicida ligar su nombre al de otras instituciones menos acreditadas. Bajo un régimen de libertad bancaria, la unión de todos los bancos en un cartel implicaría el fin de la banca, lo que, evidentemente, no beneficiaría a ninguna de las instituciones afectadas.” (Mises, La Acción Humana, 1949, p. 535)
“Se interfirió la banca precisamente porque los gobernantes sabían que la libertad bancaria limita y restringe la expansión crediticia.” (Mises, La Acción Humana, 1949, p. 536)
Por otro lado, sobre la estabilidad endógena del free banking, Nicolás escribió esto:
Haz clic para acceder a NPPE_6_1.pdf
Y hoy justamente resurgió el tema en Mises.org
http://mises.org/daily/6100/Fractional-Reserves-and-Economic-Instability
Pero está claro que los austriacos no están del todo de acuerdo sobre este tema y el debate debe continuar.
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Yo no le hago decir a Mises lo que no dice, lo que ocurre es que Mises dice muchas cosas y, en relación al esquema bancario, como lo he dicho reiteradamente en este debate, es ambiguo, no se define, excepto en cuestionar las intromisiones de la banca central. Por lo tanto, es muy fácil encontrar en sus obras, desperdigados por aquí y por allá, diversos tipos de argumentos.
Contestando específicamente esas citas, es obvio que los bancos que emiten de más para prestar se van a meter en problemas, pero eso no quita que, en un sistema de banca libre, los banqueros tienen incentivos para prestar de más a pesar de las advertencias de Mises. Y es lógico que así sea. Porque si yo soy empresario y voy al banco «La plata dulce» a pedir un crédito, y el banquero tiene que elegir entre hacerle caso a las advertencias de Mises y ganarse unos mangos más, sabiendo que a corto plazo el incremento del crédito no tiene ningún efecto negativo, va a preferir esto último. Está en la naturaleza de las cosas que así sea…
Ok, gracias por los artículos, los guardo y los leo en los próximos días.
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Alejandro, antes decías:
«Nicolás, a mí me parece que la afirmación de que en un sistema de banca libre no se producen sobreexpansiones de créditos es una cuestión de fé más que una verdad científica.»
Ahora agregás:
«Porque si yo soy empresario y voy al banco “La plata dulce” a pedir un crédito, y el banquero tiene que elegir entre hacerle caso a las advertencias de Mises y ganarse unos mangos más, sabiendo que a corto plazo el incremento del crédito no tiene ningún efecto negativo, va a preferir esto último.»
Es que precisamente en la historia bancaria pasó lo contrario. No se trata de «verdades científicas» (que de hecho no existen), sino de recolectar cierta evidencia empírica para mostrar qué ocurriría en tal o cual caso. Hubo un período de prueba y error donde esto pasaba, pero una vez que los bancos que gestionaban mal los depósitos quebraron, sólo quedaron aquellas instituciones que supieron mostrar cierta solvencia. El caso de Escocia lo demuestra muy claramente. Y la cita de Mises es precisa también. El banco que quiera sostenerse en el tiempo deberá construir reputación. En el largo plazo, la gente sólo confiaría en instituciones que en el largo plazo cumplieron sus compromisos. Los gobiernos terminaron con la banca privada justamente para conseguir financiamiento, que de otro modo no tendrían.
Por último, Mises escribió «La Teoría del Dinero y del Crédito» en 1912, «La Acción Humana» en 1949 y «La Reconstrucción Monetaria» en 1953. Está claro que su pensamiento evolucionó en 41 años, pero aun así, mantuvo una enorme consistencia. Es cierto que dijo muchas cosas -cómo no hacerlo-, pero cada una en su contexto. El artículo de Nicolás, enfatiza el contexto en el que dijo cada cosa. Tus comentarios parecen minimizar esos contextos, y con ello la contribución de Nicolás queda en la nada.
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La demandad de dinero no es infinita, si así fuese nunca gastaríamos. Demanda de dinero es sobre saldos líquidos que se desean mantener disponibles. Lo que es infinito es el mayor bienestar que nos gustaría tener. Pero bienestar y demanda de dinero son cosas distintas.
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Aquí llegamos a lo que creo que es el punto crítico de toda la cuestión: si puede ser sólido y consistente un sistema cuya base de sustentación es la reputación de los bancos, es decir, la responsabilidad de los banqueros.
Yo reconozco que tengo bastante aún por estudiar, analizar y desarrollar en relación a este tema. Por lo tanto, debo admitir que me falta formación. Pero creo que es posible demostrar que un sistema cuya sustentación es simplemente la reputación de los bancos y la responsabilidad de los banqueros es intrínsecamente débil porque la reputación y la responsabilidad son antagónicas con la rentabilidad de corto plazo.
En este sentido, la banca es un negocio completamente diferente a cualquier otro. En cualquier otra actividad, un sobredimensionamiento de la oferta repercute inmediatamente en la rentabilidad del negocio y por eso el mercado opera como un factor de autorregulación. Pero en la banca no es así. En la banca siempre es negocio expandir la oferta y eso no tiene costos inmediatos. Por lo tanto, el incentivo de corto plazo para el banquero es siempre expandir artificialmente el crédito. Y la demanda de crédito no tiene límite porque siempre hay agentes económicos dispuestos a recibir créditos a tasas más bajas. El negocio del banquero es prestar y eso no le cuesta nada. Es diferente que cualquier otro negocio porque el dinero prácticamente no tiene costos de producción. Si un panadero fabrica más pan del que puede vender, le queda de clavo y sufre una pérdida. Pero el banquero no tiene ese problema. Entonces, es imposible que el sistema bancario sea intrínsecamente sólido. Yo no puedo resolverme a creer en la viabilidad de un sistema que funciona en base a estas pautas. La tentación de «sacar los pies del plato» siempre estará presente y ese es un factor que irremediablemente opera sobre las expectativas generales de los operadores económicos y constituye un factor de desestabilización del sistema. Mi intención es seguir estudiando el tema y tratar de elaborar un análisis más profundo al respecto. Por ahora, tengo muchas expectativas puestas en la presentación de la ponencia que voy a exponer en Rosario. Si les parece, nos vemos allá y lo hablamos personalmente.
Por último, Nicolás, yo no dije que la demanda de dinero sea infinita sino que «tiende a infinito», es decir, que siempre es posible demandar más. Y ese es el problema: que siempre hay alguien que demanda crédito y siempre hay un banquero para el que es negocio otorgar ese crédito. Por eso el sistema es inestable… Las evidencias empíricas quizá demuestren que en algunos lugares durante lapsos relativamente breves esas inestabilidades demoraron más en manifestarse pero antes o después, ya sea por la demanda de los gobiernos, o por acuerdos entre los bancos y las empresas, las inconsistencias del sistema tienen que terminar por emerger… Insisto, me faltan argumentos para demostrar esto consistentemente y por eso lo discuto acá y no escribo formalmente sobre el tema, pero esa es la hipótesis con la que me manejo, porque creo que ese es el camino más promisorio para avanzar en relación a este tema…
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Si mal no recuerdo, el artículo de Nicolás C. sobre la estabilidad del free banking responde al planteo del tercer párrafo (incentivos de los bancos a expandir el crédito sin sufrir costos) en un capítulo llamado «Concerted expansion».
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Si, en ese apartado resumo los argumentos de ese punto. Selgin discute el mecanismo de corrección de mercado más en extenso en su libro The Theory of Free Banking y en alguno de sus papers.
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Estamos de acuerdo en que nunca vamos a alcanzar un sistema monetario y bancario perfecto. La perfección no es de este mundo. Pero tenemos dos alternativas: o dejamos el dinero en manos del mercado competitivo, o lo dejamos en manos del gobierno. Sennholz tiene una frase famosa que señala que dejarle el dinero al gobierno es como dejarle un canario a un gato hambriento. Martín Krause, por su parte, se ha preocupado por cuestiones institucionales al preguntar «quién custodia a los custodios.» La experiencia nos dice que el último siglo fue más inestable que los siglos anteriores, lo que nos dice que justamente la banca central ha fracasado en su objetivo de ofrecer mayor estabilidad que los sistemas previos.
Respecto al punto de la demanda y su «tendencia al infinito», Nicolás da en la tacla. Es que no es lo mismo necesidad que demanda. Demanda es necesidad más poder de compra. Todo el mundo quiere o necesita más dinero, pero eso no es demanda. En un sistema de free banking uno demanda dinero cuando deposita mercancías en el banco, de otro modo el banco emisor no imprime billetes. Si lo hace, y se excede, su vida será corta.
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Una duda menor al comentario de Santiago M.julio 11, 2012 a las 2:47 PM (bastante más arriba). En el punto iii indica: “si el banco paga intereses al depositario, claramente hay una asunción implícita que va a prestar ese dinero. Si en cambio es el depositante el que paga por el servicio de caja, lo pactado implícitamente es que debe mantenerse el 100%”. No veo la asunción implícita de que se va a “prestar” ese dinero. Uno puede hacer un uso que permita obtener beneficios de ese dinero sin por ello “prestar” propiamente ese dinero, por poner un ejemplo simple: uno puede utilizar la figura de un depósito X simplemente para acreditar que es un disponible (como cuando se solicita una visa USA) sin que de hecho ello implique que se presta ese dinero a un tercero.
Creo que la asunción implícita es que se obtendrá un beneficio por ese depósito, que no implica necesariamente siempre y en todos los casos el préstamo del mismo.
Por cierto, felicitaciones, se aprende más en estos hilos que en varias clases “de curso ordinario y forzoso”.
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Creo que la mención que se suele hacer a que el dinero se está prestando es dado el contexto de la discusión. Pero imagino que puede haber otros usos también.
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Estoy leyendo el trabajo de Nicolás(aún no lo terminé) y encuentro una frase que me parece muy interesante como tema de análisis. Es la siguiente:
«… in free banking, money supply (in the broad sense) evolves pari passu with money demand»
A mi juicio, esa frase es errónea… Sigo leyendo el trabajo…
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Alejandro, después explicanos «por qué» sería incorrecta. Más allá del artículo de Nicolás, podés leer el libro de White «Free banking in Britain» donde sustenta esa afirmación.
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Agrego a lo anterior: la idea de que en un sistema de banca libre clásica la oferta y la demanda de dinero se coordinan satisfactoriamente, como lo da a entender esa frase, no tiene fundamento. La demanda de dinero tiende a infinito porque siempre habrá agentes económicos interesados en obtener crédito, en particular si la tasa tiende a bajar y tampoco hay límites formales de mercado (al margen de la responsabilidad de los banqueros) al otorgamiento de esos créditos y sí en cambio hay amplios incentivos para dar esos créditos porque ese es el negocio de los bancos. Por eso el sistema es intrínsecamente inestable. De esa inestabiliad intrínseca, HDS extrae la desmesurada conclusión de que la reserva fraccionaria debe ser lapidariamente abolida. Aunque la idea de la reserva cien por cien sea un exceso, el punto de partida de ese análisis -la inestabilidad inherente al sistema de banca libre- no deja de ser verdad
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La única forma de responder brevemente a esto, es volviendo a citar lo que Nicolás decía arriba:
«La demandad de dinero no es infinita, si así fuese nunca gastaríamos. Demanda de dinero es sobre saldos líquidos que se desean mantener disponibles. Lo que es infinito es el mayor bienestar que nos gustaría tener. Pero bienestar y demanda de dinero son cosas distintas.»
Para aclarar: Yo qusiera tener una ferrari. Sin embargo, no tengo el dinero para comprarla. ¿Estoy demandando una ferrari? Pues no. Con el dinero pasa lo mismo. La gente quisiera tener mucho dinero. ¿Representa esto una mayor demanda de dinero? Pues no! En el free banking cuando uno demanda billetes bancarios, necesita ir al banco y depositar oro para que se los entreguen, o bien, tomar un crédito, con la correspondiente garantía y respectivo pago de la tasa de interés. Espero ayude!
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No le sirve al banco emitir más billetes si la persona que los recibe no los va a mantener en su billetera. Demanda de dinero no es quere recibir y usar dinero, sino querer aumentar el saldo monetario. De nuevo, el banco sólo puede incrementar la oferta de notas convertibles cuando aumenta la demanda de dinero, de lo contrario pierde reservas y reduce la oferta o va a la quiebra.
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La demanda de dinero no es infinita (yo nunca dije que lo sea) pero tiende a infinito (es decir, siempre tiene margen para aumentar; o sea, la demanda de dinero es infinitamente elástica). Entonces, si yo quiero tener una ferrari pero no la puedo pagar, lo que puedo hacer es ir al banco y pedir un crédito para comprarla. Y el banquero va a sentirse incentivado a prestarme ese dinero porque ese es su negocio. En la práctica, quizá las cosas no funcionen tan burdamente como en este ejemplo, pero la idea es esa…
Con respecto al aumento de notas monetarias por parte de los bancos, el punto es que el afán de rentabilidad incentiva a los banqueros a asumir mayores dosis de riesgo y como el costo de los malos negocios no es inmediato y en cambio el espejismo de los beneficios es lo que se percibe a corto plazo, existen enormes tentaciones de incurrir en ese tipo de imprudencias
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Alejandro, el ejemplo es burdo pero muy importante en la discusión. El punto es que yo hoy no puedo comprarme la ferrari con mi dinero y nadie me presta el dinero para que la pueda comprar. Ni los bancos actuales, ni los bancos del pasado, ni en Argentina, ni Europa, ni en Escocia. Por eso mi deseo de tener una ferrari, no es demanda ni hoy, ni nunca. Toda tu construcción teórica se basa en un posible hecho que no encaja con la historia monetaria, ni con las formas de proceder de los bancos en la actualidad.
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Adrián, lo de la Ferrari obviamente no encaja con la realidad (por eso es un ejemplo burdo) pero los créditos para el desarrollo de proyectos empresariales inviables en el largo plazo, que derivan en crisis y ajustes, está atravesado por las consideraciones de muchos autores austríacos
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