Reflexión de domingo: “El microondas intelectual (un experimento ético-ideológico)”

gabriel-zanottiVamos a sonreir un rato. Les propongo este experimento mental que viene bien para bajar nuestros decibeles ideológicos. También lo había escrito en Guatemala, a principios del 2003. Los ejemplos tienen que ver con esa época (ahora es lo mismo, pero sencillamente empeorado). Planteo un dilema moral. ¿Alguno se juega a decir qué hacer?

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EL MICROONDAS INTELECTUAL

La filosofía moral, como muchas otras ciencias, usa habitualmente experimentos imaginarios como método de trabajo. En este caso, voy a proponer al lector uno de esos experimentos mentales para poder después plantear una pregunta cuya respuesta no va a ser, tal vez, fácil.El ejemplo, al principio, tendrá algo de humor.Imagínese el lector un horno de microondas que pudiera transformar un libro en ondas cerebrales. No… no me confundí. Ese es el experimento. Suponga que usted pudiera colocar dentro del aparato los libros de Mises y Hayek y que esos libros se transformaran en ondas electromagnéticas, las cuales, por medio de un pequeño casquete lleno de electrodos, llegaran a la cabeza y, consiguientemente, al cerebro de alguien, transformándose en ondas cerebrales. ¿Interesante, no? Podríamos entonces secuestrar a Castro -y dejo al lector la opción de otros dictadores particularmente interesantes-, colocarles el peculiar casquete y, en medio de sus protestas, poner en marcha nuestro peculiar aparatito. Entonces, en unos minutos sus ondas cerebrales recibirían toda la sabiduría liberal clásica. Después de unos minutos, los tendríamos transformados en liberales, en liberales instantáneos (algo así como el café instantáneo). Se levantarían felices de su asiento, se sacarían el casquito, nos agradecerían por la profunda e importantísima transformación recibida, pedirían perdón al mundo por las atrocidades cometidas, retornarían felices a sus territorios, los liberarían de la opresión e instalarían en ellos una democracia liberal clásica con economía de mercado. Después renunciarían a su puesto y se pondrían a dar conferencias sobre Mises y Hayek. ¿Impresionante, no? ¿No sería maravilloso? Sí… ya sé que no se puede. Claro que no se puede. El espíritu humano no se reduce a ondas cerebrales. Santo Tomás ya dijo hace mucho tiempo que el alma humana es inmaterial e inmortal; Kant, sin decir lo mismo, afirmó que la ley moral es un reino independiente del cielo estrellado del cosmos físico, y Karl Popper dijo claramente que dialogamos y argumentamos precisamente porque la verdad no es al cerebro lo que la bilis al hígado.Pero el dilema moral es: si se pudiera hacer, ¿lo haríamos? Esa es la hipótesis de trabajo. Si se pudiera hacer algo así, ¿sería ético hacerlo? No es lo mismo no hacer algo porque no se puede que porque no se debe. Yo no debo tratar mal a mi prójimo no porque no pueda, sino porque, por el amor que le debo, no debo. En este caso, si pudiéramos hacer algo así, ¿lo haríamos? ¿Resistiríamos la tentación de hacerlo? ¿No serían los resultados sencillamente revolucionarios y beneficiosos para todos los sojuzgados por la ignorancia totalitaria de esas personas? Pero, ¿sería “liberal” hacerlo? ¿Es liberal convertir en liberal a alguien por la fuerza? (Por la fuerza técnica, en este caso.) La pregunta nos puede llevar a reflexionar sobre otra pregunta que he escuchado desde hace mucho: ¿cómo hacer para difundir las ideas? ¿Por qué las ideas de la libertad tardan tanto en comprenderse? ¿No podríamos recurrir a técnicas de persuasión un tanto más eficaces?Lo curioso es que esto último sí es posible. Hay técnicas lingüísticas de persuasión, de manipulación intelectual. Manipular a la gente no es tan difícil. Supongamos que alguien no quiere saber nada con Mises. ¿Y por qué no le “introducimos” a Mises sin que se dé cuenta? Los keynesianos hacen eso todo el tiempo… (Con Keynes, claro.) De nuevo: ¿sería eso liberal? Porque, tal vez, la esencia del liberalismo es el diálogo, la conversación, que nada tiene que ver con la manipulación… Lo dijo Karl Popper, sobre todo hacia el final de su vida. Tal vez deberíamos meditar profundamente en todo esto, sobre todo cuando nos ponemos nerviosos por el destino de la civilización. Finalmente, ¿podría Dios hacer algo así? Si Jesús era Dios, ¿por qué no convirtió ipso facto a Pilatos y a Herodes al cristianismo?Para aquellos que verdaderamente estamos convencidos de que Jesús es Dios, viene bien meditar la respuesta.

Publicado originalmente en Filosofía para mí, el 17 de mayo de 2008.

11 pensamientos en “Reflexión de domingo: “El microondas intelectual (un experimento ético-ideológico)”

  1. Lo primero que habría que tener en cuenta al analizar este problema es que, así como sería posible inocular Mises o Hayek en la cabeza de los enemigos del liberalismo, también sería posible inocular Marx en la cabeza de los liberales.

    También hay que considerar que, así como se habrá inventado este inoculador de ideas, seguramente la ciencia trabajará para inventar el antídoto.

    Luego, sobrevendrá la previsible escalada entre los científicos para dotar de mayor potencia al inoculador y a los antídotos.

    De todo lo cual derivará una suerte de “guerra de los cerebros” porque los organismos de inteligencia intentarán infiltrar a los institutos científicos de las potencias extranjeras para inocular a los científicos que operan este tipo de aparatos

    Pero a su vez la contrainteligencia procurará neutralizar a los espías enemigos.

    No alcanzo a imaginarme donde concluiría todo esto, supongo que finalmente la situación se estabilizará dinámicamente en algún punto incierto y entonces el inoculador de ideas sería un arma más en la guerra entre la libertad y la opresión.

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  2. Interesante, y no, como respetuosos de la libertad del otro no es ético inocularle algo a alguien, aunque sabemos que sí se hace con las ideas, gustos, modas, música e incluso miedos, muy a pesar nuestro. Por algo existen los publicistas, cierto?
    Y tampoco se ha tenido en cuenta el libre albedrío ¿por qué suponer que Castro no sabe o no ha leído a Mises o Hayek y aún así mantiene su postura?
    El tema de llegada, de abrir camino hacia las ideas liberales… La otra vez leí de Hector Ñauparí una interesante autocrítica al respecto, y decía que con números no íbamos a convencer a la gente, que necesitábamos llegar de otra manera, que no tenemos ni troveros liberales, ni poetas, ni cantautores, ni una playa Girón liberal y que todo eso fue muy bien trabajado por la izquierda. Y tiene razón el hombre, basta ver el último video del Cipayo (no sé quién es y si es liberal o no) convocando a la marcha del 8A y con una canción cantada por españoles… pucha! no tenemos creativos por acá?
    Y claro que no alcanza con decirnos liberales, porque no nos comprenden, somos marcianos. y cuando hablamos le mostramos el problema (que el estado, que la política, que los impuestos) y les mostramos una solución que los incomoda porque no la alcanzan a comprender. Les mostramos cómo son las cosas según nuestro parecer, pero no cómo deberían ser sin enroscarnos hablando de Mises, Hayek y tantos otros o andar recomendando libros. Y en éso fallamos, al menos yo siento eso, no encuentro la forma de mostrarles las ideas liberales de la manera más sencilla posible y de contagiarles el entusiasmo. Sólo he podido con frases cortas, como al escuchar un comentario decirle a quien lo decía “¿ves? esa es una idea liberal” latiguillo que dejó pensando a más de uno, pero aún así no me alcanza. No me interesa manipular, me interesa sembrar la curiosidad, movilizar al otro, que se pregunte ¿a ver qué es ésto?, de seguro el resto del camino lo harán solos sin que nadie tenga que empujarlos. Se aceptan propuestas e ideas.

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  3. En el núcleo de la pregunta está la naturaleza de eso llamado “libre albedrío”. En el ejemplo propuesto hay ausencia de responsabilidad y, por lo tanto, de libertad. Si les enchufamos a ese “convertidor de ondas cerebrales” les estamos quitando la “capacidad de elección”, incluso aunque acepten ser enchufados, porque yo entiendo que el aparato no sólo transmite la información sino que “convence” al individuo de la “bondad” de dicha información. Es decir, el que recibe a Mises se hace un convencido de sus teorías y por ello pierde la capacidad de discernimiento y elección. En este caso, no hay libertad en ese acto. Otra cosa diferente sería si el aparato sólo transmitiera información y dejara al individuo su plena e independiente capacidad para analizar tal información y ejercer su elección. Entonces el aparato sería una buena ayuda tecnológica de asimilación de conocimientos de una forma rápida y cómoda. Pero el ejemplo, tal como está escrito, reconoce implicitamente que el individuo queda “sectarizado” por la información recibida. En el caso de Dios, la respuesta es obvia: no quitarnos el “libre albedrío” sin el cual no hay libertad.

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  4. No creo que sea legítimo agarrar a cualquier civil compulsivamente de forma preventiva. Pero el caso de un Castro encuadra perfectamente dentro de la defensa propia, y en tal caso sabemos que debemos utilizar todos los medios que sean necesarios (incluido el asesinato) en orden de lograr nuestro objetivo (defender nuestra vida y propiedad).

    De hecho me parece una forma bastante humana y compasiva de defendernos.

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  5. Pienso que no sólo no sería liberal, , tampoco sería racional, eficaz y efectivo a largo plazo , justamente por lo que dice Bastiat del economista, que tambien se aplica al estratega.
    Una estrategia liberal eficaz y efectiva a la largo plazo en cambio es ayudar fortalecer la capacidad de resistir esa clase de manipulación mental , reforzando la capacidad de identificar falacias retóricas y enseñando el insustituible valor de la razón y el realismo como herramienta de conocimiento

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  6. Gabriel ve la paja en el ojo socialista y no la viga en el ojo capitalista neoliberal tributario y esclavista.
    Izquierda y derecha son formas de hemiplejia moral ya que ambos solo ven valor en el fruto del trabajo y lo atacan con impuestos. Ambos omiten el valor creado por la sociedad que se manifiesta en el aumento del valor de la tierra llamado rentas que el liberalismo -la economía clásica y el cristianismo original o no romano -Levítico 25:23– toma como fuente de finanzas públicas, liberando al trabajo de impuestos.
    Base del Sistema economico y rentistico de la Constitucion de 1853-.

    Muy gracioso lo de “Porque, tal vez, la esencia del liberalismo es el diálogo, la conversación, que nada tiene que ver con la manipulación” cuando Gabriel solo dialoga con aplaudidores como Kristina y le teme al debate porque tiene los mismos pies de barro que Kris.

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  7. La cárcel es el mejor sistema para los dictadores y que tengan tiempo para leer y formarse. En todo caso no sería liberal porque va en contra de la libertad y dudo que sirva de mucho un argumento utilitario como buscar la liberación de sus pueblos, porque con gran probabilidad los dictadores también son víctimas de su sistema cerrado y de las camarillas e intereses creados que han ayudado a existir.En caso de duda siempre la libertad.

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  8. Yo no tengo dudas al respecto, Gabriel. Sería INMORAL hacer algo así, sería iniciar el uso de la fuerza contra otra persona y no lo puedo aceptar.
    Cuando el fin justifica los medios estamos frente al germen de todos los totalitarismos. Como sabés, yo no creo en la existencia de ningún ser sobrenatural. Y no necesito sostener confesionalmente mi ética. Mis ideas morales son ajenas a esa categoría y se sostienen sin apelar a valores trascendentes, porque puedo prescindir de la referencia a un Absoluto para construirla.
    Volviendo la cuestión que planteás, mi opinión es que NO sería “liberal” convertir en liberal a alguien por la fuerza. Y para ello no me hace falta construir la dignidad humana sobre la existencia de algo más elevado que el hombre. Mis ideas morales (llamémoslas “laicas”) se edifican sobre la conciencia de la importancia de
    los demás, del otro. Para mí eso es suficiente, con ello logro las bases para mi comportamiento ético.

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    • Claramente en el caso de un Castro o cualquier otro tirano no seria inicio de la fuerza, sino defensa propia.

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