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El caso Argentino post 2001 se suele citar como caso ejemplo en referencia a los problemas que atraviesan varios países Europeos. Krugman, por ejemplo, sugiere mirar el caso Argentino como alternativa para países como Grecia. Con varios puntos similares a los comentados en el post anterior, Carlos Zarazaga sugiere en el último Economic Letter de las Dallas Fed que detrás del crecimiento del PBI se esconden costos y problemas que hacen que esta estrategia no sea tan conveniente como puede parecer a primera vista.

Sobre la mirada benevolente al crecimiento del PBI post crisis del 2001, Zarazaga dice lo siguiente (p. 1):

If anything, Argentina’s experience suggests that default will be accompanied by costs that may be missed by looking only at output growth.

El argumento de Zarazaga se divide en dos: (1) no se puede afirmar que luego de un default va a haber crecimiento y (2) puede haber crecimiento de PBI a expensas de consumir capital invertido.

Sobre el primer punto, Zarazaga recuerda que luego del default de 1983 Argentina entró en la llamada década pérdida. Un default es una transferencia unilateral desde el deudor hacia el acreedor. Dicha transferencia, sin embargo, puede jugar en contra. Por lo tanto, no es el default en sí lo que permite salir de una crisis, sino otras cuestiones. Incluso en la medida que se considere al default y/o devaluación como necesarios, ciertamente no son suficientes.

En segundo lugar Zarazaga muestra la evolución del ratio de capital/producción. Países que han mostrado un crecimiento sólido y sostenido, como Corea del Sur, presentan un ratio constante o creciente. Es decir, el monto de capital por unidad de producción se mantiene constante o se incrementa. Esto quiere decir que en el país las inversiones se hacen a la par de la producción o incluso a un ritmo mayor. Argentina mostraba este comportamiento hasta el default de 1983, luego del cual este ratio se vuelve errático a la baja. Zarazaga sostiene que el nivel del stock de capital per cápita para el año 2009 es similar al que había 27 años atrás en 1983. El siguiente gráfico (p. 3) muestra la evolución del PBI y del ratio capital/producción para el período 1951-2009. Se puede apreciar que, a pesar de ciertas oscilaciones, el ratio muestra una tendencia creciente hasta el default de 1983, luego del cual el mismo muestra una caída sistemática. La excepción es el año 2002, no debido a un aumento del capital, sino a una fuerte caída del PBI que hace aumentar el ratio. Pero no sólo el ratio muestra una caída luego de 1983, el monto de capital per cápita también lo hace. Dado que el capital per cápita tiene un efecto directo sobre la productividad del trabajo, y por lo tanto sobre el salario real, la performance de Argentina podría haber sido muy superior de haber mantenido la tendencia y evitado las políticas intervencionistas y los defaults.

CapitalOutput

Source: Economic Letter, vol. 7, num. 4 (p. 3)

¿A qué se debió el crecimiento del PBI Argentino? Zarazaga dice que el país debe agradecer la buena fortuna de altos precios en commodities, pero no a las políticas económica del Gobierno K. Este “crecimiento,” sin embargo, posee un creciente componente público, donde lo recaudado por el gobierno se destina a gasto público vía inversiones y transferencias. Estas inversiones y transferencias, sin embargo, pueden jugar en contra de los ajustes necesarios en el mercado. El motor del mercado es el sector privado, no el público que es más una carga que una contribución cuando trasciende su rol institucional de estado acotado que protege los derechos de propiedad y asegura el cumplimiento de los contratos.

Más allá de dudar de los buenos indicadores de Argentina, el artículo de Zarazaga sugiere 2 puntos importantes:

  1. Le evaluación de la performance económica no se puede dejar llevar por los agregados. Es importante ver y entender el proceso de mercado más allá de los agregados macroeconómicos. Después de todo, el proceso de mercado es un fenómeno micro. El problema se que tanto una buena performance micro como distorsiones a nivel micro pueden resultar en indicadores macro que parecieran indicar en el sentido de una buena performance económica.
  2. La relevancia del caso trasciende a Argentina, un país que ha perdido relevancia mundial, especialmente con este gobierno. El caso Argentino es un claro ejemplo de los costos asociados a las devaluaciones y defaults para los países europeos que consideran esta salida como una alternativa viable. En lo que respecta, a modo de ejemplo, a países como Grecia, sin la suerte de altos precios de los bienes exportables es más probable que la estrategia de “default + devaluación” termine en una década pérdida como la del 80’ y no las tasas de crecimiento del PBI post-2001.