Los economistas no discuten la competencia entre monedas, cuando, en verdad, está entre nosotros

En casi todos los países latinoamericanos circulan al menos dos monedas: la local y el dólar. Esto quiere decir que la competencia entre monedas no es un fenómeno tan extraño. Hayek discute esto en “Desnacionalización del Dinero”: Los economistas no han discutido la competencia entre monedas:

Hayek

“Increíblemente, la competencia entre distintas monedas no ha sido examinada en serio hasta hace muy poco. En las publicaciones relativas al tema no se cuestiona la creencia universal de que el monopolio del gobierno en orden a la emisión monetaria es indispensable, ni tampoco se explica si esta creencia se deriva simplemente del postulado según el cual en un territorio dado sólo puede haber un tipo de moneda en circulación —lo que podía parecer una ventaja cuando se trataba de elegir entre el oro y la plata como posibles tipos de dinero—. Tampoco encontramos respuesta a la pregunta de qué sucedería si se suprimiera el monopolio y si el suministro de dinero se realizara mediante la competencia entre entidades privadas que proporcionaran distintas divisas. La mayoría de la gente piensa que la propuesta de que el dinero lo emitan empresas privadas significa que todas deben emitir el mismo (en dinero fiduciario, token money, esto equivaldría simplemente a una falsificación) en lugar de distintos tipos de dinero claramente diferenciabas por diversas denominaciones y entre los cuales el púbico pudiera elegir libremente.

Aunque yo había llegado por mi cuenta a comprender las ventajas de que monedas independientes compitan entre sí, debo reconocer que, ignorado por mí hasta hace poco, el profesor Klein, en un folleto escrito en 1970 y publicado en 1975, exponía con claridad las principales ventajas de la competencia entre monedas.

Ventajas iniciales del monopolio estatal del dinero

Quizás cuando la economía monetaria se extendía lentamente a todas las regiones y uno de los principales problemas era enseñar a la gente a calcular en dinero (y de esto no hace tanto tiempo) se pudiera considerar conveniente tener un solo tipo de moneda fácilmente reconocible. Se puede argüir que dicho tipo uniforme y su uso exclusivo fue de gran utilidad para la comparación de precios y por tanto al objeto de ampliar la competencia y el mercado. Asimismo, cuando para determinar la autenticidad del dinero metálico era necesario emplear un difícil proceso de aquilatamiento y los particulares no tenían ni los medios ni la capacidad para hacerlo, pudo haber sido de utilidad (al objeto de garantizar la ley de las monedas) el sello de una autoridad generalmente reconocida que, fuera de los grandes centros comerciales, sólo podía ser el Estado.

Pero hoy en día estas ventajas iniciales, que pudieron servir de excusa para la apropiación por el Estado del derecho exclusivo de emitir dinero en metálico, no compensan las desventajas del sistema. Tiene los mismos defectos que todos los monopolios: es forzoso utilizar su producto aunque no sea satisfactorio, y, sobre todo, impiden el descubrimiento de métodos mejores de satisfacer necesidades, métodos que el monopolista no tiene ningún interés en buscar.

Si el público comprendiera el precio que paga en inflación periódica e inestabilidad por la conveniencia de utilizar un solo tipo de moneda en las transacciones normales y contemplara las ventajas de emplear varios, seguramente encontraría el precio excesivo. Tal comodidad es mucho menos importante que la de utilizar una moneda fidedigna que no trastorne periódicamente el flujo normal de la economía —oportunidad de la que el público ha sido privado por el monopolio gubernamental. Ahora bien, la gente nunca ha tenido ocasión de descubrir la alternativa. Los gobiernos siempre han alegado poderosos motivos para convencer a las gentes que el derecho de emitir moneda debía pertenecerles en exclusiva. A todos los efectos, mientras se trataba de la emisión de monedas de oro, cobre o plata, no importaba tanto como hoy en día, cuando conocemos la existencia de todo tipo de posibles monedas, incluido el papel, que el gobernante cada vez suministra peor y de las que puede abusar más que del dinero metálico.”

14 pensamientos en “Los economistas no discuten la competencia entre monedas, cuando, en verdad, está entre nosotros

  1. Si el estado no manipulara la moneda ¿no sería conveniente que haya una moneda única, no facilitaría las cuentas? Insisto en la premisa: si la moneda no fuera manipulada… No me cuenten la historia de que el banco central manipula la moneda, eso ya lo se. Pero… supongamos que no lo hiciera ¿sería bueno o conveniente que haya competencia de monedas? ¿No es la moneda justamente una institución cuyo fin es ofrecer una unidad que permita comparar el valor marginal de cada bien, de modo que todos sepamos que cedemos y qué recibimos cuando convenimos una transacción?

    Son reflexiones que se me ocurren…

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  2. No entiendo la objeción o pregunta. Si la moneda es sana, no es acaso un resultado de la competencia en el mercado cuántas circulan?

    Como el dinero es un “bien network” se genera tendencia a que haya pocas. Pero cuántas en concreto depende del mercado, no de lo que a nosotros nos parece que conviene o no. Si no ya no estamos en competencia de monedas que es el escenario asumido (Hayek mismo habla de pocas monedas en algunos pasajes de su libro.)

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  3. La competencia de monedas es una consecuencia de que las monedas sean malas. Si hubiera una moneda buena, desaparecería la competencia porque siempre es más práctico que haya una a que haya más de una… Entonces, lo que planteo es: si hubiera una moneda buena, es decir no manipulada ¿habría competencia, tendría sentido que la haya, habría necesidad de algo así? Si hubiera una moneda única que sea buena, eso sería lo mejor. La competencia aparece cuando la moneda existente comienza a empeorar. Lo que a mí me parece un error es presentar la competencia de monedas como un sistema deseable. Lo deseable es que haya una única moneda de buena calidad y que la competencia sea innecesaria.

    Hay bibliografía sobre el tema. Por ejemplo, en “Teoría del dinero y del crédito”, Mises dice:

    “… aún si la desigualdad en la condición de cambiables de las mercancías empleadas como medios de cambio no hubiesen dado motivo para ello, la unificación seguiría todavía pareciendo un fin deseable para la política monetaria. El uso simultáneo de varias clases de moneda supone tantas desventajas y complica tanto la técnica del cambio que no se puede dudar que, a todo evento, hubiese sido hecho el intento de unificar el sistema monetario”.

    Hayek, en “El nacionalismo monetario y la estabilidad internacional” dice:

    “… tenemos que reconocer que la regulación independiente de varias monedas nacionales no puede considerarse en ningún sentido un sustituto adecuado de un sistema monetario racionalmente regulado. Este sistema puede considerarse en nuestro tiempo como algo ideal e inalcanzable, pero esto no quiere decir que acercarse a ese ideal o analizar cómo podríamos hacerlo practicable deje de presentar un buen número de problemas interesantes. Por supuesto, cualquier sistema monetario internacional estará lejos del ideal. Espero haber dejado claro ya que el que hemos tenido hasta ahora no puede considerarse, de ninguna forma, satisfactorio. Los nacionalistas lo condenan porque es internacional y yo, por mi parte, creo que sus carencias derivan de que no lo es en grado bastante”.

    Y como experiencia empírica tenemos el hecho de que la mejor moneda que la humanidad ha logrado crear, el oro, era moneda única en la época en la que la economía mejor ha funcionado en toda la historia…

    En definitiva, creo que la validez y la significación del concepto “competencia de monedas” requeriría algún tipo de replanteo…

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  4. Competencia de monedas implica que todo aquel que quiera emitir su moneda *puede* hacerlo. Es el mismo significado que se aplica a cualquier mercado.

    Cuantas monedas habrá en circulación, una, pocas, o muchas, depende justamente de esa competencia.

    Hasta que se fijo un tipo de cambio entre el oro y la plata, había más de una moneda (oro y plata) que circulaban en paralelo y se usaban para distintos tipos de transacciones; similar a lo que imagina Hayek en su libro.

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  5. No, la moneda no es una mercancía como cualquier otra. Eso es un mito de algunos economistas austriacos, que llevan los razonamientos hasta más allá de su sentido lógico.

    En una economía sana, la moneda tiene que ser una sola. Que haya más de una moneda en circulación es un síntoma de que el sistema monetario no está operando de manera satisfactoria. La moneda tiene que ser una sola porque es el único medio de comparar precios relativos. Si hay 10 monedas en circulación ¿cómo comparás los precios que están expresados en diferentes monedas?

    Ya sé, me vas a decir que puede haber una tabla de conversión. Pero si hay una tabla de conversión, eso significa que estamos, de nuevo, reduciendo todo a algún parámetro general, es decir, a una moneda única.

    La razón de ser de la moneda es que haya un instrumento apto para comparar precios relativos. Eso no se puede lograr si el sistema monetario no está unificado. El problema es cuando los bancos centrales manipulan la moneda que manejan y entonces los agentes para cubrirse se vuelcan a otras monedas. Pero si no existiera la manipulación monetaria, la lógica es que todas las operaciones tiendan a converger a una única moneda mundial. Entonces, con la misma moneda se podrá comprar un lote de acciones en Wall Street, un departamento en Buenos Aires o una golosina en Sydney… En el futuro, en algún momento, los sistemas monetarios dejarán de ser manipulados, la demanda de dinero se acomodará a los requerimientos de los agentes y entonces todo el proceso monetario tenderá a unificarse espontáneamente, como lo preveía Mises en el pasaje que cité más arriba.

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  6. No se por qué decís que sostengo que la moneda es una mercancía como cualquier otra. Claramente es una mercancía (sino lo fuese, no tendría precio). Pero obviamente es además el medio generalmente aceptado de intercambio. Es un bien de uso (servicio de liquidez) y de cambio (moneda).

    No coincido que la moneda tenga que ser una sola. Dudo que en una economía libre y sana haya muchas monedas, pero imagino que puede haber más de una. Puede haber distintos motivos por los cuales puede (no *debe*) circular más de una moneda en paralelo.

    Que la moneda sea un bien tipo network (como lo son otros bienes en la economía) genera el incentivo a que haya una, o sobre salga una, pero no tiene por qué ser una sola (como también lo es en otros bienes tipo network)

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  7. Es que no tiene sentido la existencia de más de una moneda, si es que la moneda que hay es sana. El rasgo que distingue a la moneda de todas las demás mercancías que operan en el mercado es que su virtud consiste en ser homogénea. Esa homogeneidad es lo que facilita el cumplimiento de la función que le compete, que es ser la herramienta utilizada para comparar precios. Si hay más de una moneda, es un síntoma de que el sistema monetario no funciona bien…

    La diferencia entre la moneda y las demás mercancías no radica en que la moneda no tenga precio. Por supuesto que lo tiene. La diferencia radica en que las demás mercancías tienen a la heterogeneidad como virtud, en tanto que la moneda tiene como virtud a la homogeneidad. Por lo tanto, es lógica la competencia entre diferentes tipos de bienes similares de cualquier mercancía (Ej: modelos de autos) ya que, al ser heterogéneos, compiten para satisfacer mejor que sus competidores las demandas de los consumidores. Pero la moneda, precisamente porque es un bien que se emplea para comparar precios en relación a las calidades de todos los demás bienes, tiene como virtud la homogeneidad. Entonces, no es lógico que haya competencia (es decir, heterogeneidad) en un bien cuya virtud consiste, precisamente, en ser homogéneo porque esa es la condición que le permite cumplir la función que le está asignada dentro del proceso económico…

    Cuando hay competencia de monedas, es porque el sistema está funcionando mal, la competencia de monedas es un indicador de que hay problemas en el sistema monetario. Pero la competencia no es una solución, es un síntoma de que hay que corregir algo…

    La tesis de Hayek de que la competencia de monedas es buena (La desnacionalización del dinero), es un error. Hayek quiere atribuirle la heterogeneidad como virtud a un bien cuya virtud es la homogeneidad… Lo paradójico es que 25 años antes el propio Hayek había dicho lo contrario. La Escuela Austriaca está equivocada en este punto…

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  8. Estimados,

    Muy interesante intercambio. Propongo cambiar el enfoque ya que hasta el momento se ha centrado en la potencial competencia de monedas. Veamos el otro lado: ¿cómo obtener y mantener una moneda única?
    Entiendo que habría estos caminos: o con un Mercado “abierto” o con las restricciones y la policía, o algo intermedio.
    Creo que todos aquí compartimos que en el Segundo caso habría más de una moneda ya que las restricciones serían un indicador de una mala moneda de por sí.
    En el primero, todo dependería de la calidad de la moneda que buscara ser monopolística.
    Fijense que en ambos casos la competencia está presente ya que en este ultimo solamente habría una sola moneda si es que compite exitosamente contra otras alternativas Isiendo que la gente puede cambiar sin restricciones).
    Queda la solución intermedia, donde haya algunas restricciones pero también una moneda relativamente bien administrada (pensemos en el Euro, aunque decir bien administrada es una concesión importante): entiendo que en este caso la gente lo sigue usando porque evalúa la comodidad de una moneda única, aunque no la mejor, en comparación con los costos de utilizar otra, y mientras los primeros superen a los segundos lo seguirá haciendo.
    En este caso también la conducta del BCE está influenciada por la competencia potencial y la salida de su propia moneda.
    O sea que en todos los casos la competencia cumple un papel.
    Creo que todos comprendemos las ventajas de una sola moneda, solo que, si llegara a existir, fuera fruto del éxito de una moneda en la competencia con otras.
    ¿Acaso Alejandro estás pensando en el curso forzoso y el monopolio legal?

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  9. Hola, Martín…

    De ninguna manera estoy pensando en el curso forzoso ni en el monopolio legal que, por lo demás, son completamente inútiles porque cuando la moneda forzosamente monopólica es mala, el mercado espontáneamente se encarga de generar competencia por medio del mercado negro. Por ende, esa es una alternativa en la que no estoy pensando, sencillamente, porque ni siquiera vale la pena tenerla en cuenta.

    Lo que yo quiero señalar es que no debemos pensar en la competencia de monedas como un sistema deseable, sino como un problema o, más precisamente, como un indicador de que hay un problema. Creo que se impone una redefinición de la significación teórica del concepto de competencia de monedas. Deberíamos asumir que la competencia de monedas es un síntoma de que hay algo que funciona mal, y no un indicador de que el sistema monetario funciona bien… Este es el punto sobre el que quiero enfatizar…

    Recíprocamente, cuando no hay competencia de monedas es porque el sistema funciona lo suficientemente bien como para tornar innecesaria la búsqueda de monedas alternativas… Los agentes están mínimamente conformes con la moneda que emplean y no buscan otra; por lo tanto, no hay competencia…

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  10. Entiendo. Estamos hablando de una moneda única en un Mercado libre sin barreras de ingreso de monedas alternativas y sin privilegios para la existente.
    Pero no tenemos otro criterio posible de eficiencia (esto responde a tus palabras si funciona bien o mal) que las valoraciones subjetivas de la gente reveladas en intercambios voluntarios.
    Esas preferencias podrían llevar a que hubiera una moneda, sin duda, o que hubiera dos. ¿Y qué podríamos decir al respecto? Tal vez la gente prefiere tener algunos costos de transacción pero también los beneficios de la competencia sobre el proveedor único.
    Lo que quiero decir es que estás viendo solamente los beneficios de una moneda única, no estás viendo sus costos.

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  11. Me parece que la respuesta a la preocupación de Alejandro ya la ofreció Nicolás en sus primeros comentarios… Competencia de monedas no significa que habrá muchas monedas compitiendo… significa que “puede” haber muchas monedas compitiendo…

    Si se da el caso de que alguien (sea el mercado o el estado) ofrece un moneda sana, entonces posiblemente sus alternativas desparecerán. Pero la moneda potencial que puede surgir para desplazar a la existente, hará que su administrador se siga esforzando por gestionar bien esa única moneda (que en el caso sería sana). Allí está el punto fundamental de la competencia de monedas… su competencia potencial!

    Alejandro sugiere analizar el caso del mercado monetario, pero es igual en todos los mercados. Si hay un monopolista (definido como único oferente), pero hay competidores potenciales que pueden ingresar al mercado, entonces ese caso potencial será fundamental para evitar políticas monopolícas… Lo que hizo Hayek con su desnacionalización de la moneda fue señalar que el mercado del dinero -en este sentido- no debería ser diferente de otros mercados.

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  12. Siempre “puede” haber más de una moneda si la que hay no opera satisfactoriamente. Los individuos buscarán una moneda sustituta espontáneamente. Pero el punto es que, mientras en todos los demás mercados la competencia es un síntoma de buena salud económica, en el mercado de monedas la multiplicidad es un síntoma de que las cosas no están bien… Entonces, mientras en cualquier mercado la existencia de muchos bienes compitiendo es un síntoma positivo, en el mercado monetario la presencia de más de una moneda en competencia es una mala señal.

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  13. En distintos países hay distintos enchufes, o corrientes eléctricas. Etc. Sería más “eficiente” que todos sean iguales dado que todos estarías conectados al mismo “network.”

    Pero que existan más de un formato no quiere decir que la competencia no funcione o sea defectiva. Quiere decir que por diversos motivos (históricos, costos de cambiar de network), etc, es más eficiente tener más de una red. No me parece conducente comparar la presencia de más de una moneda con un mundo ideal y perfecto, pero irreal, dodne no hay costos de transacción.

    Lo mismo aplica al dinero. La diversidad tiene sus beneficios y estos se compensan contra el beneficio de una única monda mundial (poder, por ejemplo, diversificar el riesgo). De allí que *pueda* (no *deba*) haber más de una moneda en un mercado libre.

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  14. Desconozco el caso de la electricidad, es un tema que no domino, no tengo ni idea si sería mejor o peor que haya un sistema homogéneo. Quizá haya razones tecnológicas (que yo desconozco) que aconsejen más de un tipo de corriente (puede ser mejor aprovechamiento de la energia, reducción de costo, menor consumo, etc. Realmente, no lo se).

    En el caso de la moneda, dada la función que le compete (ser el instrumento por medio del cual se establecen relaciones de precios) no puede haber duda de que una moneda buena no solo es suficiente, sino que es el óptimo. La razón es obvia: si un mismo bien está cotizado en dos comercios diferentes en dos monedas distintas, es imposible para el consumidor saber cuál es el precio más conveniente. Si yo quiero comprar un martillo y en una ferretería me cobran 14 aceitunas y en otra ferretería, por un martillo idéntico, me cobran dos huevos, no se cuál es más caro y cuál es más barato… Para resolver este problema, se inventó, espontáneamente, un instrumento homogéneo de comparación al que le hemos dado el nombre de “moneda”. Este ejemplo simple es aplicable a absolutamente todas las transacciones que se negocian en todos los mercados.

    Luego, los economistas austriacos, desconcertados por el problema de que no había una buena moneda en los hechos, crearon un problema más grande que es esto de la competencia de monedas. Pero hay que entender que no habría competencia de monedas si la moneda circulante es buena. ¿Por qué no la habría? Pues, sencillamente, porque no tiene sentido complicar algo que está cumpliendo satisfactoriamente la función que le compete, es decir, relacionar precios de bienes.

    Todo esto empezó con la publicación de ese lamentable libro que es La desnacionalización del dinero… Antes de ese libro, no se hablaba de competencia de monedas. No hay textos de Menger ni de Mises que hablen de algo así. Al contrario, tanto Menger como Mises hablan de la tendencia a la eliminación de la competencia, en tanto la calidad de la moneda vaya mejorando… No lo dicen en esos términos, no emplean la palabra competencia, pero los conceptos que utilizan van en dirección a la unificación del sistema monetario.

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