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El martes pasado Ryan Murphy defendió su tesis doctoral en Suffolk University. Su tesis consistió en tres ensayos de temas relacionados al behavioral economics y problemas de anarquía y economia politica. Ryan escribio tres papers, el primero sobre conflictos en situación de anarquía, el segundo sobre la irracionalidad racional de Caplan y el tercero sobre el rol de los psicópatas en el public choice.

Estos son tres papers bastante interesantes, con una temática un poco distinta a la habitual de este blog, que nuestros lectores pueden encontrar interesantes. A continuación un resumen de cada uno. Los invito también a visitar el blog de Ryan: Increasing Marginal Utility.

Conflict in the Stateless Society

Hay distintas teorías que explican como se pueden resolver conflictos bajo ausencia de un estado. Por un lado están las teorías basadas en mecanismo de precios, como la de David Friedman. Por otro lado están las teorías que dicen que si la ideología de los agentes económicos converge entonces no va a haber motivos de conflicto. Por conflicto no hay que entender “meros” desacuerdos en un contrato, sino desacuerdos en cuestiones éticas o morales (algo similar al argumento de Chandran Kukathas en Two Constructions of Libertarianism.)

El problema es que si aceptamos que existen ciertos temas donde no hay precio (o una discontinuidad en la demanda u oferta) de ciertos comportamientos, entonces no puede haber equilibrio sin un estado. Por ejemplo, ¿cuál es el precio que uno esta dispuesto a pagar (willingness-to-pay) por vivir en una sociedad donde no estén permitidos los abortos o las mutilaciones (como en algunas zonas de Africa)? ¿Y cuál es el precio que uno esta dispuesto a recibir (willingness-to-receive) para vivir en una sociedad done si se permitan estos comportamientos? Varios estudios muestran que es común que el willingness-to-pay sea distinto al willingness-to-receive cuando en principio el monto o precio debería ser el mismo. Es teóricamente posible que no exista un equilibrio y por lo tanto se llegue a una situación de conflicto latente.

Por otro lado, habría evidencia que señala que ciertas posiciones denominadas ideologías (por ejemplo ser conservador), poseen influencias genéticas o biológicas. Esto no quiere decir que la ideología sea biológicamente predeterminada, pero sí que puede haber un efecto lo suficientemente fuerte que evite una convergencia de ideología (moral, ética) al punto tal de evitar conflictos serios.

Pero si esto es así, por que no vemos a personas que se oponen al aborto destruyendo o incendiando clínicas médicas donde sí se practica el aborto. Aquí es donde Ryan dice que el estado tiene un rol. La presencia del estado, mas allá de ser el administrador del monopolio de la fuerza, ejerce un efecto “romantizador” sobre la población. Si hay un estado paternal que define las reglas, entonces hay un mayor grado de aceptación por parte de la sociedad a practicas en las que uno no esta de acuerdo.

Esta idea del estado romantizador no es la explicación de la falta de conflictos serios hoy día, es una de las posibles explicaciones.

Willingness-to-Pay for Caplanian Irrationality

En su libro The Myth of the Rational Voter, Bryan Caplan presenta el concepto de irracionalidad racional. No hay que confundir este termino con irracionalidad. La irracionalidad racional es racionalmente creer, o sostener, un principio a pesar de tener información de que la creencia es falsa en el sentido de que los medios no producen los fines buscados. Los individuos, sostiene Caplan, demandan irracionalidad racional como cualquier otro bien. Es decir, los individuos demandan creencias por más que estas sean falsas. Demandar protección comercial con el argumento de que va a mejorar la economía de un país puede ser un ejemplo. Votar (voluntariamente) a pesar de que no se tiene efecto en el resultado, podría ser otro ejemplo ,

Ahora bien, Caplan presenta una curva de demanda de irracionalidad racional (demandar “beliefs falsos”) con un quiebre. Para precios muy bajos, la demanda tiene una forma normal, pero llegado a cierto nivel de quiebre, la demanda es cero. Visualmente la curva de demanda baja por el eje y hasta que llega a un precio a partir del cual se curva hacia la derecha como cualquier curva de demanda.

Lo que Ryan cuestiona no es el concepto de irracionalidad racional, sino la forma de la curva de demanda. ¿Por qué quebrada y no como cualquier curva de demanda normal? Ryan utiliza cuatro casos para estimar precios de actitudes racionalmente irracionales y sugiere que no hay motivos para quebrar la curva de demanda. Los ejemplos que usa son: (1) locavorism, (2) fair trade coffee, (3) local currencies y (4) failure to vaccinate children.

El primero caso sostiene que hay que comprar bienes producidos localmente para, por ejemplo, disminuir las emisiones de CO2 y la contaminación ambiental. Los estudios sobre el tema muestran que (1) la emisión de CO2 por unidad en un mundo globalizado es terriblemente inferior que la emisión de CO2 por unidad si se consume únicamente lo producido localmente; y (2) que la contracción económica seria tal que las hambrunas diezmarían la población mundial. No obstante, se hacen oídos sordos a estos resultados y se sigue demandando “locavorism” por la utilidad que genera defender esta creencia.

En el segundo caso, la compra de fair trade coffee quiere decir comprar café únicamente a productores que no explotan a sus trabajadores. De este modo se fuerza a que en los países pobres se mejoren las condiciones laborales del sector. El resultado es, sin que sea sorpresa, el opuesto. Los países pobres no están en condiciones de financiar los requerimientos laborales del fair coffee, por lo que las plantaciones de café se van de los países pobres hacia los países en desarrollo. El que compra café “fair trade” en busca de mejorar las condiciones laborales de alguien en el tercer mundo de hecho esta contribuyendo a que el trabajador pierda su empleo.

El tercer caso se basa en el argumento que utilizar monedas locales fomenta el comercio de la región en cuestión. De este modo, la moneda local circula en la comunidad y se combate la globalizacion. Al comprar en cadenas internacionales la moneda sale de la región y la comunidad pierde oportunidades de crecimiento. ¿Se imaginan un país donde cada ciudad tenga su propia moneda?

El cuarto caso es la negación por parte de los padres a vacunar a sus hijos. Según un paper publicado en un journal habría correlación entre vacunación y autismo en bebes. El estudio en el paper es tan pobre que el mismo journal se retracto por la publicación de ese paper. Ningún estudio serio soporta este resultado. No obstante, el nivel de vacunación se ha reducido a un 85-95% según un informe de The Economist en el 2012.

Para todos estos casos Ryan estima precios implícitos y obtiene una curva de demanda de irracionalidad racional sin el quiebre que presenta Caplan.

Kissing Babies to Signal that One is Not a Psychopath

El tercer paper es sobre el rol de los psicópatas en el análisis del public choice. Cuando Buchanan y el public choice sostienen que hay que asumir que los agentes políticos persiguen sus propios intereses como cualquier agente económicos, se encuentran con el problema que en los hechos este no es siempre el caso. La gente no ignora la utilidad de terceros como supone el homo economicos. De hecho, el homo economicus es la representación de un psicópata.

  • uN = u(c, W(.))
  • uP = u(c)

La función de utilidad “uN” representa a un individuo normal. Donde su utilidad depende de su nivel de consumo y de una ponderación de la utilidad de los otros miembros de la sociedad. Mientras que la función “uP” describe tanto a un psicópata como al homo economicus, donde la utilidad depende únicamente de lo que uno desea consumir ignorando la utilidad del vecino. Indirectamente, Ryan esta sugiriendo que la economia neoclasica se basa en asumir un mundo poblado por psicópatas.

La personalidad del psicópata encaja para la vida política. El psicópata es hábil en simular las emociones que convengan (“kissing babies”) según el caso y no le importa la utilidad de sus votantes ni contrincantes (campañas sucias, engañar al electorado, etc.) Sin embargo, el votante no desea votar a un psicópata, sino a alguien que tiene genuinos sentimientos por la sociedad que va a representar y administrar. Pero dado que a simple vista no es fácil distinguir al psicópata del no psicópata, la sociedad castiga fuertemente comportamientos que en sí no tienen grandes efectos sobre la administración de la cosa publica pero que quien los comete sea probablemente un psicópata. Por ejemplo cuando a un político se le descubre un escándalo sexual o de infidelidad. Estos hechos en sí no afectan a la administratorio de la cosa publica, pero es un comportamiento que enviá la señal de que esta persona puede ser un psicópata al no tener en cuenta los sentimientos (utilidad) de terceros.