¿Qué es lo que hace a la Escuela Austriaca un enfoque diferente?

En la conferencia virtual que el Profesor Peter Boettke ofreció el día de hoy, dejó varios aspectos de análisis para considerar. Hoy quiero enfatizar en sólo uno de ellos. ¿Qué es lo que hace único al enfoque de la Escuela Austriaca?

Boettke sintetiza su posición en las siguientes diez proposiciones:

 

La Economía como Ciencia

1) sólo los individuos eligen;

2) el estudio del orden de mercado es fundamentalmente sobre el comportamiento del intercambio y las instituciones dentro de las cuales tienen lugar estos intercambios;

3) Los “hechos” de las ciencias sociales son lo que la gente cree y piensa;

Microeconomía

4) la utilidad y los costos son subjetivos;

5) El sistema de precios economiza sobre la base de la información que la gente necesita para el proceso de toma de decisiones;

6) La propiedad privada de los medios de producción es una condición necesaria para el cálculo económico racional;

7) El mercado competitivo es un proceso del descubrimiento empresarial;

Macroeconomía

8 ) el dinero es no-neutral;

9) La estructura de capital se compone de bienes heterogéneos que tienen usos múltiples y específicos que deben ser alineados;

10) Las instituciones sociales a menudo son el resultado de la acción humana, pero no del designio humano.

Véase Peter Boettke, Austrian School of Economics, The Concise Encyclopedia of Economics, Library of Economics and Liberty.

¿Describen estas diez proposiciones al enfoque de la Escuela Austriaca? ¿Hay consenso o conflictos internos en la Escuela Austriaca sobre cada uno de ellos? ¿Podemos agregar algún elemento?

12 pensamientos en “¿Qué es lo que hace a la Escuela Austriaca un enfoque diferente?

  1. El primer punto, el del “individualismo metodológico”, en determinados ámbitos neo-aristotélicos genera importantes reservas. Entiendo la parte de verdad/utilidad que encierra el IM y en cierta medida creo que se trata de un problema terminológico y o quizá de una cuestión límite (“Estamos abiertos a cualquier enfoque que supere esta dialéctica entre individualismo y colectivismo metodológicos. Pero, hasta ahora, no lo hemos visto. Las instituciones sociales no son personas”, GZ, EMEP, nota 25b).
    Aunque “de nominibus non est disputandum” y si bien Gabriel Z. ha arrojado mucha luz frente a este problema (“El individualismo metodológico es una característica del método en las ciencias sociales según el cual todos los fenómenos sociales son reducibles en su origien a la acción de determinados individuos. Para el individualismo metodológico no hay agregados o macroconjuntos sociales que realizan acciones que sólo pueden predicarse de personas individuales”. GZ, EMEP, http://www.eseade.edu.ar/servicios/Libertas/1_7_Zanotti.pdf), el punto no deja de ser problemático por cuanto tiende a cerrar en fila a muchos investigadores que se paralizan ante la idea de este individualismo (metodológico) por considerarlo funcional a una consideración de la socidad como la mera suma agregativa de individuos (con todas las aporías teóricas y problemas prácticos que ello implica).
    Por ponerlo en blanco sobre negro: para el pensamiento clásico existen detemrinados todos (que son unidades de orden) que realizan una agencia QUE NO ES REDUCIBLE a la acción de los individuos que la componen (vid. prol. de Tomás de Aquino a la EN). Por ejemplo, aunque “la familia” no sea una entidad sustancial, no es menos cierto que no hay una identificación absoluta entre la agencia del “padre” y la agencia de la “familia”. El padre, en cuanto padre, ejerce determinadas acciones que son específicas de él, pero el padre también actúa en cuanto miembro de la familia, y en ese caso la agencia se puede predicar de la familia. Cuando se dice que una familia se va de vacaciones a un lugar. Es la unidad de orden la que está realizando la acción.
    El individualismo metodológico deja claro el punto de que las acciones son del individuo pero creo que se echa en falta una mejor comprensión del otro punto clásico: que la acción también se predica de los todos (en cuanto todos como unidades de orden, “actiones sun suppositorum e totorum”, ST, II-II, 57.2).
    Creo que, además, existe un problema adicional (típico de incomunicabilidad de paradigmas): estos matices que para algunos investigadores de la teoría de la acción y social parecen tan relevantes, no lo suelen ser (al menos en los textos que he visto) en el seno de los Austrian que se acercan a este punto de modo más propedéutico y prestos a sacar las posibles consecuencias concretas y señalar las diferencias con el colectivismo, más que intentar una mayor especulación sobre el sentido de la agencia humana en sociedad.

    Me gusta

  2. Sobre el punto 7. 7).

    Disculpen la ignorancia pero me cuesta distinguir la diferencia entre hombre empresarial y un hombre que actua.

    Segun lo que tengo entendido:

    Todo hombre empresarial es un hombre que actua pero
    No todo hombre que actua es un hombre empresarial.

    La confusión la vengo acarreando hace rato, por ejemplo cuando preguntaba si los piratas eran empresarios.

    Muchísimas gracias!.

    Saludos!

    Me gusta

  3. A MartínL

    Entiendo que el punto 7 implica el tema del “alertness” (espíritu alerta de atención) de I. Kirzner, a quien Boettke sigue especialmente. El espíritu empresarial sería en el mercado lo que el descubrimiento o “eureka” sería en el ámbito de la reflexión científica, esa capacidad de quien, mirando lo mismo que miran todos es capaz de descubrir una oportunidad-conexión-idea-bien nuevos. “Discovery consists of seeing what everybody has seen and thinking what nobody has thought”.
    Evidentemente esto así descrito todavía no da cuenta del marco normativo respecto de qué bienes/oportunidades/beneficios merecen ser intentados y cuáles convendría no perseguir. Teniendo en cuenta este paréntesis se puede describir la actividad (inmoral) de los piratas como un emprendimiento que obedece a incentivos y que supone un proceso de descubrimiento de oportunidades (aunque dañino y perjudicial para el contexto de acción) que tiene parecidos de familia con los emprendimientos empresariales (cfr. P. Leeson, The Hidden Hook, 2009).

    Me gusta

  4. No tengo mucho que agregar a lo que menciona MarioS. Practicamente todo acto humano implica un “alertness” dado que se están buscando los mejores medios para satisfacer una necesidad. Si cuando salgo a cenar busco el lugar más barato es tan empresarial como dirigir una empresa. Lo que cambia es la “magnitud” de mis decisiones.

    Si no recuerdo mal, al principio del capítulo de empresarialidad en Human Action Mises menciona que todo acto tiene su dosis empresarial. El hombre empresarial no es el que maneja una empresa, sino el que busca mejores medios para sus fines. Esta es una de las distinciones que Kirzner hace entre el agente económico neoclásico que “economiza” y el “human action” en los austriacos. El primero presume que el rol empresarial de las decisiones ya ha sido realizado y lo único que queda por hacer es optimizar.

    Me gusta

  5. Muchísimas gracias MarioS. La duda surgió luego de leer un review en Mises.com del libro: NON-MARKET ENTREPRENEURSHIP: INTERDISCIPLINARY APPROACHES.
    (lamentablemente no tengo el libro así que me conformo con leer la críticas jajaja)

    La cito al articulo. http://mises.org/journals/qjae/pdf/qjae13_4_5.pdf

    Let us take an example given by Koppl and Minniti, which is
    supposed to highlight the essence of entrepreneurship:

    A professor walks the same route to class every day. His path is optimal
    given his knowledge; it gets him there in the least time. One day he
    discovers that a slightly roundabout route allows him to avoid his
    dean, who usually pesters him along his accustomed path. He takes
    the new route and avoids the dean. Our professor has found a new
    ends-means framework. He had been minimizing travel time; he now
    minimizes the bother of getting to class, considering both travel-time
    and obnoxious deans. Thus, his ends have changed. The means have
    changed too…. Our professor could have made this change only by
    being “alert” to the opportunity to improve his situation by changing
    his route. The new, roundabout route was an opportunity; he could
    benefit from by switching to the new route [sic]. When he discovered
    it, his actions changed. His action had to change if the new route was
    truly an opportunity.… If he had considered the new route but found it
    to be too long, then it would not have been a true opportunity and he
    would not have taken it. (p. 14)

    According to Koppl and Minniti, the actor is an entrepreneur,
    because he chose to exploit the opportunity presented by the
    perception of the alternate path. In the limited sense mentioned above
    84 The Quarterly Journal of Austrian Economics 13, No. 4 (2010)
    this is correct, but entrepreneurial theory can only be significant if
    it can separate entrepreneurs from non-entrepreneurs. If the only
    criterion upon which we judge the presence of entrepreneurship is
    acting upon opportunities, then the above example demonstrates
    nothing, because the entrepreneurial activity is not distinct from
    any other action the individual could have performed. In the above,
    it is the act of doing things differently to improve one’s situation
    that defines entrepreneurship. Yet it is not clear why doing things
    differently is any less entrepreneurial than doing things the same
    way over and over; after all, both possibilities necessarily involve the
    perception of opportunities to act so as to alter the course of events
    to bring about a more desirable state of affairs than would otherwise
    have taken place. What is most surprising is that Koppl and Minniti
    cite Henri Bergson to support the idea that it is impossible to make
    the same choice twice because every event is in some sense unique.
    But if this is so, then in the above example actions that are “the same”
    cannot be distinguished from actions that are “different,” because
    all possible choices are non-repeatable.

    saludos

    Me gusta

  6. Con respecto al individualismo metodológico, no tengo mucho que agregar a lo que escribí en “El método de la economía política”; sólo reafirmar que Mario puso el dedo en la llaga de uno de los malentendidos más frecuentes del tema. Mises, Hayek y Popper, por obvias influencias del neokantismo y el nominalismo (que a mí nunca me escandalizaron en absoluto) mezclan el individualismo metod. con el ind. “ontológico”, esto es “sólo existen individuos”. Pero el caso es que las relaciones intersubjetivas son más que la sola suma de individuos: son relación, que presuponen individuos pero no se reducen a ellos. Esto es esencial para enteder temas como sociedad como ente de orden en Santo Tomás y luego su ontologá del “bien común”. Este malentendido ha sido y sigue siendo fuente habitual de discordia e incomunicabilidad de paradigmas entre liberales clásicos y católicos…………………

    Por lo demás, las características que describe Boetkke me parecen muy buenas……………………………………

    Me gusta

  7. En los puntos de la economía como ciencia no debería hacerse mencion a la racionalidad de los individuos?.

    Cuando dice que los hechos de la ciencia son aquellas cosas que la gente cree o desea a que se refiere específicamente?. Por ejemplo, mucha gente cree que la inflación es culpa de las empresas. O que los monopolios estatales son mejores que el mercado libre.

    Me gusta

  8. MartinL, te aconsejo escuchar una entrevista de Russ Roberts con Boettke (http://www.econtalk.org/archives/2007/12/boettke_on_aust.html). Allí desarrolla ese punto con claridad y sencillez. Lo que se trata es de fortalecer la relación entre hechos/datos y las interpretaciones/marco teórico de comprensión. La ciencia económica implica conocer qué es lo que la gente cree, cuáles son los propósitos por los que la gente actúa más que “las cosas concretas” en las que se plasma la acción humana. Boettke pone dos ejemplos muy claros:
    a) imagina que lees un libro y en lugar de entender el argumento, la trama, los intereses y decisiones de los personajes, lo que haces es contar la cantidad de oraciones y dices algo tipo: “el autor X que escribió una novela muy interesante utiliza un promedio de unas 250 palabras por párrafo”. Ese análisis, aunque parezca científico por cuanto puedes medir/mensurar ‘cosas’, y crear de hecho una especie de modelo con el cual puedes predecir cuántas palabras va a utilizar por párrafos y testearlo aplicando el resultado a páginas, etc. Como ves, un análisis de ese tipo pierde por completo de vista la clave intelectual que supone “entender” el contenido de una novela.
    b) Imagina un marciano que no tiene conocimiento de los propósitos y planes de los seres humanos, sin saber nada de la vida terrestre se ubica en una estación de tren y observa cuerpos (hombres) y cajas móviles (vagones). El marciano tiene unos instrumentos de observación muy agudos y puede notar las agujas en movimiento en una enorme esfera numerada (el reloj de la estación), y nota que cuando la aguja del reloj de la estación marca las 8AM las cajas entran en la estación y muchos cuerpos salen rápido de allí, y luego nota que cuando la aguja marca las 17PM muchos cuerpos se suben a las cajas y esas cajas (vagones) salen de la estación. El marciano observa esto durante días, semanas y meses; y luego elabora un mecanismo predictivo muy preciso acerca del movimiento de “cuerpos” y “cajas” (ciencia predictiva). Desde la perspectiva de la comprensión austriaca de la AH, este análisis no termina de captar qué es lo que realmente sucede en la estación de tren. Lo que se necesita es entender qué hay detrás de las elecciones particulares de cada uno de estos seres humanos que, con sus diversos proyectos y planes de vida, toman un tren para ir a trabajar (se necesita comprender qué significa la contracción al trabajo, etc.). El movimiento físico de cuerpos subiendo a cajas, aunque sean “datos” o “hechos”, no constituyen los hechos relevantes para comprender la acción humana. Así, por ejemplo, imagina que hay un día domingo o un feriado. El marciano quedaría en blanco pues ve que son las 8 y que su predicción no se ha cumplido y no tiene el marco teórico para comprender por qué está sucediendo eso.

    Me gusta

  9. Coincido con el ejemplo del tren de Kirzner que menciona MarioS. Creo que va al punto y es claro.

    Para la economía el individuo valora de manera subjetiva, según el significado que posee frente a distintos objetos o circunstancias. Ejemplo que surge en casi todas mis clases de política económica. En los modelos de elecciones es importante la “paradoja del voto.” Si la probabilidad de que el voto de una persona altere el resultado de una elección es prácticamente cero, ¿entonces por qué las personas van a votar? Entonces ir a votar no es racional, pero como la gente lo hace es una paradoja. Pero el punto no es si el voto de una persona tiene posibilidades de alterar un resultado o no, sino el significado que el votante da al voto. Lo mismo si la persona va a votar por convicción cívica, partidaria, etc. Esos son considerados aspectos irracionales del ir a votar, dado que no se relacionan con lo que el modelo define es el fin de ir a votar.

    Pero si esta persona efectivamente cree que su voto afecta el resultado, entonces actúa según su creencia y no según el análisis en el modelo. Un ejemplo divertido de Mises es la danza de la lluvia que practicaban antiguas civilizaciones. Claramente es ineficiente, danzar no va a hacer llover, pero dado el significado que estas tribus daban a los actos era racional para ellos danzar; especialmente si danzaban hasta que llovía y recibían “confirmación empírica” de su estrategia. Lo que deberíamos decir es que la danza de la lluvia era ineficiente, pero no irracional.

    Por el mismo motivo, para este votante ir a votar es “racional.” Este es uno de los motivos por el cual los austriacos en general no se sienten cómodos con las explicaciones que se basan en comportamientos irracionales (como en el caso de burbujas financieras). Lo más probable en esos casos es que nos esté faltando algún input para explicar el comportamiento de las personas (después de todo el economista no posee información perfecta); en todo caso, creo que de haber irracionalidad bajo el principio mainstream esta debería caer sobre el analista que no posee toda la información (como el de la danza de la lluvia) y no sobre el objeto de estudio.

    Todo esto, por supuesto, depende de que se entienda por racionalidad, lo cual no es un tema sencillo.

    Me gusta

    • Nico, has leído lo de Caplan sobre el Myth of the rational voter? creo que va en una línea muy similar a la tuya.
      La mejor comprensión de las expectativas razonables del agente que actúa, y estas englobadas en un contexto de limitada razonabilidad (lo cual puede ser visto como irracionalidad, para otros) sería un buen antídoto para ponderar modelos y análisis en el pensamiento económico. Obviamente, es un punto muy zanottiano que engancha con el desafío de un trabajo hermenéutico con verdad y que pueda unir-relacionar distintos horizontes.
      Lo de la danza de la lluvia me recordó a un par de papers de P. Leeson sobre la racionalidad del sistema jurídico por ordalías (apelar al iudicium Dei como criterio de resolución jurídica) medieval. Su trabajo muestra la elevada razonabilidad (y eficiencia de costes) siempre y cuando asumiéramos las premisas propias del mundo medieval. Muestra que aunque hoy nos pueda parecer “irracional” ello siempre lo juzgamos conforme a un criterio de racionalidad concreta de un tiempo y un lugar; y ello no debe impedir comprender la peculiar “razonabilidad” que pudieran tener otros marcos conceptuales.

      Me gusta

      • Sí, lo leímos el año pasado para el curso de Public Choice. El argumento de Caplan es muy bueno. Lo sigo viendo como un argumento neo-clásico. Lo digo únicamente de manera descriptiva, no digo que esté bien ni mal. Tendría que volver quizás sobre el libro para estar seguro, pero me da la sensación que el libro argumentaría más una explicación de la irracionalidad que de racionalidad bajo otro punto de vista (el del votante). De alguna manera el libro argumenta sobre el nivel racional de irracionalidad. Obtener información sobre las políticas que se van a votar es costoso, por lo que existe un nivel óptimo de ignorancia y por lo tanto de voto sesgado.

        Conozco el paper de Leeson, es muy interesante. Tiene otros similares también. Uno de ellos es sobre asignación de propiedad de terrenos en Inglaterra Medieval en un paper que se llama “Trials by Battle.” Cuando había una disputa sobre la propiedad de algún terreno a veces finalmente se recurría al “Trial by Battle.” Como en las películas donde dos caballeros intentan tirarse mutuamente del caballo. El que queda en pié es el ganador. Leeson argumenta que esto era un mecanismo para asignar terreno dado que 1) El lord que estaba dispuesto a pagar al mejor luchador se quedaba con el terreno y 2) el resultado generalmente se arreglaba antes de salir el campo y lo que se ofrecía era en verdad un espectáculo al público.

        Sea o no la mejor manera de resolver estos problemas, sea o no “eficiente” como Leeson argumenta, es también un ejemplo de “incentivos económicos” en procesos que desde nuestra perspectiva no parecen tener mucha lógica.

        Me gusta

Los comentarios están cerrados.