La Metodología Positiva de Milton Friedman

En este artículo titulado «La Metodología de Friedman y una consecuencia importante para la Escuela Austriaca de Economía«, presentado en el XIV Jornada de Epistemología de la Universidad de Buenos Aires, Gabriel Zanotti sintetiza la crítica austríaca al positivismo metodológico de Milton Friedman, repasa los argumentos y contra-argumentos respecto de la “realidad” o “irrealidad” de los supuestos y cuestiona hasta dónde la Escuela Austríaca trabaja con supuestos “reales”, recordándonos a los propios austríacos el debate entre Kirzner y Lachman y el importante rol que juega la hipótesis auxiliar “muy fuerte” del alertness empresarial.

23 comentarios en “La Metodología Positiva de Milton Friedman

  1. Seleccioné diez extractos del artículo de Gabriel (el que recomiendo leer -son sólo tres páginas-):

    1. «Friedman no estaba afirmando un tosco “no realismo” de las hipótesis, sino un “no completo realismo” de las mismas. Toda hipótesis, en el método hipotético-deductivo, no es una copia de la realidad (el mapa no es el territorio) sino una simplificación predictivamente relevante (y por eso Friedman las llamó “descriptivamente falsas”). Visto así, lo más discutible de su ensayo no es esa “obviedad”, sino la relación inversa que plantea entre ese no completo realismo (obvio) de las hipótesis y su poder predictivo, y ese es el punto que destaca Musgrave.»

    2. Es también muy significativo que el importantísimo artículo de Machlup sobre estos temas [El problema de la verificación en economía] (tan importante, a nuestro juicio, como el de Friedman), y que nosotros hemos llamado la “interpretación Machlup” de Mises, cite a Friedman a su favor (aunque señalándole, como buen austríaco, que debería haber tenido mayor cuidado con los “fundamentos filosóficos” de las hipótesis….)

    3. ¿Pero cuál es la relevancia de esta cuestión para la Escuela Austríaca? Que, en general, los austríacos contraponen el “realismo” de la teoría del market process “versus” el “no” realismo de los modelos neoclásicos de equilibrio y sus derivaciones. Pero, como hemos señalado en un artículo anterior, ello no es un modo adecuado de plantear el problema.

    4. Un partidario de la interpretación habitual de Friedman puede considerarse totalmente inmune frente al “no realismo” de la competencia perfecta. La clave de la cuestión es si la economía como ciencia está “bien planteada” colocando el supuesto de conocimiento perfecto y luego hipótesis ad hoc más ajustadas al mundo real.

    5. La respuesta hayekiana es que no, que el planteo correcto del problema económico es partir del supuesto de conocimiento disperso y luego incorporar hipótesis auxiliares para explicar cómo el conocimiento tiende a ser menos disperso. O sea: la cuestión es cuál es el núcleo central del programa de investigación: si el conocimiento disperso o el conocimiento perfecto. Ese es el debate. Otro tema es si el programa de investigación, sea austríaco o neoclásico, es “realista”.

    6. [C]uando surgen las polémicas internas entre la línea Kirzner y la línea Lachmann-Schackle del mercado como “aleatorio”, entonces bien se nos puede preguntar hasta qué punto decir que “el mercado tiende al equilibrio” es “realista”. Tal vez sería más realista decir que dado el conocimiento disperso, es casual que el mercado tienda a coordinar…

    7. Creo que lo mejor que podemos decir es que “si” la alertness empresarial es “suficiente”, “y” hay condiciones institucionales de libre mercado (que tampoco se pueden “definir” de una vez y para siempre), “entonces” las expectativas tenderán a la coordinación. O sea, una proposición condicional cuyo “grado de verdad” del antecedente es relativamente incognoscible, o que a lo sumo podemos “suponer” por una antropología filosófica “a la escocesa” donde suponemos una naturaleza humana “ni sabia ni ignorante absolutamente” y que en condiciones normales de mercado libre “tiende a aprender”. Y no mucho más.

    8. El “realismo” de la Escuela Austríaca tiene que ver por ende con cuestiones ontológicas más que estrictamente metodológicas. […] [E]l supuesto ontológico más adecuado para la Escuela Austríaca es la inter-subjetividad de los mundos de vida de Husserl analizados al estilo Schutz.

    9. Ahora bien: todo orden espontáneo es mundo de la vida, pero no todo mundo de la vida es espontáneo. Para que un mundo de vida económico tienda espontáneamente a la coordinación es necesaria una hipótesis auxiliar muy fuerte (la alertness empresarial) sobre cuyo grado de realismo no tiene mucho sentido seguir debatiendo. Tenemos la razonable “esperanza” de que el mercado coordine en situación de libertad y la certeza de que no coordina en situación de mercado intervenido. Para nuestro “disperso” conocimiento, ello ya es mucho.

    10. Permítasenos concluir del siguiente modo: es muy bueno que Friedman y Hayek hayan sido tan amigos, pero una lástima que, como economistas, se hayan entendido tan poco. Espero que los lectores adviertan lo que quiero decir.

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  2. Hace algunos años el profesor Roderick Long abordó este tema e identificó la posición de Friedman como una «abstracción precisiva/idealista/platónica». Por ejemplo, la «abstracción precisiva» de un caballo sería la idea de un caballo físicamente similar a los reales, pero que, a efectos de que el concepto sea aplicable a TODOS los caballos, se PRECISABA (se indicaba) que este caballo conceptual era INCOLORO, una FORMA DE CABALLO, al estilo platónico. Evidentemente, los caballos reales sí tienen color, por ende, esta última condición del concepto de caballo (no-color) resulta falsa.

    El problema de Friedman es la imputación o PRECISIÓN de una serie de condiciones y propiedades falsas a la competencia, a los seres humanos, etc. Cuando se dice: «Friedman no estaba afirmando un tosco “no realismo” de las hipótesis, sino un “no completo realismo” de las mismas», se cae en el error de pensar que existen grados de realismo. Pero, no existen grados de realismo. Una afirmación es verdadera o es falsa. Las afirmaciones «Spike es un perro» y «Spike es un San Bernardo blanco» son ambas verdaderas, sin admitirse que una es más verdadera (real) que otra (la diferencia es que la segunda contiene más detalles).

    Por ende, en tanto los austríacos no caigan en atribuir características y condiciones rreales a los fenómenos que estudian, sigo pensando que el «realismo» es una diferencia relevante entre los neoclásicos y los austriacos. Incluso el «alertness» es una característica humana que (a priori o no) es real. Sabemos que la acción humana persigue , es la manera cómo los austriacos identificamos esa habilidad humana de percibir una potencial situación de mejor satisfacción antes de actuar. Por ende, si -como muchos pensamos- la acción humana siempre con miras a una situación de mejor bienestar, entonces debe existir en el ser humano alguna habilidad que nos permita identificar constantemente y a lo largo de nuestras vidas tales situaciones. Ésa es la primera noción de alertness. Es real.
    Slds,

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  3. Si entiendo correctamente el «no del todo irreal de los supuestos» tiene que ver con que los modelos no se manejan con uno, sino con una multiplicidad de supuestos (a veces implícitos y que pueden pasar por desapercibidos. ¿Qué tan grave es tener algún/os supuesto/s irreales si la mayoría son plausibles? Esto hace las objeciones un poco más difíciles a la postura de Friedman.

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  4. Creo que la expresión «grados de realismo» alude a los diversos grados con los cuales los seres humanos nos acercamos, desde nuestras potencias cognoscitivas, a lo real. Es en ese sentido que hay diversos tipos de metodología y diversos niveles de certeza según sea, por un lado, el tipo de realidad que abordamos, o el método aplicado……

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  5. Hola Gabriel, Hace poco leí EL GRAN DISEÑO de Sthephen Hawkking,

    En el capítulo2 el autor presenta un ejemplo de pececitos dentro de una pecera esférica. La visión curvada de la realidad que tendrían haria que si tuviesen que modelizar los fenómenos físicos que observan fuera de la pecera, deberían utilizar curvas y no rectas, el modelo sería correcto porque refleja la realidad que observan.

    Luego lleva este ejemplo a los modelos de movimiento de los astros de Ptomeaico y Copérnico, dice que los dós modelos son válidos ( tanto si la tierra es el centro del universo como si no ) porque ambos pueden describir correctamente los fenómenos que nos rodean, la única diferencia es que las ecuaciones son más simples en el modelo de copérnico.

    Es el «realismo dependiente del modelo’ , la pregunta no es si el modelo es real o no, sino si concuerda con las observaciones

    En otro post puse el ejemplo de la seguridad. Quizas la escuela austríaca no pueda resolver la pregunta de cuanto dinero asignar a educación y cuanto a policia. Pero si puede demostrar relativamente mas facil ( creo yo ) que el mercado haría mejor su trabajo.
    Entonces uno podría pensar como austriaco y como neoclásico para contestar distintas preguntas con el método que le resulte menos costoso.
    No necesariamente uno debería conocer las dos teorias, uno debería contestar aquellas preguntas cuyo conocimiento le permite de forma eficiente.

    Los puntos segun Hawking para un buen modelo son:
    1. es Elegante.
    2. Contiene pocos elementos arbitrarios o ajustables.
    3. Concuerda con las observaciones existentes y proporciona una explicación de ellas.
    4. Realiza predicciones.plemente tratar de contestar las preguntas que resulten mas eficientes

    Creo que estas ideas estan en tu artículo Gabriel, sin embargo como buen estudiante de Economía no tengo una base filosófica jajaj.

    Un saludo!

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  6. Es muy interesante el comentario de Raúl Alosilla. Pienso que lo que hay que tener en cuenta es que «toda teoría económica -y aquí incluyo a las teorías austriacas- se desarrolla en un marco de Céteris Paribus».

    Un ejemplo: Cuando decimos que la expansión de la base monetaria provoca un aumento de precios, esto es, asumiendo que «todo lo demás permanece constante». Demás está decir que si a tal política, la acompañara una nueva revolución industrial, que produjera aumentos de productividad, esto provocaría una importante deflación de precios, la que podría anular visiblemente el efecto de la expansión monetaria, e incluso -si fuera de magnitud- evidenciar una caída de los precios. Esto no invalida, ni refuta, obviamente la teoría monetaria de la inflación.

    El Céteris Paribus es una herramienta fundamental para el análisis económico, porque nos permite independizar el efecto de una política sobre una variable, del resto de cosas que ocurre en este mundo enormemente complejo.

    Nótese que esta herramienta metodológica (el Céteris Paribus) «simplica» el análisis para hacerlo posible. Mi opinión, sin embargo, es que la economía neoclásica, no sólo simplifica, sino que además conduce a un estudio de un mundo irreal.

    Dejo una cita de Huerta de Soto que resume su posición frente a este tema, y que comparto.

    Haz clic para acceder a arthuerta4.pdf

    Explica sorbe la afirmación: «Los austriacos no debieran criticar a los neoclásicos por utilizar supuestos simplificados que ayudan a entender la realidad.»

    «Frente a este argumento, tan comúnmente utilizado, los economistas austriacos contestan que una cosa es que un supuesto sea simplificado y otra, muy distinta, que el supuesto sea completamente irreal. Lo que los austriacos realmente echan en cara a los neoclásicos no es que sus supuestos sean simplificados, sino, precisamente, que son contrarios a la realidad empírica de cómo se manifiesta y actúa el ser humano (de manera dinámica y creativa). Es, por tanto, la irrealidad (que no la simplificación) esencial de los supuestos neoclásicos la que tiende, desde el punto de vista austriaco, a hacer peligrar la validez de las conclusiones teóricas que éstos creen alcanzar en el análisis de los diferentes problemas de economía aplicada cuyo estudio emprenden.»

    Otro ejemplo: Que los agentes forman «expectativas racionales», no lo veo como una simplificación, sino como un supuesto irreal que conduce a errores de política económica.

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    • Una idea interesante es la cláusula de Hulsmann de que las leyes económicas son contrafactuales. En el caso de la ley de demanda por ejemplo, lo correcto y riguroso teóricamente sería enunciarla como que un aumento en la demanda de un bien hace que el precio de ese bien será más alto de lo que sería si no hubiera ocurrido ese aumento de demanda.

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    • Exacto. Cuando leí x primera vez ese párrafo de Jesus Huerta de Soto, se me vino a la mente inmediatamente que el articulo de Roderick Long, y su distinción entre abtracciones precisivas (CON SUPUESTOS IRREALES) y abstracciones no precisivas (SIMPLIFICACIONES, sin determinar o precisar la demás caracteristicas del fenomeno; Vg. a + a = 2a, es una abtraccion no precisiva, verdadera sin perjuicio de los valores de «a»). Recomiendo fuertemente el articulo de Long, quien expone que esta diferenciacion tiene una larga tradicion filosofica (Aristoteles, Tomas de Aquino, Maurer, Abelard, Rand…). Aqui cobra MAYOR SENTIDO hablar de «competencia platónica», en palabras de Reisman.
      Aquí el link: http://mises.org/pdf/asc/2004/long.pdf
      Aquí una definición de ambos tipos de abstracciones:
      «Precision is a mode of abstraction by which we cut off or exclude something from
      a notion. Abstraction is the consideration of something without either including or
      excluding from its notion characteristics joined to it in reality. Abstraction without
      precision dopes not exclude anything from what it abstracts, but includes the whole
      thing, though implicitly and indeterminately».
      Saludos

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  7. El artículo de Gabriel me pareció excelente.
    Yo en algunas ocasiones he pecado de simplista mencionando la postura metodológica de Friedman, sin haberla entendido ni puesto en el contexto adecuado. Justo esta semana mi profesor de metodología decía que la postura de Friedman había sido malinterpretada por muchos críticos, y la matizó coincidiendo exactamente con el punto de Gabriel.
    Y el punto sobre la controversia de Kirzner-Lachmann es muy interesante también. El artículo de Ivo sobre las distintas perspectivas del proceso de mercado entre los austriacos es iluminador.

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  8. El problema (como señala Adrián) es cuando los supuestos no caen en el mundo real y en lugar de simplificar el problema lo modifican.

    Si «simplificamos» el modelo de mercado de modo tal que no hay empresario en el modelo de competencia, estamos haciendo a distinto a hacer el problema más sencillo de analizar. Estamos cambiando el problema. Lo mismo con el supuesto de conocimiento perfecto o expectativas racionales. Estos son dos ejemplo, pero podrían encontrarse muchos otros. No creo que sea un tema menor el problema de que los supuestos alteren el problema a analizar en lugar de simplificarlo; en la medida que le exijamos a la economía que como ciencia se refiera al mundo que nos rodea y no a un mundo imaginario entonces el tema de los supuestos no es secundario. Puede ser que Friedman haya sido mucho más cuidados en esto, estemos o no de acuerdo con su metodología, pero la disciplina parece haber seguido otro camino.

    Si a esto le sumamos los límites que el uso de matemática muchas veces impone al análisis entonces no debería ser sorpresa que la explicación neoclásica suene «irreal.» En no pocas ocasiones he escuchado que conceptos importantes como heterogeneidad del capital, incertidumbre, etc. no son modelados por que es matemáticamente muy complejo… que es algo muy distinto a «por que no es relevante para el problema que quiero analizar.» ¿Es esta actitud correcta? Si coincidimos que esto no es idea, no será este un buen punto donde, como pregunta Gabriel, el «economista neoclásico» tiene mucho que tomar de la «economía austríaca»?

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    • Buen punto. Simplificar en una disciplina es imprescindible, pero las cuestiones claves son: ¿en qué cuestión simplificas, y en qué intensidad? Y la respuesta a esta pregunta depende crucialmente del objeto de estudio de cada corriente, de la defnición del problema económico y de concepciones metodológicas como el individualismo metodológico. Para un macroeconomista mainstream quizás no sea prioritario entrar en la heterogeneidad del capital, pero sí lo sea profundizar en el realismo de otros supuestos. Tenemos muchos ejemplos en el mainstream de cómo se han ido introduciendo innovaciones en las modelizaciones defendiendo que se incrementaba el realismo, y que lo anterior era poco realista. Se me ocurre un ejemplo en la microeconomía, con el surgimiento de los modelos colectivos para explicar la conducta de los consumidores. Sin embargo, estos mismos microeconomistas pueden considerar innecesario profundizar en otras cuestiones…
      Y coincido completamente con Nicolás con que las matemáticas muchas veces son un corsé (straitjacket) sobre la teorización… de ahí que el análisis de las instituciones, o del conocimiento hayan surgido tras muchos años de trabajo teórico.

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  9. Un punto colateral sobre las matemáticas. Una crítica que suele salir hacia el razonamiento verbal de los austriacos (y no austriacos) es que cuesta seguirlo, y es muy ambiguo. Estoy leyendo los comentarios al post donde comentaban el artículo seminal de Hayek del 1945: http://www.fedeablogs.net/economia/?p=9574
    Un comentarista apunta que con Hayek «me resulta muy complicado seguir sus argumentaciones. Muchas veces no sé a qué se refiere exactamente con la terminología que utiliza y me cuesta sacar conclusiones o interpretaciones de la fuente primaria (por cierto, lo mismo me pasa con la Teoría General de Keynes…)». Y Jesús Fernández-Villaverde le contesta:
    «A mi me pasa igual, pero si solo fueramos tu o yo, lo mismo era nuestra culpa. Pero una vez, hace ya tiempo Bob Lucas me conto que el no habia nunca sido capaz de leer la Teoria General de Keynes entera porque se perdia. Lo mismo pasa con Hayek. Dado que Lucas es uno de los grandes economistas de la historia, esto es la mejor prueba que los argumentos verbales son inherentemente ambiguos y que coordinarnos en utilizar matematicas es lo mejor que nos ha pasado nunca en economia: nadie tiene dudas sobre los papers de Lucas, te podran gustar mas o menos, pero nadie discute “que es lo que Lucas realmente dijo” como discutimos de “que es lo que Keynes realmente dijo” o “lo que queria decir Hayek”.»
    Quizás fue la culpa de Hayek y Keynes por falta de claridad, y no del razonamiento verbal en sí mismo, pero puede tener un punto ahí en relación a la ambigüedad… ¿qué piensan de esto?

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    • Angel citaba a un comentarista diciendo que «nadie tiene dudas sobre los papers de Lucas, te podran gustar mas o menos, pero nadie discute ‘que es lo que Lucas realmente dijo’.»
      Disiento completamente. Son muy pocas las personas que entienden lo que Lucas realmente quiere decir.
      Por lo demás, Juan Carlos Cachanosky ya ha demostrado que la matemática es mucho más difusa como lenguaje, que la lógica verbal. Si algún lector lo desea, le envío el link de acceso al trabajo.

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  10. Es una critica muy común, pero creo sesgada o injusta. Un modelo Keynesiano, por ejemplo, se basa en una interpretación, y no otra, de «qué quiso decir Keynes.» La matemática no siempre quita ambigüedad, sino que muchas veces se utiliza luego que se ha optado (consciente o inconscientemente) por una interpretación. Esto no es falta de ambigüedad, esto es modelar luego que solucionamos (o ignoramos) el problema de la ambigüedad. No debemos olvidar que no se puede hacer teoría económica sólo con matemática. La matemática es una forma de expresión de la teoría, no es la teoría. ¿Dónde, por ejemplo, esta la relación causal en y = f(x)? ¿O la ambigüedad de que variable determina a cuál no es relevante? La teoría (relaciones causales) es previa a la matemática.

    No estoy diciendo que sea el caso citado, pero en no pocas ocasiones se generan confusiones porque el lector está intentando interpretar el texto con los anteojos neoclásicos, cuando debería estar preparado para manejar los dos «paradigmas» o «lenguajes.» Si el austríaco puede leer un texto austriaco y mainstream, pero el mainstream se marea al leer un texto austriaco, ¿dónde está el problema? El austriaco académico es bilingüe, entiende los dos paradigmas. Pero esto no siempre es el caso del economista mainstream.

    En cuanto a claridad en matemática también tengo algunas dudas. Invito a cualquiera a que abra el texto de microeconomía de MasColell a ver que tan claro le resulta. Si no se explica claramente con antelación que significa cada símbolo matemático entonces la matemática no gana claridad, por el contrario, la puede perder. Esa explicación de cómo interpretar cada símbolo y operador no puede ser matemática, debe darse en otro lenguaje. El texto del matemático Karl Menger donde sostiene que el lenguaje puede de hecho ser más riguroso que la matemática me parece interesante respecto a este punto. No es lo mismo escribir un libro claro que un desafío de inteligencia mental/matemática.

    En cuanto a escribir, el que escribe debe tener en cuenta que escribir in texto científico es algo muy distinto a escribir una novela romántica o policial. Pero lo mismo debe tener presente el matemático no sólo al leer un texto científico sino al hacer sus modelos. ¿Acaso colar supuestos implícitos no es falta de claridad? ¿En que sentido se está siendo claro cuando no se enuncian los supuestos necesarios para sostener la neutralidad del dinero en el largo plazo? Un texto científico bien escrito es más claro que un texto matemático mal escrito.

    Esto puede ser un tema muy largo y complicado, por lo que voy a terminar con un dato que siempre me pareció interesante de historia del pensamiento. Cuando Smith escribe Riquezas de las Naciones le envía una copia a Hume. Hume le responde que la obra es muy buena pero que tiene un problema al no poder explicar consistentemente la formación de precios (en el largo plazo); básicamente que esta encerrado en un argumento circular. Smith le responde que es consciente del problema pero que no puede resolverlo. La teoría marginal del valor justamente logra resolver este problema, algo que tanto Menger como Walras y Jevons tenían en claro. Sin embargo, cuando Marshall avanza en su trabajo vuelve a introducir los costos como formadores de precios, rearmando el problema que los clásicos conocían y del cual los marginalistas eran conscientes. No he encontrado un sólo texto o economista neoclásico que sea consciente de este problema, o que explique porque en la microeconomía no cae en este problema al incorporar precios. ¿Cómo hicieron Smith y Hume para darse cuenta de ese problema en una obra tan extensa y poco sistemática (poco clara entonces diría un «economista mainstream») pero hoy día el problema parece pasar por desapercibido a pesar del énfasis en el uso de matemática dada su claridad? ¿Cuántos textos de economía se han escrito sin darse por enterados de este problema? O, ¿de qué sirven años de modelos de competencia «claros» donde justamente no hay competencia ni empresarios? ¿Hayek no era claro (no lo descarto) o estaba hablando de cuestiones que al no entrar en el modelo resultan confusas?

    Los clásicos, con todas las críticas que se les pueda hacer, eran conscientes del problema, aunque tuviesen dificultades para encontrar una solución. La economía matemática, en cambio, no parece ser consciente del problema en el que se ha metido por más que defienda el uso de matemática. Cabe preguntarse en qué sentido el planteo neoclásico supera a los clásicos; un cambio de paradigma no necesariamente es superador. Esto, por supuesto, no es un problema menor, y el hecho de que el punto central de lo que la economía debe explicar pase desapercibido delante de sus ojos creo que es más muestra de la falta de claridad y rigor que de su presencia. Al menos por mi parte prefiero quedarme con los poco claros Mises y Hayek.

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    • Gracias por tu respuesta Nicolás… te animaría a que postearas algo similar en respuesta a Jesús Fernández Villaverde.
      Quizás la economía matemática, en el proceso de formalización/modelización, pase por encima de cuestiones previas a la transformación de las ideas intuitivas en matemáticas, que son en realidad el crux of the matter. Creo que este fue tu argumento, verdad?

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  11. Ese fue uno de los puntos. Creo que la economía matemática, en su afán de modelización, ha borrado una serie de insights y conceptos que no son irrelevantes a la hora de entender como funciona el mercado. De allí los «re-descubrimientos,» que en muchas ocasiones el concepto central no es novedoso. Pero al «re-descubrir» cuestiones importantes como expectativas, por ejemplo, se rearman con la estructura matemática. Esto es un limitante importante, dado que la matemática no ha se ha desarrollado o evolucionado pensando en problemas y preguntas que debe resolver la economía.

    Quisiera aclarar un punto. No estoy diciendo que no haya lugar para la matemática en economía, el problema es el uso que se le da. Econometría y finanzas son quizás dos áreas donde el uso de matemática es no sólo útil, sino necesario.

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    • Copio un par de párrafos de un working paper de Boettke, Leeson y Smith:

      «Political economy (de los clásicos) asked “big questions,” and many political economists offered “big answers” in response. But during the 20th century, the penchant for big questions was replaced with a striving for formal rigor and precision. The idea was seductive. Ambiguity in thought, it was argued, results from using the same words to mean different things, or using different words to mean the same thing. We can overcome this ambiguity by moving decisively away from natural language and instead substituting mathematical representations. Mathematical modeling compels us to explicitly state the assumptions employed in our constructions.

      Unfortunately, in the name of mathematical tractability, economists increasingly narrowed the analysis. Not only did the field of economics stop asking the big questions in social theory, it artificially narrowed its scope to such an extent that the discipline became more and more precise about less and less. The situation was unsustainable, and in the past 15 or so years, the discipline of economics opened itself back up to tackle the questions that had defined the field of political economics since its founding with Adam Smith.»

      Destaco: «it artificially narrowed its scope to such an extent that the discipline became more and more precise about less and less»

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      • Angel, comparto la impresión de Boettke, Leeson y Smith. Las «grandes preguntas» requieren más que formalización. Que los «austriacos» tengan una inclinación a interesarse por este tipo de problemas no los hace menos ni peores economistas. Los hace economistas preocupados por otras preguntas.
        He posteado el comentario anterior que sugerías en «Nada es Gratis.» Posiblemente aparezca cuando sea moderado.

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  12. Disculpen de vuelta que no haya aparecido antes.
    Una cosa: la filosofía de las ciencias NATURALES desde la rev copernicana nace precisamente con el enfrentamiento entre el instrumentalismo de Copérnico y el realismo de Galileo. Ese debate sigue hasta hoy, hasta el último artículo de bibliografía secundaria, precisamente porque el método hipotético-deductivo no permite solucionarlo. Hay que recurrir a cuestiones ontológicas, más allá de la lógica del método, para solucionarlo. Y en ese sentido yo proponía la filosofía de la escuela escocesa como una filosofía de acercamiento realista a las manifestaciones cotidianas de la naturaleza humana…………………..

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  13. Muy interesante el debate. Sobre la cuestión de claridad vs. matemáticas no puedo estar más de acuerdo con Nicolás. Creo que en ese sentido es importante que los autores austriacos sean lo más sistemáticos y estructurados posible en sus propuestas, caso ejemplar: Rothbard y el caso contrario Fekete (me parece que tiene destellos muy brillantes, lástima que no sistematice su trabajo).

    Sobre el tema de simplificar, yo estoy de acuerdo con que es una buena herramienta metodológica, pero habría que estar muy atento porque las simplificaciones posiblemente son síntomas de que la teoría no es lo suficientemente general y por eso se ve obligada a ir aislando casos particulares. Creo que el «ceteris paribus» debería ser un recurso al que acudir en caso de que no quede remedio.

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  14. Podría entonces considerarse a Friedman, teniendo en cuenta su «no completo realismo» de los supuestos y la importancia que le da a la predicción, como un instrumentalista?
    Otra cosa, ¿Podría ser un argumento válido en contra de Friedman el hecho de que una hipótesis errónea pueda derivar en una correcta predicción? En este caso supongo que podrían quedar inmunes pues su metodología no tiene un carácter explicativo sino simplificativo.
    La consecuencia política que percibo es el hecho que supuestos irreales pueden conducir a predicciones deseables y entonces los burócratas tratan de acercar a la realidad a esos supuestos con medidas intervencionistas, que opinan?
    Saludos!

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  15. Podría entonces considerarse a Friedman, teniendo en cuenta su “no completo realismo” de los supuestos y la importancia que le da a la predicción, como un instrumentalista?

    Esa es la posición de L. Boland. Pero no estoy seguro, dado que un realista, no precisamente un intrumentalista, se consideraría a sí mismo un «no completo realista», dado que el mapa nunca es el territorio…………………………

    Otra cosa, ¿Podría ser un argumento válido en contra de Friedman el hecho de que una hipótesis errónea pueda derivar en una correcta predicción? En este caso supongo que podrían quedar inmunes pues su metodología no tiene un carácter explicativo sino simplificativo.

    Pero que de una hipótesis incorrecta pueda derivarse un testeo empírico positivio es obvio dada la estructura lógica del método hipotético-deductivo, en ciencias naturales y sociales. Por eso los testeos empíricos positivos no «prueban». Y que la simplicidad NO sea igual a explicación es un debate desde………….. ¡Copérnico en adelante!!!!!!!!!!!!!!!!!

    La consecuencia política que percibo es el hecho que supuestos irreales pueden conducir a predicciones deseables y entonces los burócratas tratan de acercar a la realidad a esos supuestos con medidas intervencionistas, que opinan?

    Si, eso puede ser y de hecho es una de las crìticas más frecuentes al modelo de competencia perfecta: que fomenta el intervencionismo. ¡Pero la cuestión es que al que NO le sucedió eso es a Milton Friedman !!!!!!!!!!!!!!!!!!!

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