MILGROM Y WILSON, NOBEL EN ECONOMÍA 2020 – por Juan Carlos de Pablo

El premio Nobel en economía, en 2020 fue compartido por Paul Robert Milgrom y Robert Butler Wilson. Ambos norteamericanos, el primero nació en 1948 el segundo en 1937. Los 2 desarrollaron los trabajos por los cuales fueron galardonados, en la Escuela de negocios de la universidad Stanford. “Lo único que lamento es que a Wilson el premio no le haya llegado 20 años antes” (Kreps, 2020).

“Wilson fue el fundador de una línea de investigación que se desarrolló en Stanford y generó la `banda de los 4´. Integrada -además de los 2 galardonados- por Bengt Robert Holmstrom y David Mark Kreps. Este último es el único que hasta ahora no recibió el Nobel. Wilson supervisó las tesis doctorales de Holmstrom y Milgrom… Quedaron fuera del premio, a pesar de sus aportes, R. Preston McAfee y Paul David Klemperer” (Navajas). “Wilson fundó la `escuela de teoría económica vista como ingeniería´” (Kreps, 2020). “Alvin Eliot Roth, otro Nobel en economía, también fue estudiante de Wilson” (Weinschelbaum).

            Nota de color. Además de colegas, Milgrom y Wilson son vecinos. Como los burócratas de la Fundación Nobel no podían localizar al primero de los galardonados, Wilson fue hasta su departamento y le tocó el timbre, para enterarlo de la buena nueva. Es de imaginar el susto que se habrá pegado Milgrom, porque en Stanford era de madrugada.

            ¿Por qué el Nobel a ellos? “Por haber mejorado la teoría de las subastas e inventar nuevas formas de subastas… Durante 5 décadas los laureados han generado investigaciones que profundizaron la comprensión de cómo funcionan los mercados que utilizan las subastas, en presencia de información privada. Sus hallazgos les permitieron a los analistas entrenados, diseñar nuevos mecanismos de subastas, y a los encargados de utilizarlas, elegir la mejor entre las existentes. Milgrom y Wilson unieron la teoría y la práctica, como pocos lo han logrado. En una palabra, sus investigaciones sobre la teoría y el diseño de las subastas sirvió para reemplazar de manera gradual, un proceso de prueba y error intuitivo, por un enfoque con mayor base científica” (Comité Nobel, 2020).

“Hemos aprendido que la maximización de las ganancias del intercambio tiene más que ver con la información y los incentivos que tienen los participantes, que con la intersección de las curvas de oferta y demanda; pero la teorización académica ha sido menor en comparación con el involucramiento ingenieril usando el conocimiento de la tecnología y las prácticas de las empresas. La familiaridad con las preocupaciones de los participantes es necesaria si uno quiere ayudar a mejorar los resultados. El profundo involucramiento descubre facetas claves, imposibles de anticipar a partir de análisis abstractos de los mercados” (Wilson, en R & W, 2019).

“Las subastas tienen hoy una importancia mucho mayor que en cualquier momento del pasado… Estamos delante de un nuevo ejemplo de serendipidad en la ciencia: importantes descubrimientos realizados por mentes curiosas, generaron aplicaciones prácticas no anticipadas” (Comité Nobel, 2020).

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“Cuando, en 1960, era estudiante de administración de empresas, me reprobaron una monografía que escribí sobre cómo ofertar en una subasta, por considerárselo un análisis `que no tenía nada de gerencial’” (Wilson, en R & W, 2019). “Las subastas no son juegos de suma cero, por lo cual recién pudieron ser analizados luego del aporte de John Forbes Nash, sobre juegos no cooperativos” (Comité Nobel, 2020).

“Hasta comienzos de la década de 1990 el análisis se circunscribía a la subasta de objetos únicos. Pero los casos del espectro de frecuencias de radio, electricidad, emisión de títulos, etc., obligó a diseñar nuevas formas de subastas. El ejemplo más famoso fue el del espectro radial, demandado en 1994 por la Comisión de Comunicaciones de Estados Unidos” (Comité Nobel, 2020).

“A comienzos de la década de 1990 la explosión de la demanda por comunicación móvil, hizo que el gobierno federal de Estados Unidos utilizara subastas para asignar el espectro de ondas radiales. Antes se las asignaba de manera administrativa, o por sorteo… De la noche a la mañana esto transformó el análisis, de una ocupación esotérica a una actividad relevante” (Comité Nobel, 2020).

“La pionera teoría de las subastas identificó 4 variantes: la subasta holandesa, la inglesa, el mejor postor paga lo que ofreció y el mejor postor paga la segunda mejor oferta. El más utilizado es el remate inglés” (Comité Nobel, 2020), porque “tiene una serie de ventajas prácticas. Una desventaja es la facilidad con la cual genera acuerdos entre los ofertantes” (Milgrom, 1989).

Digresión. La guinea es una moneda de cuenta, es decir, que no existe físicamente (como el derecho especial de giro, la utilizada por el Fondo Monetario Internacional). Equivale a una libra esterlina más 5% o 10%. Se utiliza en las subastas. Comprador y vendedor se refieren al mismo número, pero se entiende que el comprador pagará “en guineas”, el vendedor cobrará “en libras esterlinas”, y el rematador se quedará con la diferencia, su comisión.

 “Friedman -Lawrence, no Milton- (1956) fue pionero en el estudio de las ofertas competitivas. Sus recomendaciones se basaron en 2 supuestos importantes: 1) la oferta de cada ofertante es independiente de las de los demás, y su distribución podría ser estimada en base a la historia (supuesto de independencia); y 2) cada ofertante conoce el costo del cumplimiento del contrato en el que quiere participar (supuesto de valor privado)” (Milgrom, 1989).

“Wilson (1969) fue crucial para replantear la teoría, cuando cada ofertante puede querer revisar su oferta, en base a la estimación que realiza de las ofertas de los restantes participantes. Este esquema es conocido como el modelo de los derechos minerales. El trabajo mostró que quien gana la subasta sobreestima el verdadero valor de lo subastado, porque es el más optimista de los pronosticadores. Esto es lo que se denomina la maldición del ganador” (Comité Nobel, 2020). “Observación crucial: aunque cada oferta individual no sea sesgada, la menor tiene un sesgo hacia abajo. Esta es la maldición del ganador. Quienes pierden en una licitación, generalmente sobreestiman sus costos; quienes las ganan los subestiman. Todo esto fue analizado de manera magnifica por Vickrey (1961)” (Milgrom, 1989).

“El caso de los valores privados independientes, y el de los valores compartidos puros, son situaciones especiales límites. En la práctica muchas subastas de objetos únicos combinan ambos elementos. Milgrom (1981) analizó estos casos híbridos” (Comité Nobel, 2020).

“Milgrom y Weber (1982) fundamentan la práctica de proveerle a los potenciales ofertantes, de evaluaciones realizadas por expertos, antes de que comiencen las subastas, como certificados de autenticidad, informes de inspectores, e investigaciones geológicas” (Comité Nobel, 2020).

“En los últimos tiempos las subastas se han utilizado para vender múltiples objetos al mismo tiempo. Ejemplos: deuda pública o concesiones eléctricas… En casos como estos, las ofertas equivalen a funciones de demanda… Comparando con el caso de subastas de objetos únicos, los ofertantes ahora tienen un incentivo a `disimular’ las ofertas, por debajo de su verdadero valor; además de que pueden coordinar las ofertas” (Comité Nobel, 2020).

            “No existe una bala de plata en el diseño de subastas, relevante para cualquier contexto o detalles de cada uno de los mercados… El desafío no es trivial, porque decidir exclusivamente en base al ingreso para el Estado puede privilegiar el corto plazo y generar un mercado monopólico” (Comité Nobel, 2020).

“Milgrom y Weber (1982) introdujeron el concepto de afiliación, para capturar la idea de que a medida que aumenta el valor estimado por un ofertante, espera que los otros también lo aumenten; y esto es algo más que correlación” (Milgrom, 1989).

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            Edgardo Zablotsky enseña microeconomía, en el primer año de la carrera de grado en la UCEMA. Un par de semanas antes de que se conocieran los galardonados con el premio Nobel 2020, invitó a sus alumnos a que escribieran monografías, investigando a probables candidatos. Una de ellas, Lourdes Matheou, eligió a Milgrom. No solamente se ocupó de su obra, sino que se contactó con él para entrevistarlo. A lo cual don Paul accedió con gusto.

Felicitaciones a Zablotsky por la iniciativa, a Matheou por la fuerza y creatividad, y a Milgrom, porque mostró que es un “grande”. Porque un grande siempre encuentra un minuto para hablar con un alumno inquieto.

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Actualizando las estadísticas. Entre 1969 (primer año que se otorgó) y 2019 86 personas obtuvieron el Nobel en economía. 25 de ellas de manera individual; 40 en grupos de 2 y 21 en grupos de 3. 82 varones, 2 mujeres.

En el momento de ser galardonados, en promedio tenían 67 años de edad. Hurwicz tiene el récord máximo, porque lo recibió cuando tenía 90 años –Shapley se le acercó mucho, ya que lo recibió a los 89 años-; Arrow, galardonado en 1972, fue el “Benjamín” del grupo hasta 2018 inclusive, porque se lo otorgaron cuando tenía 51 años; pero en 2019 fue desplazado por Duflo, quien cuando lo obtuvo todavía no había cumplido 47 años. 43 de los 84 premiados fallecieron. Solow, nacido en 1924, es el más viejo de los que viven.

En promedio, vivieron 16,3 años luego de haber recibido el galardón. Encabeza la tabla Arrow, quien vivió 45 años, seguido por Samuelson, quien vivió 39 años. Vickrey, en el otro extremo, murió pocos días después de que se lo otorgaran, y por consiguiente no pudo pronunciar la conferencia Nobel.

1943 fue el año en que nacieron más premios Nobel en economía: 4 (Kydland, Sargent, Spence y Stiglitz); 2013 aquel en que fallecieron más galardonados: 4 (Buchanan, Coase, Fogel y Klein).

49 de los 86 galardonados nacieron en Estados Unidos (57% del total) y 20 en otros países, pero migraron y desarrollaron su carrera profesional en dicho país (sumados, equivalen a 80% del total). Los 17 restantes nacieron 3 en Inglaterra, 2 cada uno en Alemania, Francia, Noruega y Suecia, y uno cada uno en Escocia, Holanda, Chipre, India, Indias Occidentales y Rusia.

Comité Nobel (2020): Scientific background, 12 de octubre.

Friedman, L. (1956): “A competitive bidding strategy”, Operations research, 4.

Kreps, D. M. (2020): “David Kreps lauds 2020 Nobel laureate Robert Wilson”, Stanford business, 12 de octubre.

Milgrom, P. R. (1981): “Rational expectations, information acquisition, and competitive bidding”, Econometrica, 49.

Milgrom, P. R. (1989): “Auctions and bidding: a premier”, Journal of economic perspectives, 3, 3, verano.

Milgrom, P. R. y Weber, R. J. (1982): “A theory of auctions and competitive bidding”, Econometrica, 50.

Roth, A. E. y Wilson, R. B. (2019): “How markets design emerged from game theory: a mutual interview”, Journal of economic perspectives, verano.

Vickrey, W. S. (1961): “Counterspeculation, auctions and competitive sealed tenders”, Journal of finance, 16, 1.

Wilson, R. B. (1969): “Competitive bidding with disparate information”, Management science, 13.

Publicado originalmente en CONTEXTO; Entrega N° 1.628; Octubre 19, 2020.

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