Resulta de interés estudiar las discusiones sobre la forma de gobierno que durante las últimas tres décadas del siglo XVIII se llevaron a cabo en el lugar de este planeta en donde, a pesar de las imperfecciones, mejor se ha logrado resguardar los derechos de las personas. El eje del debate se suscitó entre quienes pretendían la ratificación del proyecto de Constitución de la Unión (Estados Unidos de Norteamérica) y aquellos que argumentaban la necesidad de introducirle reformas para limitar los poderes del gobierno central aun más de lo que aparecía en el proyecto. Los primeros se conocen como “los federalistas”, los segundos, paradójicamente, y por oposición, se denominaron “antifederalistas”.

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