El Gobierno de Mauricio Macri tuvo que enfrentar otra tapa “negra” de los diarios en materia económica. Durante 2018 la actividad económica cayó un 2,6 % y el sector privado perdió 191.300 empleos. Esta situación viene de la mano con lo que se percibe en la calle: comercios que cierran sus persianas, empresas que se funden o se van del país y pérdida de trabajo.

La situación económica de los que pueden seguir operando y de los que conservan el empleo no es buena. Los márgenes de ganancia se achican, los comerciantes se quejan de que es imposible trasladar a los precios el incremento de los valores en los insumos y las mercaderías y los trabajadores perciben mes a mes cómo la inflación y la devaluación le come el salario. Mientras el sector privado sigue pagando el ajuste que debería hacer el sector público, el Estado mantiene todos los privilegios. Allí no hubo ni ajuste ni corrección.

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