En 1948, Alemania estaba aún ocupada, y su territorio dividido y gobernado por las fuerzas militares de los países aliados que habían derrotado la aventura imperialista de Adolf Hitler.

La actividad económica estaba paralizada por la destrucción material causada por la guerra, los racionamientos, los controles burocráticos sobre la producción y sobre los precios. En los mer- cados clandestinos, los cigarrillos eran moneda más confiable que los marcos oficiales. Para su subsistencia, una parte cuantiosa de la población alemana dependía de la ayuda extranjera.

El gran cambio de la política económica ocurrió en junio de 1948, cuando el gobierno estableció límites estrictos al gasto oficial, prohibió sus déficit, empezó a eliminar las restricciones al ejercicio de los derechos económicos de sus habitantes y creó una nueva moneda.

La libertad económica convirtió al trabajo, al esfuerzo personal, al ahorro y a la inversión en actividades rentables y permitió una rápida recuperación de la economía de Alemania occidental. Los resultados fueron tan favorables y se obtuvieron tan rápidamente que la historia recuerda esta experiencia como “el milagro económico alemán”.

El propósito de este artículo es analizar algunos aspectos de este instructivo episodio de la historia alemana.

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