“Para ser economista no se puede ser solo economista”. La frase es de Von Hayek pero la cita Adrián Ravier, director de la maestría en economía y ciencias políticas que dictará en Eseade, Junto al también economista y subdirector de la maestría, Iván Carrino, Ravier cree que es imprescindible unir las disciplinas. “La mayoría de los programas, en su afán por la matemática y desarrollo de los modelos, muchas veces deja totalmente de lado la política, el derecho, las instituciones, la psicología, antropología, filosofía. Eso termina generando un profesional que tiene una visión sesgada. Para nosotros un economista tiene que ser alguien con una visión más amplia”, explica Ravier en conversación con Visión Liberal.

¿Es solo para economistas?

– No necesariamente. El programa de ESEADE es un programa más amplio, y la diversidad de los alumnos ayuda a que en el aula se genere un intercambio intelectual diferente. Que hayan politólogos, abogados, historiadores, comunicadores, etc. genera un intercambio muy enriquecedor.

– ¿Por qué es importante relacionar la economía con la política?

La economía pura es fundamental. Pero cuando analizamos el mundo real o la Argentina es necesario acompañar esos modelos con hipótesis auxiliares o condiciones iniciales, que en definitiva son las condiciones de la Argentina de hoy con un determinado nivel de inflación, cuestiones políticas, sindicatos que rodean las políticas económicas que se puedan aplicar. El programa termina con el diseño de políticas públicas, esas políticas no pueden basarse sólo en la teoría pura, sino que tienen que partir de lo que es la antropología y la cultura de la sociedad en la que se aplica esta política. Me parece que es clave el análisis multidisciplinar que se ofrece en el programa con profesionales de distintas áreas. El cuerpo docente esta especialmente seleccionado para cubrir las temáticas de las que estamos hablando.

– Cuando los números no cierran, ¿qué hacemos con las teorías económicas?

Las dificultades de la Argentina tienen que ver con que los economistas son sólo economistas. Yo creo que las dificultades no son económicas. Yo siempre le digo a mis alumnos que el problema técnico que tiene la Argentina es muy fácil de explicar; uno muestra el nivel de gasto público, recaudación tributaria, déficit presupuestario, a partir de ahí muestra cómo se financia, los desequilibrios que existen, fiscales, monetarios, cambiarios, que se generan justamente por ese problema fiscal. A partir de ahí analizamos el impacto del exceso de impuesto, emisión monetaria, tasas de interés elevadas, inflación, la mochila que se carga en las empresas, que genera poca actividad, empleo, pobreza etc. Es muy fácil de explicar en un curso corto de economía. Ahí es donde llega la política, y donde empiezan las relaciones de poder y los problemas son otros y mucho más complicados que lo que un economista a secas puede advertir. Por eso es fundamental que esa teoría económica se baje a tierra. Cada sociedad es diferente y las dificultades para aplicar políticas son diferentes.

– No es la economía, entonces: es la educación

No es fácil en una Argentina con nuestra historia y cultura cambiar hacia un modelo de mercado, que es lo que creo yo y en el programa de ESEADE, que es la respuesta que Argentina necesita para salir de la decadencia en la que está hundida hace décadas. 

Si permanentemente la cultura que nos acompaña nos lleva a un paternalismo enorme donde le pedimos todo al Estado, ese Dios Estado y líderes políticos terminan generando las políticas que generan. No porque decidan así sino que la demanda popular lleva a ese tipo de medidas que provocan resultados tan nefastos como los que tenemos.

Publicado originalmente en Visión Liberal, jueves 14 de febrero de 2019.