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RybarskiSebastián Malinksi sugirió la publicación de esta breve biografía en este blog. Así como hace unos días resumimos las ideas de un gran liberal argentino como Juan Bautista Alberdi, esta es una oportunidad para conocer el pensamiento de un gran liberal polaco, quien fuera asesinado en los campos de concentración de Auschwitz durante la 2da Guerra Mundial, precisamente por defender estas ideas. El artículo fue escrito por Jan Bodakowski, traducido por el propio Sebastián Malinksi y corregido por José Manuel González.

Roman Rybarski: Un liberal olvidado

Hace setenta y dos años, el 6 de marzo de 1942, los alemanes mataron en el campo de concentración de Auschwitz a Roman Rybarski. Durante los últimos setenta y dos años las obras del eminente economista polaco de libre mercado no han estado disponibles (estuvieron prohibidas durante el comunismo y luego nadie las ha publicado hasta hace dos años). Hace dos años, con el septuagésimo segundo aniversario de la muerte del gran polaco, pasó el período de vigencia de los derechos de autor, que estaban en poder de su familia, y eso permitió su difusión sin el consentimiento de la familia, asustada por sus obras.

Roman Rybarski fue uno de los políticos más importantes de la Unión Nacional (el movimiento patriótico de entreguerras polaco – recuerda el autor), profesor académico y periodista; y ahora, cara a los desafíos del siglo XXI, su pensamiento es más oportuno que nunca. Esperemos que este patrimonio de gran valor contribuya al desarrollo de una política realista y al bienestar de los polacos y otras naciones. Aquí voy a presentar algunos de sus postulados.

Rol del Estado

Roman Rybarski proclamó que el objetivo de la economía es el bienestar de los ciudadanos, el poder y el desarrollo de la nación, “la lucha contra la pobreza, el desempleo de las grandes masas de la población”, y contrarrestar la amenaza externa. Para que la economía alcance sus objetivos, el Estado debe asegurarse: de que los empresarios puedan acumular capital, de garantizar la inviolabilidad de los derechos de propiedad, de que la economía sea libre, de que los impuestos sean bajos, y de reducir el número de las leyes. Roman Rybarski también defendió que el objetivo económico es: la creación del capital nacional y la independencia de los capitales extranjeros, la creación de la iniciativa empresarial de la nación. Roman Rybarski escribió que “las cuestiones del desarrollo de la economía nacional son las cuestiones de la integración y la independencia del país.” Debido a que sólo una economía más fuerte puede salvar al país de la destrucción.
El profesor Rybarski se oponía a cualquier apoyo del Estado a ningún sector de la economía. La excepción a esta regla sólo era el ejército. Rybarski también veía la necesidad de crear una industria bélica polaca, para no depender de las industrias de otras naciones hostiles como entonces era Alemania: debían ser polacas tanto la investigación como la producción armamentística. También abogó por la construcción de infraestructuras para proporcionar la unión económica de Polonia (ya que Polonia había sido repartida entre Prusia, Austria y Rusia) y, por consiguiente, unir a la nación.

Roman Rybarski negaba el derecho del Estado a endeudarse. Postuló pagar las deudas económicas con los productos industriales, que deben ser más baratos que la producción extranjera. La posibilidad de producir más barato es más atractiva y viene a través de la eliminación de la mayor parte de los costes, tales como los altos impuestos, la seguridad social obligatoria, el intervencionismo estatal. Rybarski, alegando que no hay alternativa para la industrialización, se opuso a la histeria anti-industrial. La industrialización, según Rybarski, debería servir también para eliminar el desempleo.

El Profesor Rybarski argumentó que el pensamiento económico debía defender la libertad económica y sus frutos positivos ante la amenaza de los monopolios, los sindicatos, trusts, cárteles y sindicatos. Suponía que el papel del Estado, además de defender al mercado libre, debía ser también una creación de las libertades económicas.
Roman Rybarski argumentó que los productores y consumidores crean la política económica integrada con sus decisiones soberanas en el mercado. Por lo tanto, estas decisiones deben ser responsables y tener por objetivo el bien de la nación.

Según Roman Rybarski el estatismo siempre dirige hacia el comunismo, la destrucción de las pequeñas empresas que son la base de la existencia de las familias. El resultado del estatismo es la pobreza. El estatismo es una expresión de desprecio por las habilidades y la inteligencia de la nación, una herramienta para castigar a los desobedientes y premiar a los leales. Las empresas estatales fueron, según Rybarski, escasas e ineficientes.
En la compañía estatal los funcionarios no tienen ningún premio por la eficacia. El consumidor no significa nada para ellos. Las empresas estatales no son suficientemente móviles para ganar nuevos mercados. Además la industria pública no puede coexistir con la industria privada. El Estado elimina poco a poco del mercado a la industria privada, aboliéndola.

El Capitalismo

El Profesor Rybarski escribió que el libre mercado “debe convertirse en una institución social que no sucumba ante ningún cambio de régimen o ningún cambio de las leyes.” Según Rybarski la nación debe estar convencida de que no hay alternativas al libre mercado. La creencia generalizada en el libre mercado proporcionará la inversión, el desarrollo y la seguridad de la nación. La percepción de libre mercado por la gente debe ser tan fuerte como para pacificar cualquier amenaza revolucionaria.

Roman Rybarski vio la necesidad de la difusión de las instituciones del libre mercado en la sociedad para que la nación y cada ciudadano sintieran un interés en mantener el libre mercado. El libre mercado crea intereses comunes entre los ciudadanos y su solidaridad nacional. El libre mercado, según Roman Rybarski, se había convertido en un esfuerzo conjunto de toda la nación y todas sus comunidades. Según Roman Rybarski la base del sistema económico debe estar arraigada en la sociedad, en la cultura y en las instituciones del mercado.
Roman Rybarski argumentó que la libertad económica debe ser universal. La solidaridad nacional debe manifestarse en el acceso universal a los frutos del capitalismo, a la libertad y al mercado. Cualquier monopolización del acceso al mercado, mediante concesiones y licencias o delitos, lleva al colapso del Estado.
El Profesor Rybarski creía que la libertad económica y la libertad de circulación de capitales fomentaría la emigración desde las zonas pobres y superpobladas hacia las regiones poco pobladas. El mismo mecanismo motivaría a los empresarios y los comerciantes de las zonas urbanizadas a emigrar y crear nuevas empresas en las zonas menos urbanizadas.

Roman Rybarski sostuvo que se necesita el capitalismo en Polonia para detener la expansión económica enemiga. La expansión fue posible debido a que la economía polaca sin capitalismo era pobre.

Roman Rybarski apreciaba el papel de las ganancias en los negocios. Postulaba que la iniciativa empresarial debería hacer sólo lo que diese los mayores beneficios. Se opuso a las teorías que negaban el rol beneficioso de las ganancias para la economía y las teorías acerca de la necesidad del desarrollo de todos los sectores de la economía, incluso aquellos económicamente ineficientes.

El Profesor Rybarski, en su libro de 1933 titulado “El futuro de la Economía polaca”, escribió que “es necesario acumular riqueza para promover la prosperidad en la sociedad” con el fin de alcanzar las metas más altas de la sociedad.
( … ) La pobreza no es propicia para el desarrollo moral ni religioso. La pobreza es una fuente de conflictos sociales, la nación en declive económico va a ser vasalla de otras naciones, no será capaz de defenderse ante sus vecinos. El mejor sistema es el que promueve el crecimiento de la riqueza y el bienestar social, aquel sistema se basa en una actividad lucrativa libre en la que existe competencia.

( … ) El deseo de obtener la propiedad [ganancias] lleva al hombre a grandes esfuerzos económicos y laborales, estimula la iniciativa empresarial, la creatividad y la perseverancia. En la competición ganan aquellos que son persistentes, que gracias a producir más barato y de mejor calidad ofrecen mejores productos. Caen aquellos que se organizan mal. Depender del precio de mercado obliga a mejorar continuamente en todos los aspectos.
Roman Rybarski también creía que la economía polaca necesitaba del capital extranjero. En su libro “Las ideas que guían la economía polaca”, en 1939, escribió que el desarrollo más completo se puede asegurar gracias a la iniciativa empresarial basada en la propiedad privada, en el deseo del hombre de que su propiedad produjese los mayores beneficios posibles.

Roman Rybarski también creía que “Polonia necesitaba capital” para el desarrollo de la economía, y que este capital sería producido de la manera más rápida y más eficiente en un mercado libre. Cuando un hombre administra por su propia cuenta, para sí mismo y para sus hijos, está más inclinado a ahorrar; más preocupado estará por su futuro que cuando trabaja para otra persona, cuando su ingreso está determinado por el Estado. El hombre que sólo dispone de su taller se preocupa más por él que por la propiedad pública oficial administrada.
Roman Rybarski se opone a la idea de la existencia de una tercera vía (sistema eficiente entre el socialismo – que rechazó, y el libre mercado – que consideró la implementación de los mejores intereses de la nación polaca).

En su libro “El futuro de la Economía polaca”, el autor afirma sobre el intervencionismo que “A la sombra de una estrecha asistencia y supervisión del estado crecen como hongos el nepotismo y la corrupción.” Si este crecimiento de las funciones del estado es brusco, entonces surge caos y despreocupación.

Por otra parte, en su libro “Las ideas que guían la economía polaca”, escribió que “el intervencionismo requiere diferentes acciones por parte de las empresas, a menudo inútiles: las empresas más grandes necesitan mantener personal sólo para relaciones con el Estado, por tanto, aumenta la cantidad de trabajo improductivo. La dependencia de una economía no libre de la administración no es propicia para el desarrollo de la iniciativa, no fomenta el espíritu emprendedor. ( … ) el éxito de la empresa depende entonces de las buenas relaciones con las autoridades”. Los empresarios e inversores tienen miedo de varios cosas, sobre todo de la intervención del Estado, ya que el Estado está siempre en una posición privilegiada respecto al empresario y así es muy difícil competir con él.

Sobre la propiedad privada sostuvo que es una institución vital para la sociedad. La sociedad debe garantizar la herencia de los frutos del capitalismo. Los padres, para trabajar con eficacia, deben estar seguros de que los frutos de su labor podrán ser heredados por sus hijos. Los bajos impuestos y la inviolabilidad de la propiedad ofrecerá esta certeza, que fomentará la inversión.

Sobre la burocracia y las regulaciones escribía que “la burocracia ebria de poder, impregnada por el espíritu del estatismo, trata al espíritu empresarial como malicioso, usa sus poderes para acosarlo.”

Según Roman Rybarski el sistema económico debe conducir a la inversión o al ahorro no para el consumo, sino para proporcionar el capital para la inversión a largo plazo. El consumo es generalmente provocado por una pérdida de capital debido al impuesto inflacionario, o por el robo del estado, por ejemplo mediante un impuesto sobre las rentas del capital, es decir, el impuesto a los ahorros y a las inversiones en valores. Las inversiones son necesarias para eliminar el desempleo. Se necesitan inversiones para aumentar la producción y por lo tanto para aumentar los salarios. Para que los empresarios puedan invertir sin miedo el Estado debe garantizar la integridad del mercado libre.

Rybarski creía que Polonia debía ser atractiva para la inversión de capital extranjero y no para el capital especulativo. Así que tenía que tener bajos impuestos, ninguna coacción de la seguridad social, falta de barreras de acceso a los mercados, comercio exterior libre de impuestos: el estado debía permanecer fuera de la economía.

Pensaba que los sindicatos eran una amenaza para el Estado. En 1925 dijo en una conferencia sobre la Unión Nacional que “Desde el momento en que el poder deja de cumplir con la ley [sucumbe a las demandas de los sindicatos] deja de ser un poder, se convierte en una decoración, un símbolo”.

Consciente el ciudadano, consciente la sociedad

Para Rybarski un ciudadano consciente creaba una sociedad consciente. Según él, cada consumidor creaba la política económica, cada uno influía en el destino de Polonia, cada consumidor era responsable de la realidad económica del país. El país podía cambiar no sólo por la política sino también por la actividad de una sociedad consciente. Por lo tanto, el objetivo de las actividades del movimiento nacional era llegar a la conciencia pública y a la movilización de la opinión pública. Según Roman Rybarski el problema de la nación polaca era que no sabía qué hacer con su libertad.

En 1925, Roman Rybarski, en su discurso ante los miembros de la Asociación Nacional, afirmó que el pueblo polaco no quería afrontar la realidad tal como era, sino que prefería huir de ella, por eso no podría superar los desafíos que le esperaban en el futuro. La base de la vida pública es un sentido de responsabilidad por el destino de la sociedad a la que se pertenece. Hay que ser también consciente de que se habrá que sufrir perdidas por el bien de ella.

El conocimiento de la realidad y un programa realista para superar los desafíos de la realidad era para Roman Rybarski lo más importante, porque la rebelión surgida del odio y la rebelión privada de un programa positivo conducen al terror. Un rasgo característico del esclavo rebelde es que sabe lo que no quiere, pero no sabe lo que quiere.

Expresiones vacías como que el Estado debe dar algo o solventar los problemas no pueden ser llamadas un programa realista. Roman Rybarski creía que la nación tenía que echar fuera del camino a los que sólo ( … ) prometen cosas que no son posibles de cumplir. Para Rybarski no hay ninguna posición tan miserable o mala de la que la nación no sea capaz de salir si se siente realmente libre, responsable de su destino.

En 1927 Roman Rybarski defendía que la nación necesitaba organizarse sólo para poder defender la economía, el bienestar y la seguridad. En su libro “Fuerza y Ley” escribía que “pasarían cosas terribles si la nación no fuera capaz de organizarse sola, sin ayuda del Estado”.

Si la iniciativa privada o social logra sustituir al Estado en estas u otras funciones, será mejor para la nación o el Estado. ( … ) Es mucho mejor si también un particular se siente responsable por el destino de la nación. ( … ) El peligro de hoy es el exagerado papel de la actividad del Estado, las excesivamente amplias funciones económicas del Estado. La gente hoy en día debería contar no sólo con la ayuda del Estado, sino también con su propia fuerza, sus propias organizaciones. En este sentido, esta capacidad de organizarse espontáneamente puede llegar a ser una bendición.

Estado del Bienestar

Roman Rybarski, en su discurso, expresó ante los miembros de la Unión Nacional que:

La creencia en la omnipotencia del Estado, apelando a él en cada oportunidad, dejándole ejercer tareas que no son de su incumbencia, ( … ) [es el resultado de] las tradiciones de servidumbre campesina en las que todavía están atrapadas las almas polacas. ( … ) Expresan su necesidad intuitiva de que alguien cuide de ellas, porque a pesar de que hoy en día son libres, hasta hace poco eran súbditas.

( … ) El Estado, según muchos, debe hacer lo que hicieron anteriormente los amos.” “El Estado para muchas personas no es una institución que ellos mismos crean -no son participantes activos- sino una fuerza ominipotente exterior.” “La gente no se preguntan de dónde va a sacar el Estado el dinero para tomar las medidas”, simplemente creen que es suficiente con aprobar leyes para que sea posible cumplir todas las expectativas del gobierno.

Rybarski decía, al contrario que mucha gente, que la realidad exigía que los polacos mantuvieran el Estado fuera de la sociedad. Acorde con la virtud del pensamiento patriótico, había muchas tareas que tenían que estar hechas no por el Estado, sino por los ciudadanos mismos. El Estado, prometiendo cosas que no puede cumplir, da lugar a reclamaciones que llevan a las masas frustradas a la revolución comunista. El gobierno, siendo responsable de promesas que no puede cumplir, pierde la autoridad y cae en la anarquía. Después, el simple hecho de que existan exigencias de la gente hacia el Estado, ya por sí sólo desmoraliza la nación.

Roman Rybarski en su libro de 1933 “El futuro de la Economía polaca” escribió que “inmoral es aquello que vive a expensas del público.” En esa obra Roman Rybarski escribió “la experiencia de la economía planificada en los Estados Unidos, llevada a cabo por el presidente Roosevelt, no es ningún incentivo para seguir su ejemplo.”

El Gobierno y el poder

Según Roman Rybarski, la debilidad de las instituciones del Estado que hemos expuesto anteriormente es la causante de los deseos autoritarios, deseos de la gente de que haya un estado liderado con mano dura. Roman Rybarski, como periodista, vió las patologías del poder dictatorial (que conocía bien al vivir en la Polonia violada por la dictadura): el líder de la secta, la corrupción, los asesinatos de opositores políticos del estado, la gente con poder aprovechándose de la economía y su falta de orientación ideológica. El dictador, si lo hubiera, tendría el deber de enseñar a la sociedad a pensar y a actuar de forma autónoma para que, después de su muerte, la anarquía no pudiera prevalecer.

Roman Rybarski vió una amenaza en el deseo del gobierno de intensificar su poder en todos los ámbitos. En contra de las tendencias fascistas de los años treinta, Rybarski afirmó que un estado policial ( … ) es un gobierno en contra de la nación.

Roman Rybarski creía que un estado totalitario privaba a las personas de la vitalidad y la creatividad, deshumanizaba a las personas, destruía la cultura creativa e impedía el progreso y la innovación. El estado totalitario no es inmune a los ataques. En su libro de 1933 “El futuro de la Economía polaca” escribió que: Las leyes no tienen poder milagroso, y no siempre al ganar el poder se gana la razón. Especialmente cuando los gobernantes seleccionan a trabajadores estúpidos y arrogantes para la administración del estado.

En “Fundamentos del programa económico nacional”, de 1934, Roman Rybarski trazó el papel del Estado en la economía como defensor contra los monopolios del mercado. Cuando la libre competencia se convierte en un monopolio privado, que explota unilateral el mercado, el Estado debe reestablecer la libertad económica. El Estado también ha de castigar a los defraudadores y a los criminales financieros. Rybarski defendía que el Estado en sus actividades usara los servicios del sector privado. Advirtió que los presupuestos no se podían ampliar y que se debían reducir muy considerablemente.

La libertad

Roman Rybarski, en el artículo inicial de “Pensamiento Nacional”, de 1933, advirtió que en un país sin libertad política y económica se provoca al mismo tiempo un crecimiento rápido de la libertad moral y… sexual. Rybarski fue testigo de que las autoridades castigaban por tener diferentes puntos de vista políticos que los gobernantes, promoviendo la corrupción de la moral.

En “El futuro de la Economía polaca“ escribió que la familia está estrechamente vinculada a la propiedad privada, las dos instituciones van de la mano. Y no es casualidad que el bolchevismo luche simultáneamente contra la propiedad privada y contra la familia. Desde el momento en que el estado le quita la libertad económica a la gente, le quita automáticamente los hijos a sus padres.

La educación del estado es un instrumento de adoctrinamiento perjudicial. El Estado no tiene derecho de monopolio en la esfera de la educación. En el libro “La fuerza y el derecho” escribió que en una familia fuerte vemos la base para la salud de la nación y por lo tanto tenemos que rechazar ( … ) la educación estatal.

Este artículo fue traducido al español por Sebastian Maliński. Redacción y corrección: José Manuel González.