Mi última columna, «Las Inundaciones y la Oposición-K» en Economía Para Todos.
No se puede exagerar la tragedia y dolor que le ha tocado vivir a los damnificados por las inundaciones en la ciudad de Buenos Aires, La Plata y otras regiones de la Provincia de Buenos Aires. Mucho se ha escrito, correctamente, sobre la desidia y responsabilidad de un gobierno que prefiere gastar recursos en publicidad oficial y Fútbol Para Todos sobre inversiones públicas que hubiesen, posiblemente no evitado, pero ciertamente salvado vidas ante tormentas como las de la semana pasada. El kirchnerismo tiene un claro problema de prioridades. Un gobierno que hace uso y abuso de los recursos públicos para disciplinar y castigar a competidores políticos a expensas del ciudadano no puede justificarse en la mala suerte («la lluvia no es radical ni peronista») ni puede evitar cargar con una responsabilidad mayúscula sobre todas las obras que no se hicieron. Sectores de la oposición, sin embargo, al compañar a lo largo de los últimos años medidas del kirchnerismo que desembocaron en esta mal asignación de recursos cargan una responsabilidad no menor. El caso de la expropiación de YPF es un ejemplo clarificador.