La Irracionalidad Racional del Kirchnerismo

Cuando en un futuro no muy lejano se intente explicar, y posiblemente se escriban libros y tesis, sobre el Kirchnerismo, varias explicaciones van a ser necesarias para asomar un entendimiento de este movimiento. Por ejemplo, para explicar el comportamiento de los funcionarios públicos más importantes se podrá recurrir a las explicaciones de captura de poder y renta tan común en la literatura del Public Choice y en los trabajos de economistas como James M. Buchanan, Anne Krueger, Gordon Tullock, George Stigler y Mancus Olson, por nombrar a algunos de los más reconocidos. ¿Pero cómo explicar el Kirchnerimos ampliado, es decir, el que sigue al modelo Nac & Pop si no es parte de la captura de rentas y poder? Si bien se pueden extender algunas de estas explicaciones al seguidor del modelo, lo que los economistas llaman irracionalidad racional va a ser necesario para explicar como medidas como el cepo cambiario, expropiaciones inconstitucionales, el cierre a las importaciones, el control de precios y hacer la vista gorda a los problemas del Indec fueron no sólo posibles sino aceptadas por una parte no despreciable de la población.

Seguir leyendo en EPT.

9 comentarios en “La Irracionalidad Racional del Kirchnerismo

  1. En la Argentina los votantes siempre actuaron de la misma manera. Cuando la Argentina estaba «entre las naciones más importantes del mundo», no había democracia… Todos estos problemas empezaron cuando se sancionó la ley de voto universal.

    Me gusta

  2. Igualmente, yo agregaría que en la nota hay una cierta sobreestimación de los conocimientos económicos del votante promedio. Hay mucha, muchísima gente, que cree, de buena fé, que los salarios deben tener un valor mínimo para que los empresarios no exploten a los obreros y que eso no solo es justo sino además posible de sostener en la práctica, y que sólo la perversidad explotadora de la clase empresarial determina que no se le pague a los empleados el salario que -según muchos consideran- legítimamente les corresponde. Y lo mismo sucede con muchas otras cuestiones parecidas en relación a diferentes variables económicas. Por ejemplo, para casi todo el mundo está muy bien que el estado cobre elevados impuestos a quienes obtienen ganancias importantes (en esta época, típicamente, los productores de soja) porque les parece justo que «repartan». Nadie evalúa el costo de oportunidad que implica el hecho de que esos recursos pasen a poder del estado y no queden en manos de capitalistas privados porque hay una creencia muy extendida en el sentido de que el estado hace un mejor uso que los capitalistas privados de esos recursos, ya que los gobernantes «consideran el bienestar general», en tanto los capitalistas privados solo evalúan su conveniencia particular

    Me gusta

  3. ok. Quizás el ejemplo del salario mínimo no es el mejor. Pero votar al proyecto Kirchnerista me sigue pareciendo en ejemplo válido. el Kirchnerista medio no actúa siguiendo los preceptos del kirchnerismo. Es la actitud «hipócrita» que se percibe.

    En lo que respecta al libro, Caplan muestra encuestas donde el que prefiere la situación «X» vota por el proyecto «Y»… es esta contradicción (irracionalidad para Caplan) lo que él intenta explicar.

    Coincido que quizás Caplan es demasiado optimista respecto al votante medio, pero un proyecto tan anacrónico como el Kirchnerismo me parece un buen ejemplo para ilustrar el punto. La ignorancia económica no alcanza para explicar, por ejemplo, movimientos como el de La Cámpora.

    Me gusta

  4. No coincido con Alejandro con lo del «voto universal», sin embargo no es lugar para polemizar…

    De todos modos, sí es cierto que el promedio general de las personas (incluidas aquellas con título de grado) poco saben de economía.

    Por otro lado, dentro de la «irracionalidad racional» se encuentra cierta reivindicación «popular» por el legado del peronismo (idealización de la justicia social siempre inconcluso por golpes militares), así como de los vejámenes cometidos por la indecorosa junta militar.

    Es preciso, poner en evidencia práctica las falencias económicas populistas, y reparar lo que provoco el terrorismo de Estado; sólo así se van a terminar los «relatos» y entrar en la senda del crecimiento autosustentable.

    Me gusta

  5. Nicolás, en cuanto a un movimiento como La Cámpora, la conducta de los dirigentes es absolutamente racional: ganan fortunas, de modo que es lógico que adhieran a algo que les conviene personalmente. Por debajo de eso, hay mucha gente se se beneficia a modo de pirámide, con sueldos, privilegios, planes sociales, etc. Es lógico que toda esa gente apoye al kirchnerismo. Hay gente que no vive directamente del gobierno pero se ha beneficiado del proceso de crecimiento económico verificado durante todo este período. Son los que cambiaron el auto, se compraron el LED, etc. También es natural que -al menos, mientras la burbuja haya durado- el gobierno reciba apoyo de esos núcleos. Y hay un factor adicional, que es el hecho de que, para el común de los argentinos, venimos del resonante fracaso de las reformas neoliberales representadas por el dólar 1 a 1 con el peso. Entonces, todo eso, sumado a una matriz ideológica orientada hacia el estatismo que está presente en el sentimiento de la abrumadora mayoría de la población del país, te explica por qué el kirchnerismo gana. Agregale un dato más: la falta de alternativas coherentes por parte de las corrientes de oposición, más la demagogia y el discurso épico del gobierno (recuperamos la soberanía hidrocarburífera, recuperamos la soberanía monetaria, estatizamos aerolíneas, etc.) y todo eso configura un cóctel que explica el comportamiento del electorado.

    Me gusta

    • No estoy diciendo que la explicacion de Caplan sea la unica valida, ni la que mayor poder explicativo necesariamente tiene, pero si que si juega un rol en explicar una partes (importante) del Kirchnerismo, especialmente de sectores que no se benefician con las políticas K.

      Me gusta

  6. Igualmente, yo pondría en discusión el supuesto básico, en cuanto a que haya gente que vote algo con lo que no está de acuerdo o que sabe que la perjudica. No creo que suceda tal cosa. Las motivaciones del voto son muy complejas. En la Argentina más del 95 % de la gente cree en el redistribucionismo del estado y supone que eso va a beneficiar al país y se imagina que cada uno recibirá la parte que le corresponda de ese beneficio general. El kirchnerismo explotó ese sentimiento y encima dispuso de muchísimo dinero y de todo el beneficio de la capitalización que había tenido lugar durante el gobierno de Menem, más el boom de la soja para financiar una política que tornaba creíble su proyecto. La verdad es que la gente que votó al kirchnerismo lo hizo porque entendía que le convenía, no en contra de sus conveniencias imaginarias

    Me gusta

  7. Excelente artículo Nicolás.

    Tuve la suerte de leer este libro gracias a las virtudes de internet.

    A mí lo que más me llamó la atención fue una formulación que espero recordar bien:

    Ingresos materiales+Ingresos Psicológicos-Costos Materiales-Costos Psicológicos= Beneficio Total

    En ciertas ocasiones, como durante una elección, el valor marginal del voto individual es cercano a cero, es decir, que el peso de nuestro voto es insignificante en el agregado.

    Por ende la fórmula de arriba se transforma en simplemente

    Ingresos Psicológicos-Costos Psicológicos=Beneficio Total.

    De este modo, las elecciones muchas veces se transforman en algo similar a hinchadas en un partido de futbol.

    La misma fórmula podría aplicarse a discusiones familiares como bien dices, o a la compra de un vehículo ecológico.

    Ahora hago un análisis propio:

    Lo interesante de esto es que los políticos, que tienen incentivos a actuar racionalmente ( ya que para ellos los ingresos y costos materiales son importantes para la determinación del beneficio ) pueden promover una medida «popular» para que la gente sienta empatía por ellos y sabiendo que dicha medida popular no tiene sustento económico puede hacer que la oposición la rechace.
    De este modo la gente ve con buenos ojos al gobierno por querer aplicar medidas populares y con malos ojos a la oposición que no lo permite. Sin embargo el gran ganador es el gobierno ya que económicamente es más viable no aplicar dicha medida.

    Me gusta

  8. El peso marginal de un voto es casi cero, pero no el beneficio si el candidato gana. La «paradoja del voto» es distinto a la «irracionalidad racional.»

    El punto de Caplan, es explicar no el voto, sino al que vota de manera ineficiente. Si bien creo que parte de lo que el llama irracionalidad racional es simplemente ignorancia en materia económica, sí creo que hay una parte de ese caudal de votos que cae bajo la explicación de Caplan.

    Me gusta

Los comentarios están cerrados.