Repasando un clásico

La justificación “clásica” del derecho de propiedad como un derecho humano fundamental proviene de Locke (1988), quien deriva este derecho de la propiedad que cada uno tiene sobre su propio cuerpo y luego de las cosas que haya obtenido con su propio trabajo:
“Porque este trabajo siendo la incuestionable propiedad del trabajador, ningún Hombre salvo él mismo puede tener derecho a lo que así se ha mezclado, al menos donde queda suficiente en común para los demás” (p. 288). Esta última parte de la frase es la famosa “condición” (proviso) de Locke ha sido objeto de cientos y miles de páginas de debate académico acerca de su significado, si bien el mismo Locke presenta una respuesta tan sólo unas páginas más adelante:

“A lo cual déjenme agregar que quien se apropia de tierra para sí mismo a través de su trabajo, no reduce sino que aumenta la reserva común de la humanidad. Porque las provisiones sirviendo al sostenimiento de la vida humana, producidas por un
acre de tierra cercada y cultivada son … diez veces más que aquellas que resultan de un acre de tierra, de riqueza similar, desperdiciado en común” (p. 294).

Locke, John (1988), Two Treatises of Government, (Cambridge: Cambridge University Press.