Esta pregunta me la hice en 2010 en un artículo que se publicó en Libertad digital. Vale la pena hoy en día re-pensar los obstáculos que tal objetivo presenta.
¿Es posible entonces un retorno al patrón oro y abandonar el sistema de banca central tal como hoy lo concebimos? O dicho en otros términos, ¿cuáles son los factores que impiden una reforma monetaria de dichas características?
Primero, el sistema político. Los gobernantes de todo el mundo saben que ante la necesidad de sumar votos, no hay nada mejor que recurrir rápidamente al banco central para así aumentar el gasto público sin necesidad de incrementar la presión impositiva. Una sistema de patrón oro sería –en pocas palabras– una enorme traba para mantener la actual estructura de gastos, y más aún, volvería inviables los intentos de incrementar aún más los roles del Estado sobre la economía.
En segundo lugar, tenemos que mencionar el factor «cultural», gobernado hoy por lo que Jesús Huerta de Soto suele denominar como la «estatolatría». Parece ser una norma para la sociedad que ante un problema económico el Estado debe actuar resolviéndolo todo. La inactividad estatal sería así un problema que rápidamente ejercería presiones sobre el regreso de la banca central.
Tercero, el sistema bancario, que ya no contaría con un prestamista de última instancia que lo salve de toda la irresponsabilidad con la cual muchas veces se maneja. Aparecería así un límite de mercado a la expansión crediticia, lo cual tendría un efecto benéfico al terminar con los recurrentes ciclos económicos, pero que implicaría terminar con la política de dinero fácil y las artificialmente bajas tasas de interés.
Cuarto, muchos pseudo empresarios poderosos ya no podrían contar con el extendido favor del Gobierno, sino que deberían ganarse en el mercado el favor del consumidor.
En quinto lugar, eliminar el sistema de banca central terminaría con los elevados niveles de inflación, lo que haría inútiles a los sindicatos, que hoy pelean justamente por recuperar el poder adquisitivo perdido. Millones de sindicalistas se quedarían sin trabajo.
En sexto lugar, habría numerosos grupos de presión que perderían sus contactos políticos. Todos los sectores que hoy viven de la «ayuda estatal» tendrían que desaparecer o bien buscar ayuda voluntaria del sector privado.
Séptimo, una especial mención merecen los funcionarios y sus asesores, quienes –por todos estos cambios– se verían enormemente reducidos en cantidad y a la vez, contarían con un menor volumen de fondos para aplicar políticas públicas.
Y por último, aparece el problema de todas las organizaciones internacionales que puesto que viven de las transferencias de los Estados nacionales rápidamente desaparecerían o al igual que los sectores que viven de la «ayuda estatal» deberían formarse mediante «ayuda voluntaria y privada».
Por todo lo dicho, eliminar el sistema de banca central parece gozar de una escasísima probabilidad de ocurrencia.
Buen análisis. De todos modos creo que aún queda gente de buena voluntad que es capaz de entender la propuesta de Mises de retorno al Patrón Oro, si sólo conocieran que existe………………..
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Para ellos trabajamos, pero parecen ser minorías. Ahora que vivo en una provincia del interior noto que la mitad de la gente vive del Estado. ¿Cómo afectaría una reforma de este tipo a toda esta gente?
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– «… muchos pseudo empresarios (…) deberían ganarse en el mercado el favor del consumidor.»
– «… eliminar el sistema de banca central terminaría con los elevados niveles de inflación…»
– «Millones de sindicalistas se quedarían sin trabajo.» (¿Moyano también?)
– «… numerosos grupos de presión que perderían sus contactos políticos.»
-«… los funcionarios y sus asesores (…) se verían enormemente reducidos en cantidad y a la vez, contarían con un menor volumen de fondos para aplicar políticas públicas.»
– «… los sectores que viven de la “ayuda estatal” deberían formarse mediante “ayuda voluntaria y privada”.»
¿O sea que tenemos empresas que trabajan para el cliente, no tenemos inflación, no tenemos sindicalistas que se abusan de sus «defendidos», el tamaño del Estado se achica, y la solidaridad obligatoria se transforma en verdadera solidaridad?. Qué lástima que sea imposible, porque a mí me parece el mejor de los mundos.
Es cuestión de seguir difundiendo estas consecuencias beneficiosas. Creo que aún a muchos «indignados» (que hoy están de moda) les gustaría escuchar esto también. El proceso es lento, pero no imposible.
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Comparto la idea de que este mundo sería deseable. Nadie sabe si es imposible. Sólo decía que es improbable en el corto plazo. Al buscar una transición desde esta situación hacia aquella, debemos ser conscientes de que hay mucha gente, muchos sectores, muchos grupos de presión que tienen una fuerte dependencia con el estado actual de situación.
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Yo desarrollé un trabajo, que Gabriel leyó aunque no está de acuerdo, donde planteo una vía de solución para el problema
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Alejandro, ¿podrías enviarnos un link con el artículo? O quizás una síntesis de la propuesta.
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Técnicamente hablando es posible, la propuesta de Selgin al final de su libro «The Theory of Free Banking» es bastante sencilla de aplicar.
El mayor obstáculo es compromiso político. Volver al patrón oro puede no ser una decisión individual, sino que requiera el compromiso de varios bancos centrales.
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Adrian… creo que el tema de la probabilidad está dado por el tiempo. Que se acaben los bancos centrales en un año: infinitesimal. En el Siglo XXI… bueno eso ya es otra cosa. Que lo veamos nosotros: en el mejor de los casos.
La implosión de la URSS se demoró 70 años… lo de los Castro en Cuba… va por los 50 y contando.
Sin embargo asumiendo esa enumeración de los actores del «lado oscuro»…
¿Cómo ve las cosas por el lado Jedi?… ¿Que tipos de personas, grupos y actores estaríamos interesados en presionar su desaparición?
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Coincido Jorge. Pero quizás podamos dar un giro al debate. ¿Qué tan insostenible es el mundo con un sistema de banca central? Es cierto que nunca antes tuvimos tanta inestabilidad, pero también debemos señalar que en el último siglo el mundo se desarrolló más que nunca. Por supuesto que nosotros pensamos que esto ocurrió «a pesar» de los bancos centrales, o incluso que sin bancos centrales el desarrollo habría sido mayor. Pero esto la gente no lo percibe. Sería necesario que las cosas empeoren aun mucho más para que la gente demande un cambio revolucionario. El caso de la URSS demoró 70 años, decías… y ese caso sí que era insostenible. Cuba ya lleva más de 50, decías… y recién ahora hay pequeños cambios revolucionarios. Si el sistema de banca central es compatible con el crecimiento económico y la globalización, a pesar de las inestabilidades, pienso que la gente no buscará un cambio…
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Adrián, te envié el trabajo al mail que tenés en tu perfil de facebook. Ya se lo había enviado a Nicolás, también.
Saludos
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Gracias Alejandro. Leí lo que consideré la parte central de la propuesta y si entendí bien, la idea es que el pueblo elija democrácticamente al Presidente del Banco Central. Debería pensar bien todas las implicaciones que esto genera, pero en principio tenés un punto interesante, que es conseguir la independencia del Banco Central. Si el presidente del Banco Central electo acuerda con el ejecutivo, sería tan peligroso como es hoy. Si el presidente del Banco Central electo fuera oposición al ejecutivo, entonces eso sería un límite al gobierno, que no podrá contar con la emisión de moneda para financiar el gasto público. Este cambio no resuelve los problemas de fondo, pero puede ayudar. Lo seguiré pensando. Me gustaría conocer las opiniones de nuestros lectores.
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Muy bueno el post, yo creo que en principio se debe tratar de hacer tomar conciencia a las personas de los problemas de existencia de un banco central. Todo el tiempo me encuentro con muchas personas que no saben que es un banco central, otras desconocen que la moneda no esta respaldada en nada y que es un simple papel. También existe el problema que no todos los economistas acuerdan en la eliminación de un Banco central. Muchas personas también creen que sería un locura al igual que muchos otros economistas no austriacos. Particularmente creo que bajo el sistema político actual, la manera de eliminar el banco central, sería convencer a los demás habitantes de los problemas y desventajas que la existencia del mismo provoca, lo cual llevaría a políticos a vislumbrar la oportunidad de captar botos a través de tal medida, ya que en si según lo veo el político busca tener botos, como el empresario beneficios, pero para llegar a esto el camino es muy largo.
Respecto de la idea de que el presidente del Banco Central sea elegido por la gente yo también llegue a pensarlo, justamente ayer hablábamos eso con un compañero, pero el problema es que muchas personas no tienen plena conciencia de los efectos de la emisión monetaria, de la inflación, etc. Solo hace falta escuchar a un taxista decir que la inflación es culpa del gobierno, por que no pone limites a los empresarios, este pensamiento esta muy inculcado según lo veo. Viendo también las propagandas para las elecciones, me imagino a las propagandas para elecciones del banco central diciendo a cada postulante quien va a ser el que mas dinero va a repartir, como hoy lo hacen comprometiéndose con wi-fi gratis, casas gratis, educación gratuita, etc, No estamos listos para eso, se ve en la manera que se busca captar votos, diciendo que se van a entregar cosas gratuitas, por creo que sería parecido a llevar a más populismo al banco central y las cosas podrían ser peores. Según lo veo si lo que se busca es mayor independencia del Banco central se debería buscar otra manera.
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Hola Adrian, buenísimo tema y debate. Te cuento que mi tesis doctoral fué precisamente en el tema asociado a cambios en regulaciones. Específicamente analicé por qué los países no seleccionan la libertad en un particular tipo de regulación bancaria sobre la que me enfoqué. Puesto de otra manera, estudié qué factores favorecen el que regulen o establezcan prohibiciones a ciertas actividades bancarias conocidas como NON-LENDING ACTIVITIES. Estas actividades se refieren a si los bancos pueden invertir en la bolsa, seguros, inmobiliarios y empresas no-financieras. Se que esto no está dentro el tema del patrón oro, pero sí en el tema de la banca universal y quizás mas generalmente, en el tema de por qué los paises hacen otra cosa en vez de que lo que pareciera sano! Para indagar sobre esta pregunta, estudié dicha legislación para 110 países.
Para no hacerles muy cansada la historia, encontré que, tal y como era de esperarse, la propensión a la corrupción gubernamental (solicitar mordidas por ejemplo) es un factor que favorece el establecimiento de restricciones en la regulación de non non-lending activities. Poniéndolo muy sencillo, los gobienros con propensión a la corrupción saben que establecer restricciones favorece el acceso a un mercado para las mordidas o lo que se conoce como Tollbooth Theory (teoría del peaje) propuesta por Shleiffer en los noventas. Curiosamente, también encontré que ciertas industrias fomentan o promueven el establecimiento de restricciones sobre dichas non-lending activities precisamente a través de lobbying. En este caso sería la teoría de la captura del gobierno por parte de entes privados (Stigler entre otros). Es importante tomar en cuenta que esto último lo encontré en países clasificados como de BAJA CORRUPCIÓN.
Lo anterior no es de extrañarnos y la contribución es que brinda evidencia sobre ideas que se han venido hablando desde hace ya buen tiempo. Sin embargo, por la metodología que usé para realizar el estudio, los datos también parecen indicar que las crisis financieras y económicas podrían debilitar a grupos de poder (ya sea privados o gubernamentales) y ello dar oportunidad a que poco a poco se liberen restricciones a las non-lending activities. Además, los datos también sugieren que ESTO NO SUCEDE POR ELECCION CONSCIENTE de los países (gobiernos, ni entes privados), ni por un deseo de hacer el bien, jeje, si no sucede por una interacción entre las crisis y debilitamientos, un tanto a la suerte, de grupos de poder, que al final hacen más propensa a que ciertos países escojan la libertad, casi que por casualidad!
El camino no es romántico, ni basado en un convencimiento de las personas, y claro sugiere que es un proceso doloroso, conflictivo y un tanto a la suerte!!! Pero realmente se podrá hacer de otra manera? Se podrá realmente eliminar, a base de «concientización», la cantidad de interéses y privilegios pre-establecidos que se se cree se mueven entre gobierno y sector privado?
Por lo tanto, aunque no me lo crea, no soy pesimista, y realmente creo que EVENTUALMENTE ciertas prácticas económicas, que consideramos sanas, encontrarán su camino, y claro las crisis podrían abrirle paso. En este sentido, comparto con el comentario de Zanotti de educar y educar y conversar y conversar. Quién quita que en una de esas la crisis pega: «at the right moment and at the right time!’
Si les interesa el tema les dejo el link de mi investigación, está en el http://www.ssrn.com, aquí:
http://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=1928799
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Gracias Carlos. Parece ser un estudio muy profundo en el campo que estamos discutiendo y con conclusiones similares a las que estamos presentando. Trataré de leerlo.
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Planteás un buen punto Román. El de la falta de educación económica. Y esto debe cubrirse en distintos niveles. Debe haber cierta educación económica que llegue al pueblo. Esto puede hacerse a través de columnas en los diarios por ejemplo. Debe haber formación para profesionales en la Universidad. Para eso hay que concursar, entrar al aula y hacer que los alumnos reflexionen sobre estos temas. También hay que apuntar a profesores de Economía, que ignoran muchos de los debates que aquí planteamos, para lo cual hay que apuntar a los posgrados y doctorados, además de las revistas especializadas. Y por último hay que llegar a los políticos, para lo cual hay que entrar en la política. Pienso que nadie puede asumir todos los roles. Por ello, aun en la educación, hay división del trabajo!
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Respecto de la elección democrática del presidente del Banco Central, tengo publicada esta nota, en un lenguaje más periodístico:
http://realidadesliberales.blogspot.com/2011/09/voto-popular-en-el-banco-central-ya.html
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«Pseudo empresarios» hacen «pseudo inversiones» en la redistribución política,
que deben ser igual que el botín que esperan de ella
y son totalmente perdidos para la producción.
Por eso, la redistribución política destruye el equivalente de lo que roba.
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Alejandro estuve pensando en tu propuesta de «democratizar la elección a Presidente del Banco Central» y no creo que funcione. Mi punto es el siguiente: Tomemos por ejemplo el dólar. Supongamos que Greenspan fuera elegido democráticamente y nos deja con este lío. Supongamos que luego la gente elige a Bernanke y profundiza el problema. Hoy la gente debiera volver a legir, y nos podrían dejar un Krugman o un seguidor suyo que directamente destruya el dólar como moneda. Mi impresión es que nadie podría recuperar una moneda después de algunos años de mala gestión. La moneda, y con esto ahora me quiero referir al dinero fiat -no respaldado en oro-, es una institución que para preservar su valor requiere de confianza de parte de sus tenedores. Esa confianza se gana con décadas de buena gestión. Si a una moneda x, se la administra mal, no hay recuperación posible.
Y luego reaparecen los otros problemas ya planteados por Hayek. Me refiero tanto al problema de la democracia como al de información.
Lo cierto es que la democracia nunca nos llevó a los mejores candidatos al gobierno, sino a los peores.
Por otro lado, el Banco Central no puede hacerse con la información necesaria para administrar bien el dinero. No se trata de capacidad, sino de información. ¿Cuánto dinero debe haber en el mercado? ¿Cuál debe ser el nivel de la tasa de interés? Dado que esta información no la puede obtener nadie desde fuera del mercado, la única solución proviene de dar lugar al mercado. Y ahí volvemos a la banca libre.
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Adrián, me parece que el análisis que hacés respecto de la evolución del dólar no contempla la elevación del voltaje del debate que traería aparejado un sistema de elección democrática del presidente de la Federal Reserve y el campo de acción que eso hubiera podido ofrecer, por ejemplo, a un Ron Paul, si la elección del presidente de la Fed fuera periódica. Greenspan no hubiera durado todo lo que duró, seguramente porque su gestión hubiera debido ser revalidada en las urnas cada equis tiempo y entonces sus adversarios hubieran encontrado un terreno muy fértil para criticar sus políticas emisionistas. Como la consecuencia práctica de la emisión es la desvalorización del dinero, la propia gente, al votar, hubiera llevado a reformular la política monetaria y los partidarios de un sistema monetario «duro» hubieran podido denunciar con claridad ante los votantes las políticas de Greenspan o de Bernanke… Tampoco es exacto que la democracia haya llevado a los mejores ni a los peores candidatos al gobierno sino a los que la mayoría decide. Reagan fue mejor que Carter, por ejemplo. Es como decir que el mercado no premia a los mejores empresarios… ¿Quién, si no los consumidores, determina quienes son los mejores empresarios?
Con respecto a que el banco central no puede disponer de la información necesaria para administrar con eficacia el dinero, forma parte de un debate más amplio que mi trabajo no abordó porque -debo admitirlo- mis estudios y mis investigaciones sobre el tema no han llegado hasta ese nivel de profundidad. En verdad, es la parte del tema que me estoy ocupando de empezar a estudiar ahora. Pero, en esencia, la idea que circula por mi cabeza es que la administración del dinero no requiere de información porque la cantidad de dinero circulante no está determinada por el mercado. Tengo que desarrollar la idea con mayor profundidad pero, en esencia, la idea que sostengo es que la moneda no es un fenómeno de mercado y, por lo tanto, la cantidad de dinero existente es un problema independiente de los procesos de mercado. Lo que sucede es que, si se modifica arbitrariamente la cantidad de moneda, por supuesto, se altera el desenvolvimiento del mercado. Pero de eso no se deduce que la moneda, en sí misma, sea un fenómeno de mercado y que su volumen de circulación tenga que estar regulado por la oferta y la demanda.
Distinto es, por supuesto, el nivel de la tasa de interés, que sí está regulada por el mercado porque, en definitiva, es un precio como cualquier otro. Pero todo esto forma parte de un análisis que aún no realicé y tengo que dedicarme a eso en adelante para poder, oportunamente, hacer una exposición formal sobre el tema. Te propongo que, por el momento, dejemos este tema «en el freezer» y, si te parece, lo retomemos próximamente.
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Alejandro, bajo un sistema democrático mi impresión es que Greenspan habría continuado en el cargo. Fíjate el comentario de Milton Friedman sobre Greenspan en 2006: «He Has Set a Standard», Wall Street Journal, January 31, 2006.
http://www.uwlax.edu/faculty/knowles/ECO305/He%20Has%20Set%20a%20Standard%20Greenspan2.doc
Incluso Friedman aceptaba que Greenspan había gestionado bien la moneda durante sus 18 años al mando de la Fed. Es que durante esos años no se vieron grandes problemas en el desempleo, ni en la inflación. La crisis que surge en 2008 se estaba gestando, pero ni siquiera Friedman la advirtió.
Esto implica que tu supuesto es muy fuerte. La gente iba a advertir lo que el propio Friedman -y podrías decir también «casi toda la profesión»- ignoró.
Por lo demás, Menger explica claramente que el dinero surge espontáneamente en el mercado. Y una moneda sana es fundamental como medio de intercambio y como reserva de valor, en una sociedad libre. Justamente ahora hicimos un post sobre «Los fundamentos del public choice en la macroeconomía» cuyo mensaje es justamente este. Cualquier persona que llegue al mando de un banco central, intentará aprovechar tal situación, y no necesariamente se preocupará por ofrecer estabilidad o una moneda sana.
Por supuesto, sigamos el debate más adelante!
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Muy interesante la nota como la discusión en torno al problema planteado. Adrián, ¿qué lectura me recomendás -de producción tuya o de otra persona- que me introduzca en la Escuela Austríaca? Sinceramente he estado leyendo algunos lineamientos grales. y me parece que representa una línea de pensamiento que comparto. Un saludo!!!
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Gracias por el comentario José. Como introducción a la EA recomiendo el artículo de JC Cachanosky, http://www.hacer.org/pdf/cacha.pdf
Luego ya dependiendo del tema, la literatura es muy extensa.
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Gracias Adrián!
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Aun tengo que leer el texto de Alejando. Creo que tengo simpatía por la idea de la elección democrática del Presidente de un banco central. Tal autoridad tiene que ser responsable de sus decisiones, es decir, ser penalizado cuando se equivoca respecto a algún parámetro o referencia (¿regla monetaria o consejo evaluador?).
Pero no estoy seguro que el sistema de voto sea siempre la mejor medida. No se si el voto es el mejor método para elegir al Director de un hospital. Creo que de haber un banco central, el mismo tiene que ser tan independiente como la Corte Suprema lo es de los otros poderes. Eso no quita que no haya diálogo con los otros poderes, pero diálogo y dependencia son dos cosas distintas.
El Presidente, Primer Ministro, Senadores o Diputados no tienen más preparación para elegir al Presidente/Directorio de un banco central que el que tienen para elegir al Director de un hospital. De ser posible, preferiría que el Presidente del Banco Central sea elegido por un comité de economistas profesionales (académicos y no académicos). Tengo dudas sobre una alta representación de banqueros por un problema de captura del banco central para avalar practicas de prestamista de última instancia y caer en problemas de riesgo moral.
Al ser un organismo público alguna participación, más no sea formal, el gobierno debería tener. Podría ser, por ejemplo, que el Ministro de Economía o los miembros del comité de asuntos económicos del congreso deban firmar al candidato como Presidente del Banco Central, pero que dicha firma no pueda rechazarse si el comité de profesionales (NO políticos) vuelven a insistir con el mismo candidato si el gobierno no lo avala en la primera vuelta (parecido a cuando el congreso vuelve a enviar una ley al Presidente cuyo deber, no una opción, es promulgar la ley dentro en un plazo predeterminado.
Claro que, desde el momento que estamos atados a un tener un Banco Central (monopolio estatal), cualquier arreglo institucional que hagamos tendrá costos respecto a un sistema puro de mercado.
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Nicolás, en el trabajo está explicado el porqué de la elección democrática…
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