Afortunadamente no somos pocos los que estamos preocupados por lo que viene ocurriendo en Estados Unidos, el otrora baluarte del mundo libre. Personalmente tengo gran admiración por la tradición estadounidense. Cursé parte de mi colegio y luego de graduarme en la universidad estudié en ese país donde conservo muy buenos amigos. Al efecto de mostrar la declinación he escrito el libro Estados Unidos contra Estados Unidos primero publicado por el Fondo de Cultura Económica y luego reeditado por Unión Editorial de Madrid.

Al igual que a los indios locales se los engatusaba con espejitos de colores para imponerles la mita y el yanaconazgo, ahora hay quienes se dejan encandilar con reducciones impositivas aun cuando los gastos gubernamentales más que compensen esas disminuciones, todo financiado con una astronómica deuda en el contexto de atropellos al sistema republicano. Por eso es que los informes económico-financieros son alarmantes por parte de profesionales del calado de William Bonner, Peter Schiff , David Stockman y Jim Rogers.

El periodista estrella Woodward ha publicado El miedo. Trump en la Casa Blanca por lo que recuerdo un pensamiento de Jefferson: “Cuando el pueblo teme al gobierno hay tiranía, cuando el gobierno teme al pueblo hay libertad”. 

Por estos motivos, encumbrados empresarios han renunciado al consejo asesor de la presidencia, lo critican historiadores de renombre inclusive su propio biógrafo, senadores de su propio partido, periodistas de muy diversos medios. Se han referido a sus modales del todo impropios para la presidencia, a sus exabruptos respecto a jueces que emiten fallos en su contra, sus ofensas y “guerras comerciales” con gobernantes de países tradicionalmente aliados de Estados Unidos, su xenofobia, sus maltratos y reemplazos intempestivos de funcionarios de primera línea y abogados de confianza que los ha inducido a mentir. Mientras, continua sin aclararse el embrollo del Russiagate y colaterales.

Rex Tillerson, el primer Secretario de Estado designado por actual mandatario (más bien mandante) que se desempeñaba como presidente del directorio y CEO de Exxon Mobil, como es sabido la sexta empresa con mayor facturación del mundo, luego de dejar ese cargo (tercero en la línea sucesoria a la presidencia de Estados Unidos) al ser malamente despedido por Twitter e insultado por Trump, ha sostenido desde prestigiosas tribunas universitarias, militares y empresarias que Trump le ha insistido “en reiteradas oportunidades encarar actividades claramente ilegales”, que “no respeta los límites de su cargo”, que “permanentemente hace afirmaciones que no se condicen con los hechos” y que “no comprende las ventajas del comercio libre”.

También es sabido que el partido Demócrata se ha radicalizado con los Bernie Sanders, Beto O´Rourke, Alexandria Ocasio-Cortez y la propia Clinton pero eso en modo alguno justifica apañar los desatinos de Trump. Es de desear que esa gran nación pueda recuperar los valores y principios de los Padres Fundadores.

Publicado originalmente en la edición impresa de El Cronista, Lunes 20 de mayo de 2019