Los hombres de la llamada escuela de Manchester se reputaban fieles seguidores de Adam Smith en su rechazo a todo imperialismo coactivo y a toda obstrucción del mercado libre, haciendo una lectura parcial del pensamiento del economista escocés.1 Aunque ni Richard Cobden (1804-1865), líder de los manchesterianos, ni sus seguidores propugnaron la emancipación colonial generalizada, porque preferían -y en esto sí se parecían a Smith – una unidad tipo commonweaIth basada en la autonomía y el librecambio, constituyeron la expresión más sobresaliente del rechazo al sistema colonial inglés desde la metrópoli. En 1848 Cobden escribe a Gladstone y se queja del “ruinoso gasto colonial que hemos desembolsado hasta el presente”2: las colonias son caras e inútiles. No se trataba de liquidar completamente al imperio sino de afirmar que éste ya no podría sostenerse con la fuerza sino mediante el comercio (libre) y la paz. De esta forma, la superficie de un imperio puede a la postre conspirar contra su poder; John Bright (1811-1899), brazo derecho de Cobden, dijo en 1865: “Un gran imperio puede reducirse territorialmente sin que su poder y autoridad en el mundo se vean disminuidos.”

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