El pasado 18 de noviembre falleció Mark Blaug, uno de los más importantes historiadores del pensamiento económico.
Economista británico, obtuvo su PhD en Economía en Columbia University, en Nueva York. Tuvo un paso corto por la administración pública y algunas organizaciones internacionales, para luego dedicarse full time a la academia, la que le permitió obtener posiciones en las mejores universidades de Inglaterra, como Yale University, la University of London, la London School of Economics y la University of Buckingham. Además fue profesor visitante en la University of Amsterdam y Erasmus University.
Sus dos campos de investigación fueron la historia del pensamiento económico y la metodología de la economía, y es precisamente en esos campos, donde dos de sus libros son hoy de lectura obligatoria. Que en paz descanse.
En esta entrevista, Blaug comenta que de joven era marxista, pero con el tiempo, “de forma lenta y extremadamente reacia he llegado a darme cuenta de que ellos (los teóricos de la Escuela Austriaca) están en lo cierto y de que todos los demás hemos estado equivocados”, afirmando además, al evaluar la aplicación del paradigma neoclásico cara a justificar la posibilidad del cálculo económico socialista, que es algo “tan ingenuo desde el punto de vista administrativo como para dar risa. Sólo aquellos emborrachados con el modelo de equilibrio estático perfectamente competitivo pueden haberse tragado semejante tontería. Yo mismo fui uno de los que se la tragó en mis años de estudiante en los 50 y ahora no hago sino maravillarme ante mi propia falta de agudeza.” (Véase Mark Blaug y Neil de Marchi (eds.), Appraising Economic Theories, Edward Elgar, Londres, 1991, p. 508 y The Economic Journal, vol. 103, no. 421, Noviembre de 1993, p. 1571.)
El legado de Mark Blaug puede comprenderse como la idea general de que la enseñanza de la economía, no puede ignorar la evolución de las ideas.
Teoría Económica en Retrospección – Fondo de Cultura Económica
Durante más de 30 años, este libro ha sido reputado como una obra sin precedentes acerca de la historia del pensamiento económico. Así ha sido porque se trata de una historia con dos raras características: primera, consiste en un análisis crítico de las teorías económicas más importantes, sin diluirse en digresiones históricas o colaboraciones biográficas, y segunda, provee al lector de una guía detallada sobre los trabajos de Adam Smith, David Ricardo, J. S. Mill, Marx, Marshall, Wicksteed, Wicksell, Walras y Keynes. Más aún, es un esfuerzo por alentar a los estudiantes a familiarizarse rápidamente con los escritos de los economistas de más relieve.
Éste es un libro que se lee bien «de pricipio a fin»; sin embargo, también puede satisfacer a los lectores aficionados a sumergirse en los libros, probando una página aquí o una página acá. Cada capítulo es una unidad en sí misma. Párrafo a párrafo, sin comentarios innecesarios, Mark Blaug conduce al lector por la idea del progreso de la teoría económica y a través del debate vigente de los historiadores económicos entre el absolutismo y el relativismo en la ciencia económica.
La Metodología de la Economía – Alianza Editorial
Este libro examina la naturaleza de la argumentación en economía. El autor introduce pensamiento moderno en la filosofía de la ciencia y revisa la literatura sobre metodología. Observa el status de la economía de bienestar, y también provee una serie de casos de estudio de las principales controversias económicas, mostrando cómo éstas pueden iluminar al lector prestando atención a las preguntas de la metodología. Un capítulo final ofrece al lector una interpretación de qué es lo que anda mal en la economía moderna. Este libro es una revisión y actualización de un trabajo clásico de metodología de la economía.
¿Mark Blaug fue el que dijo que no entendía por qué le habían dado tanta importancia la metodología de Mises?
¿Hay algún paper de él sobre metodología que esté interesante?
Abrazo!
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Efectivamente! Mark Blaug nunca entendió cómo se podía tomar en serio a la metodología de Ludwig von Mises. Esto lo dice, justamente, en su clásico «Metodología de la Economía», recién mencionado. Se refería, agrego yo, a la lectura de Rothbard de la praxeología, no así a la lectura de Machlup o Zanotti.
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Mark Blaug fue uno de los más grandes epistemólogos de la economía en el s. XX; prácticamente un pionero de la materia. Su manual sobre el tema es un clásico. Sí, es allí donde reacciona agriamente contra el apriorismo de Mises, pero en sus últimos tiempos tuvo un interesante acercamiento a Hayek.
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Estoy mirando su libro (de 300 páginas) sobre metodología y en una nota a pie de la página 81 dice que Don Lavoie hace una crítica devastadora de la metodología austriaca -o del apriorismo misiano-…
«For recent restatements and defenses of Mises’s praxeology, see Kirzner (1976), Rizzo
(1978), and Rothbart (1957, 1976). For a devastating critique of Misesian apriorism
by a modern Austrian, see Lavoie (1986), while Caldwell (1982, pp. 128-33) provides
a criticism of Austrian methodology «from within its own framework.» Finally,
Rizzo (1982) provides a fascinating but unconvincing attempt to reconstruct Austrian
methodology in Lakatosian terms.»
¿Se refiere Blaug a la «interpretación Rothbard» de Mises o es que Don Lavoie, siendo austriaco, tiró por la borda la metodología austriaca -si es que realmente hay UNA metodología austriaca característica-?
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Para el volumen II del libro «La Escuela Austriaca desde Adentro» entrevisté a Ricardo Crespo, y tuvimos este intercambio:
AR: Muchos de los teóricos entrevistados en este libro defienden el “apriorismo extremo”. ¿Cuáles son las críticas fundamentales que Ud. le elabora y por qué piensa que algunos teóricos de la filosofía de la ciencia han ridiculizado tal metodología para desarrollar la ciencia económica? [aquí yo me refería precisamente a la crítica de Blaug]
CRESPO: Entiendo que con la expresión “apriorismo extremo” se refieren a la posición de Mises. Primero quiero destacar lo que considero positivo de esta postura. Mises se da cuenta de que es posible contar con proposiciones universalmente verdaderas, como principios de la ciencia de la acción humana. También advierte que no se accede a estos principios mediante una inducción positivista. Respecto a esto último es bastante claro.
Lo negativo desde mi punto de vista es que la fuente de conocimiento de las proposiciones a priori no es la abstracción. Mises es un autor moderno, que recoge una tradición racionalista. Descartes sostiene la existencia de algunas ideas que son innatas, verdades firmes y seguras -claras y distintas, dice el francés-. Esta es la caracterización que hace Mises de los axiomas de la praxeología: “lo que sabemos acerca de nuestra acción bajo condiciones dadas no se deriva de la experiencia, sino de la razón… Nosotros concebimos todo esto desde dentro, así como concebimos las verdades lógicas y matemáticas, a priori, sin referencia a ninguna experiencia.” Es más, continúa, “ninguna clase de experiencia nos puede nunca forzar a descartar o modificar los teoremas a priori. No se derivan de la experiencia; son lógicamente anteriores a ésta y no pueden ser probados por experiencia corroborativa, ni negados por experiencia de lo contrario. Podemos comprender la acción sólo por medio de los teoremas a priori. Nada es más claramente una inversión de la realidad, que la tesis del empirismo que sostiene que se llega a proposiciones teoréticas a través de la inducción y basándose en una observación de los hechos sin presuposición alguna.”
Los axiomas miseanos son una especie de primeros principios innatos. “Como una categoría a priori, dice Mises, el principio de la acción está a la par con el principio de causalidad… En el principio está el acto.” En la visión clásica, los primeros principios se obtienen por la intuición del hábito correspondiente, el llamado por Aristóteles nous (o intellectus, y la syndéresis para el primer principio práctico), y no son previos a la experiencia. No son fruto de ninguna experiencia concreta, pero sin experiencia no los tendríamos. Para Mises en cambio, son anteriores a cualquier experiencia.
Para muchos el innatismo miseano es una especie de petición de principio arbitraria. Es un punto en el que Mises ha sido muy criticado, incluso por los mismos austríacos. Podríamos llegar a reconocer unos primeros principios de la acción humana, pero nunca a sostener que sean a priori. Es la consideración de Murray N. Rothbard. “Ludwig von Mises, dice Rothbard, como adherente a la epistemología kantiana, afirma que el concepto de acción es a priori de toda experiencia… Yo lo niego… Mi visión es que el axioma fundamental y los axiomas auxiliares son derivados de la experiencia de la realidad y son, por tanto, empíricos en sentido amplio.” Hayek también se separa de Mises, entre otras, por esta cuestión. Para Hayek, desde sus primeros escritos, la economía es una ciencia empírica.
AR: Sobre este “apriorismo de Mises”, aparentemente tan rígido, Gabriel Zanotti (en Caminos Abiertos, Libertas, p. 187) se ha cuestionado: “¿hasta qué punto era realmente así?” Explica que si bien encontramos en Mises afirmaciones que confirman que él estaba muy convencido de que su sistema era totalmente a priori, en la práctica incluyó elementos no praxeológicos como el rol empresarial que se necesita para explicar la tendencia al equilibrio en la teoría del proceso de mercado. Ud. también ha trabajado mucho este último punto. ¿Qué opina de la observación señalada?
CRESPO: En efecto, por ejemplo en el capítulo XIX de La Acción Humana, Mises habla del efecto benéfico del esfuerzo del empresario. Será un tema clave y central para su discípulo, Israel Kirzner. Sin embargo, me pregunto hasta qué punto este esfuerzo es un elemento empírico o una consecuencia de la intencionalidad de la acción humana.
De todos modos, sin duda, Mises incorpora elementos no apriorísticos. Richard Ebeling se ha ocupado de editar una serie de escritos de Mises relativos a temas muy concretos de política económica. Esos análisis incorporan numerosos elementos empíricos. Sin embargo, en cualquier caso, Mises pasó a la historia por su apriorismo.
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Muy bueno Adrián! Yo soy fiel seguidor de tus libros de entrevistas, y sobre el tema también me pareció muy interesante lo que apunta R. Beltramino:
«Volviendo al apriorismo, nadie, ni Popper ni BUnge, por ejemplo, niegan que existan ‘compromisos metafísicos previos’ en cualquier disciplina en la expresión de Popper o un ‘contexto filosófico con requisitos ontológicos, gnosenológicos y éticos’ en la terminología de Bunge.
Esos puntos de partida son, a mi entender, lo que Mises llama axiomas de la acción humana, que sería entonces, en la luminosa expresión de mi amigo Ivo Sarjanovic basada en Popper, una metafísica pre-científica.
Pero decir que podemos conocer algo del mundo, de la conducta humana, apriorísticamente, me parece indefendible.»
¿A la luz de estos comentarios y la respuesta de Crespo, podríamos decir que Blaug criticaba la metodología austriaca en general, o simplemente consideró «metodología austriaca» a una de sus interpretaciones, ramas, o exponentes?
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Solo una salvedad Adrian, la Univ of London y la London School of Eco. son lo ‘mismo’. Para ser mas especifico, la LSE (yo egrese de su Diploma in Economics) es un ‘gran college’ que forma parte del conglomerado ‘Univ de Londres’. Saludos
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Gracias Ruben! Es cierto!
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Pienso que la crítica de Blaug no era a toda la metodología austriaca, sino en particular al apriorismo de Mises. Como respuesta a Ivan, quizás Gabriel puede decir algo más sobre el acercamiento de Blaug a Hayek.
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Thanks for the information Adrian. I had not heard. Marc was the premier historian of economic theory — I learned much from him throughout his entire very productive career. He will be missed
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Thank you Bob! It is a honour to have your contributions in our blog.
You are right. There are not to many economists asking to pay attention to the history of economic thought. Blaug represents a big lost.
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La ausencia de Mark Blaug se va a hacer sentir en la disciplina. Sus textos siempre hacen pensar los problemas que trata de un modo distinto.
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Un pasaje interesante para los austriacos de su libro Economic Theory in Retrospect edicion 1996 ( citado por Frederique Sautet en El blog Coordination Problem):
“I contend that perfect competition is a grossly misleading concept whose only value is to generate an endless series of examination questions. Economics would be a better subject if we discarded it once and for all. Having expunged perfect competition, we ought to follow it by also discarding Walrasian existence proofs and the Invisible Hand Theorem of welfare economics. First of all, everyone admits that these beautiful theorems are mental exercises without the slightest possibility of ever being practically relevant: first-best optima are never actually observed and in a second-best world, it is not in general desirable to fulfill any of the first-best optimum conditions; in other words, piecemeal welfare policies may be based on good or bad qualitative judgments but they are not based on rigorous analytical theorems. But once first-best, end-state competition is discarded as irrelevant, as precisely and rigorously wrong, and replaced by process-competition as imprecisely and loosely right, what are we left with? We are left with the content of every chapter in every textbook on imperfect or monopolistic competition, on oligopoly, duopoly and monopoly, in short, on industrial organization as a sub-discipline in economics. In those chapters, firms jostle for advantage by price and nonprice competition, undercutting and out-bidding rivals in the market place by advertising outlays and promotional expenses, launching new differentiated products, new technical processes, new methods of marketing and new organizational forms, and even new reward structures for their employees, all for the sake of head-start profits that they know will soon be eroded. In these chapters, there is never any doubt that competition is an active process, of discovery, of knowledge formation, of ‘creative destruction’. I call this ‘the Austrian view of competition’ because it is most firmly enshrined in the writings of such Austrian economists as Hayek, Schumpeter and, more recently, Kirzner.” (pp. 594-595)
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El acercamiendo de Blaug a Hayek está documentado en el Book Review que hizo de «Hayek´s Challenge», de Caldwell, en el Journal of Economic Methodology 12:3, 471-482, September 2005. Por supuesto hay que leer la reseña entera para corroborar mi interpretación, pero simplemente transcribo este párrafo: «….But over the years, I have come to see that Hayek was more right on every count than I had ever suspected. If I was not already convinced before reading Caldwell, reading him completed my journey to the Hayekian heartland».
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Este es el documento (aunque no es de libre acceso):
http://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/13501780500223841
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