¿Es posible la mano invisible?

Seguramente todos conocemos esta famosa cita:

Every individual is continually exerting himself to find out the most advantageous employment for whatever capital he can command. It is his own advantage, indeed, and not that of the society, which he has in view. But the study of his own advantage naturally, or rather necessarily, leads him to prefer that employment which is most advantageous to the society.

He generally, indeed, neither intends to promote the public interest, nor knows how much he is promoting it. By preferring the support of domestic to that of foreign industry, he intends only his own security; and by directing that industry in such a manner as its produce may be of the greatest value, he intends only his own gain, and he is in this, as in many other cases, led by an invisible hand to promote an end which was no part of his intention.  Nor is it always the worse for the society that it was no part of it. By pursuing his own interest he frequently promotes that of the society more effectually than when he really intends to promote it. I have never known much good done by those who affected to trade for the public good.

Adam Smith, An Inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations (London: Edwin Cannan, 1904), Book IV, Cap. II.

Las famosas citas de Adam Smith reflejan una, y tal vez la más grande, de las contribuciones de la ciencia económica para la comprensión de los órdenes espontáneos que configuran lo que llamamos “sociedad”. Muestran, también, una visión optimista de la cooperación social, planteando que no solamente es ésta posible, sino que además es compatible con la búsqueda del interés personal.

Doscientos años de avance, aunque sea parcial, en el sentido que el autor escocés planteara muestran los resultados y que su visión no parece haber sido errada. El ingreso per cápita promedio en el mundo se ha multiplicado por treinta y esto ha permitido que la población también lo haga.

No obstante, ese optimismo de Smith, que los resultados parecieran confirmar, no se ha sostenido de la misma forma en buena parte de la ciencia económica moderna. La “magia” de la cooperación social espontánea y voluntaria comenzó a ser discutida desde dentro mismo de la disciplina, encontrándose todo tipo de fallas que disminuyen sus resultados o incluso hasta impiden alcanzarlos. Esto llevó, además, a la conclusión que ninguna mano invisible puede existir sin una “mano visible” que fuerce la cooperación cuando los incentivos individuales llevan a su debilitamiento o extinción. Esa mano visible se ha vuelto cada vez más visible y presente, cubriendo áreas que nunca antes había ocupado, y extrayendo más recursos de los generados por los órdenes espontáneos.

Consideraciones sobre la discrepancia entre el interés personal y el social tienen larga data, pero recibieron tal vez su expresión más formal en el marco de la Teoría de los Juegos y en particular del conocido Dilema del Prisionero. A diferencia del resultado positivo de la cooperación social en procesos de tipo mano invisible, aquí la búsqueda del interés personal lleva indefectiblemente a un equilibrio negativo, o al menos inferior al resultado de la cooperación.

No obstante, en las últimas décadas ciertas áreas de la economía están recuperando la visión positiva sobre las posibilidades de la cooperación social voluntaria. Nuevos desarrollos en la Teoría de los Juegos Evolutivos, la Economía Experimental, la Psicología Evolutiva y nuevos aportes de la Escuela Austriaca han renovado el interés en el análisis de los elementos cooperativos de las relaciones humanas y, como resultado, plantean también dudas respecto a la inevitabilidad de la mano visible. Yendo más allá, hasta dejan abierta la puerta a posibles órdenes sociales basados solamente en órdenes espontáneos, en la cooperación voluntaria.

En futuros posts, espero revisar las últimas contribuciones en las áreas mencionadas y analizar si  resuelven los dilemas de la cooperación social.

1 comentario en “¿Es posible la mano invisible?

  1. Muy interesante Martín. Me quedo con esta frase: «Esto llevó, además, a la conclusión que ninguna mano invisible puede existir sin una “mano visible” que fuerce la cooperación cuando los incentivos individuales llevan a su debilitamiento o extinción.» que me recuerda al debate sobre desigualdad (https://www.youtube.com/watch?v=JlgH_m6bZ4s&t=2s&ab_channel=Fundaci%C3%B3nparalaResponsabildadIntelectual) donde uno de los contrincantes consideraba el capitalismo no como un sistema «libre» sino «impuesto» por la mano visible del estado. Abz!

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